El cómic de la semana: Die 1: Corazones rotos por la fantasía. Dragones y Mazmorras según Kieron Gillen

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Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a «El cómic de la semana». Hoy destacamos Die 1: Corazones rotos por la fantasía

Panini Comics nos trae Die Vol 1: Corazones rotos por la fantasía, la nueva serie para Image de Kieron Gillen, el imaginativo autor de obras como One&Future, The Wicked + The Divine, Star Wars Doctora Aphra o Jóvenes Vengadores y que ahora se centra en el género fantástico desde una perspectiva muy interesante.

Die cuenta las aventuras de un grupo de adolescentes que en 1991 quedaron atrapados en un mundo de fantasía que bebe de un “juego de rol para adultos” inventado por uno de ellos. Dos años después vuelven, pero no hay rastro de Solomon, el joven creador del juego. En 2018 el grupo se vuelve a reunir tras la aparición del dado del desaparecido, un objeto mágico cuyo poder les volverá a llevar al mundo fantástico para retomar sus personajes de allí mientras descubren que Solomon se ha hecho con el poder y es el tétrico amo del calabozo del ese mundo y espera que sus amigos vuelvan a jugar.

Los protagonistas de Die a punto empezar a jugar al juego que marcará su vida.

Está claro que el argumento no puede evitar recordar al de la mítica serie de animación de Dragones y Mazmorras (tú el bárbaro, tú el arquero, acróbata, mago y yo el caballerooooo…). El propio autor describe su nuevo cómic como un Jumanji gótico en el que la fantasía se vuelve algo demasiado real, así que sabemos el camino que vamos a transitar.

Sin olvidar el doble sentido del propio título: Die, en inglés significa tanto “morir” como, “dado”. El título perfecto para una obra que combine juegos de rol y terror, y eso es exactamente lo que pretende Kieron Gillen.

Toda esta ambientación tampoco debe extrañar ya que Gillen es un ávido jugador de rol, Warhammer y juegos de mesa. Así que aquí se decide a dar rienda suelta a su faceta más “friki” pero sin olvidar su afán por deconstruir las distintas facetas del género fantástico.

Pero Die no es una bonita historia de aventuras, es mucho más. El terror acecha en cada rincón de la trama mientras los protagonistas vuelven a unos escenarios que conocían muy bien, pero que ahora, en el reinado de Solomon, se han vuelto más oscuros. A lo que hay que añadir que ellos ya no son jóvenes, ahora son adultos con todo lo que ello conlleva.

El mal rollo está muy presente en esta historia.

Aunque la ambientación del principio, con la adolescencia de los protagonistas pudiera recordar a historias como Stranger Things, nada más lejos de la realidad. Pronto comprobaremos que lo que era peligroso, aunque con un punto divertido en la juventud, se trasforma en una fantasía oscura en la que los personajes tendrán que tomar difíciles decisiones para sobrevivir. Este es uno de los argumentos principales de la obra: lo difícil que es la madurez y cómo los recuerdos de tiempos mejores no siempre son un reflejo de la realidad.

Todos los protagonistas sufren algún tipo de trauma, que es bastante probable que provenga de sus vivencias en el mundo fantástico en su juventud. Los matrimonios fallidos y el divorcio, las adicciones, los problemas de identidad sexual y de género, las inseguridades y el hecho de no saber qué hacer con la vida en general, son rasgos que definen al grupo y que Gillen maneja de manera genial haciendo que tengan un perfecto reflejo con los roles que los protagonistas asumen en el mundo de fantasía.

Los escenarios del mundo de Die son espectaculares.

Mención aparte merece el escenario de la historia. No es un simple universo mágico-fantástico de los que beben del juego de rol Dungeons & Dragons o del Señor de los Anillos. Gillen no se conforma con eso y añade elementos tecnológicos, terroríficos y hasta analogías historias para conformar un mundo riquísimo que supondrá todo un desafío para los jugadores.

El mundo de Die cobra vida gracias a Stephanie Hans

Gran parte del mérito del atractivo del mundo fantástico la tiene también la ilustradora francesa Stephanie Hans, encargada de la parte gráfica del cómic. Su estilo pictórico es perfecto para plasmar las ideas de Gillen, haciendo que haya un gran contraste entre los pasajes del mundo real, con colores más vivos y cálidos, y los del mundo fantástico, más tétrico y frío. Otra vez la dicotomía entre la juventud como un recuerdo agradable y la madurez como un erial a través del que es difícil transitar.

También brilla Hans a la hora de diseñar a los protagonistas, sobre todo en sus roles fantásticos, donde van más allá de lo que eran en la realidad, aunque puede ser que esa fantasía de poder esconda mayores inseguridades. Por otro lado, en un cómic así, las emociones tienen un papel preponderante, algo que la ilustradora plasma de manera perfecta.

Los protagonistas de Die con sus roles del mundo fantástico.

Die Vol 1: Corazones rotos por la fantasía es el principio de un viaje (como toda buena obra de fantasía) en el que Kieron Gillen y Stephanie Hans, nos guiarán a través del crecimiento personal en un mundo fantástico y terrorífico, en el que los protagonistas tendrán que llegar a conocerse y aceptarse a sí mismo mientras intentan sobrevivir usando las habilidades de sus roles fantásticos. Todo un placer para los amantes de los juegos de rol que buscan una lectura adulta.



el autor

Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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