Crítica de Dororo, potencial desaprovechado

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Buenas queridos lectores, y bienvenidos a esta nueva entrada donde daré mi opinión sobre uno de los animes más vistos del año y quizá incluso de los mejores: Dororo, adaptación del manga del mismo nombre con autor Osamu Tezuka.

En primer lugar, deciros que ya hablé de qué me estaba pareciendo este anime en las impresiones de la temporada invierno de anime 2019, que os dejo aquí. Y a pesar de que mi opinión final ha sido favorable, positiva, no tanto como cabría esperar a partir de lo que dije en dicho artículo (y esa es la razón por la que no hay que tachar un anime tanto a buenas como a malas desde el principio). Primero aclarar que creo que la serie salía con desventaja respecto a otras de sus compañeras por el hecho de que 1) Era un anime muy muy esperado 2) Unido a lo anterior, era una adaptación del mismísimo dios del manga, Osamu Tezuka, lo que apuntaba a hordas de fanáticos y puristas 3) Precisamente porque era una obra tan viejuna iba a necesitar unos retoques que la hiciesen más afín al público actual, más joven. En resumen, que tener un resultado que satisficiese todos los puntos anteriores era difícil, y al final lo consigue de manera más o menos decente.

Por otro lado, la serie contaba con ventajas y digámoslo así, puntazos, como todo lo referente y consecuencia de ser un anime del estudio MAPPA. Unos diseños de personajes muy buenos que actualizaban a los de la obra original, un dibujo en sí muy efectivo, sencillo pero agradable a la vista, fluido, que funciona en consonancia con una animación según la situación absolutamente brillante, una banda sonora espectacular, con unos openings y en mi caso sobre todo endings que me dejaban sin aliento y me hacían desgastar el botón de reproducción. Y por supuesto, no olvidemos, tener como materia prima y recurso una de las mejores, más queridas y mejor valoradas historias de Osamu Tezuka. Y realmente el principio de la historia fue impresionante, sorprendiendo a muchos con una introducción que ya se alejaba en varias cosas del manga pero que funcionaba, enganchaba y te hacía quedarte pegado a la silla y deseando que llegase el lunes que viene para ver cómo seguiría la búsqueda de Hyakkimaru. Sin embargo y según pasaban las semanas el interés por lo que le sucedería a nuestros dos protagonistas y a su relación mermaba, junto a un descuido del dibujo y la animación que realmente estropeaban la serie y hacían sentir al espectador estafado, mientras que la historia perdía fuelle quizá debido a su dirección, quizá debido a que a la propia historia le faltaba desarrollo, quizá debido a que el encanto de anime viejuno de Tezuka se diluía hacia algo más típico o quizá debido a una combinación de todas las anteriores. En mi caso lo que más me ha fastidiado es la pérdida de ese encanto que fue lo que me empujó a ver la serie, el de ver un anime de los de antes, japonés, esos que iban de samuráis o ninjas dando yoyas en un Japón feudal lleno de demonios, conflictos, hambre, mitología y finalmente llena de reflexiones al estilo nipón, que es lo que probablemente mejor sepan hacer. Pero quizá la falta más flagrante sea la de la caída en picado de los recursos técnicos con los que contaban y que al principio exprimieron de manera bestial.

¿Esto quiere decir que no me haya gustado Dororo? Para nada, de hecho la he disfrutado mucho, y creo que mientras que a la mitad de la serie pincharon rueda y se fueron desinflando, el final de la serie remonta de una manera bastante admirable y nos brinda un final que aunque no está a la altura de lo que pudo ser y del principio de la serie, puede jactarse de cerrar todas las tramas que venía abriendo con unos medios técnicos que de nuevo subieron el nivel. Quizá lo que más falló fue el guión, porque opino que muchas tramas o resoluciones fueron atropelladas haciendo el final mucho menos emotivo de lo que opino que querían hacer, pero en cualquier caso es verdad que dieron respuesta a la pregunta y dilema moral que lanzaba la serie y que la relación de Dororo y Hyakkimaru, punto principal de la serie, quedó bien cerrada. Un humano maldito cuya tendencia moral no está del todo clara y probablemente manchada por el destino, por mucho que se resista, con un fondo melancólico y que encuentra el apoyo y la luz que necesita gracias al apoyo de una niña rota y cuyo peso no puede cargar ella sola, que ve en Hyakkimaru a un hermano, y es la veleta de optimismo que el joven necesitará para decidir qué es lo que finalmente quiere ser. De hecho, el título de la serie está espléndidamente dado, porque en realidad la protagonista y aquella que da respuesta a todas las preguntas, la que aporta las respuestas y dirige el desarrollo de su compañero no es otra que Dororo. En este respecto no tengo nada que decir salvo que la serie se ha lucido al darnos uno de los desarrollos de personajes conjuntos más bonitos, probablemente, del año.

Un saludo y sed felices.

 



el autor

Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

1 comentario

  1. La verdad este anime me gusto mucho, no soy una persona de verme mil series así que no me considero una gran conocedora pero fue algo agradable y aunque si logre notar el bajón en la calidad, no se capto tan fácilmente la falta de buenos guiones, quiero decir se percibía pero no sabia realmente que era lo que faltaba hasta que lo lei aca. :v

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