Desgraciadamente, en este 2025 me he dedicado a producciones menos actuales, como Twin Peaks o Mad men. Por eso, dudo que esta lista sea una buena representación de lo que ha dado de sí la televisión de 2025. Espero que os sirva para conocer nuevas historias. He decidido incluir únicamente nuevas series, por lo que dejo fuera dos series que habrían entrado en el top sin dudarlos: la segunda temporada de Severance y la de Andor.
5- Monsieur Spade, de Scott Frank y Tom Fontana.
Dos de los grandes nombres de la televisión moderna se unieron para devolver a la vida a uno de los grandes nombres de la novela negra clásica: el detective Sam Spade. Tom Fontana, creador de Oz, una de las primeras grandes series de HBO; y Scott Frank, creador de Godless o Gambito de dama, decidieron colocar al detective en un escenario opuesto a la urbana San Francisco: la campiña francesa a principios de los años 60.
Así, Monsieur Spade es una serie deslocalizada en el sentido de que ocurre en un lugar y tiempo que no son acordes a los del cine negro clásico. Además, la historia se pasa de compleja e intelectual en su afán por dejar cabos sueltos y no explicar del todo los motivos de sus personajes.
Pero tenemos a Clive Owen como imagen del carismático detective, con frases que son de las mejores del año. Parece que en vez de lengua, utiliza un martillo pilón.
Nuestra crítica de Monsieur Spade

4- Dept. Q (2025), de Scott Frank y Chadni Lakhani.
Sí, es el mismo Scott Frank de Monsieur Spade, solo que aquí en su vertiente más comercial. No en vano, Dept. Q está disponible en Netflix. Adaptación de la saga de novelas Los casos del departamento Q (que tiene sus correspondientes adaptaciones cinematográficas), Dept. Q cambia la gelidez nórdica por la sucia y urbana Edimburgo.
Serie modélica de las que gustan en Netflix, Dept. Q tiene una trama que se devora, ágilmente conducida por un arisco inspector protagonista (el siempre infravalorado Matthew Goode) y su tan silencioso como expeditivo compañero sirio de oscuro pasado (impagable Alexej Manvelov). Aunque la trama podía haber dado lugar a más sorpresas (sabemos la resolución mucho antes de que termine), es una serie entretenida.

3- El gran guerrero (2025), de Jason Momoa y Thomas Pa’a Sibbett.
En un 2025 carente de series épicas, muchos teníamos esperanzas en El gran guerrero, superproducción de Apple TV con la producción del actor Jason Momoa, que nos devuelve a su vertiente más serie, la que vimos en Juego de Tronos o la bestial See.
Ambientada en la unificación de Hawaii durante el siglo XVII, El gran guerrero aspiraba a convertirse en una fenómeno narrativamente similar a Juego de tronos y emparentado con el gusto exótico de Shogun.
Lástima que, pese a sus paisajes espectacular, el buen hacer del reparto o la música de Hans Zimmer, El gran guerrero no deje de ser una serie moderadamente entretenida que únicamente se crece cuando asistimos a su lado más bárbaro, el de los machetazos y las brutales tradiciones indígenas.
Nuestra crítica de todos los capítulos de El gran guerrero.

2- Smoke (2025), de Dennis Lehane.
La primera serie sobresaliente de esta lista. Lehane, escritor de Mystic River o Shutter Island, ya había creado una miniserie tan brutal como Encerrado con el diablo.
Ahora se centraba en una aparente intriga criminal protagonizada por dos detectives: el experto en incendios Dave Gudsen (Taron Egerton) y la policía Michelle Calderone (Jurnee Smollet). Ambos deben perseguir a dos pirómanos mientras lidian con sus propias crisis vitales.
Lo que parecía la típica trama detectivesca se aleja bien rápido de lo convencional por los sorprendentes giros que nos presenta Smoke. Sabemos como empieza pero ni nos podemos imaginar cómo acabará. Y menudo duelo interpretativo el de Egerton y Smollet. Ojalá que vuelvan en posteriores temporadas.
Nuestra crítica de todos los episodios de Smoke.

1-Adolescencia (2025), de Phillip Barantini.
Es una pena que se estrenen tantas series al mes que olvidemos tan rápido el impacto que tuvo Adolescencia en el primer trimestre del 2025, convirtiéndose en uno de los grandes fenómenos del año.
Pero no es solo eso. Adolescencia es prácticamente una serie perfecta. Lo es desde lo técnico, con esos cuatro episodios rodados en estricto plano secuencia ante los que solo podemos quitarnos el sombrero (pensad en que una equivocación podía conllevar la repetición íntegra de toda la toma). Y lo es desde su relevancia. Porque Adolescencia no solo supone la introducción a la cultura incel y a la machosfera (personalmente, desconocía este submundo), sino la certeza de que somos unos necios si pensamos que nuestros hijos están seguros sin salir de casa y expuestos a una pantalla abierta a un mundo que los adultos no acertamos a comprender.
Nuestra crítica de Adolescencia




