Ya podemos disfrutar en Netflix de Dept. Q, una serie que adapta los libros de Jussi Adler-Olsen que ya habían sido adaptados previamente en varias películas con un recorrido y éxito irregular. Esta nueva producción viene con el aval de Scott Frank, el creador de Gambito de Dama, una de las mejores series de la plataforma, lo que es un aliciente a la hora de ver esta nueva serie policiaca con sabor del más puro nordic noir.
En Dept. Q conocemos a (Matthew Goode) un inspector de policía bastante peculiar que es victima de un tiroteo nada más empezar la serie. Aunque logra superar el incidente sin consecuencias físicas, su compañero, el inspector James Hardy (Jamie Sives) pierde la movilidad de las piernas, mientras que otro joven agente que los acompañaba muere.

Carl Morck es el típico protagonista de las historias policiacas. Un individuo brillante, que no se cansa de restregar por la cara de sus compañeros lo listo que es y que tiene una complicada vida familiar a la par que unas nulas habilidades sociales. Si a esto le añadimos que se siente culpable de lo que pasó en el tiroteo, pues ya tenemos al personaje traumatizado, inteligente y arisco que tanto suele gustar, muy en la línea del Sherlock Holmes de Steven Moffat.
Como sus superiores no saben muy bien que hacer con él, le mandan un departamento nuevo que se encargará de reabrir lo que se conoce casos fríos, es decir, casos que se quedaron sin resolver. Allí hará equipo con Akram (Alexej Manvelov), un sirio que fue policía (o algo así) en su país natal y que ahora encuentra en este nuevo departamento la oportunidad de volver a la acción. También se les unirá Rose (Leah Byrne) una compañera que sufre estrés crónico derivado de una trágica experiencia. Y aportará su granito de arena desde el hospital donde se recupera el inspector James Hardy.

El primer caso que investigan es la desaparición de la fiscal Merritt Lingard (Cloe Pirrie), una mujer que desapareció sin dejar rastro hace cuatro años y de la que no se sabe si está viva o muerta. Pero los espectadores pronto descubrimos que Merritt está prisionera en una bomba de descompresión donde sus captores la torturan haciendo que se enfrente a todas las malas decisiones que tomó en el pasado hasta que descubra porque está retenida.
Lo primero que hay que señalar es que la decisión de hacer una serie de nueve episodios de unos cincuenta minutos de duración se muestra mucho más acertada que adaptar el libro en una película. La mayor duración permite a los responsables tomárselo todo con más calma y profundizar más profundamente tanto en la investigación como en la presentación y evolución de los personajes.

Porque este es el gran punto positivo de Dept. Q, ir conociendo más a fondo a los protagonistas, sobre todo al cascarrabias de Carl Morck, al que como mandan los cánones iremos cogiendo cariño al conocerlo un poco mejor. Akram, tiene una forma de ser tranquila y pausada que contrasta con la de Morck, pero a la vez sabe ser violento e intimidante cuando la ocasión lo merece, y no parece que esa violencia sea algo nuevo en él, ya que en su misterioso pasado parece haber bastante oscuridad. Rose por su parte es el personaje brillante y optimista que solo quiere dejar atrás el trauma de su pasado y demostrarse a si misma y a los demás que puede ser una buena policía y es su afán de superación lo que la hace tan encantadora. Sin olvidarnos del inspector Hardy, desolado al principio por su parálisis pero que poco a poco demuestra que con tesón y carácter se pueden superar todos los obstáculos.
En cuanto a la trama, la investigación sobre la desaparición de Merritt Lingard está muy bien llevada, con los típicos callejones sin salida y los giros de guion imprevistos. Esta historia se ve salpicada por las escenas en las que la fiscal rememora su pasado por la tortura al a que está siendo sometida, lo que sirve a la vez para ir dando nuevas pistas al espectador sobre quienes son sus raptores y porque la tiene prisionera. En este sentido, todo el sufrimiento que soporta se hace un poco pesado, ya que a veces parece que estemos ante un torture porn que se acaba haciendo un poco desagradable. Al final todo queda resuelto y bien cerrado, aprovechando Morck los descubrimientos que ha ido haciendo para lograr alguna ventaja que otra para su departamento de cara a una posible segunda temporada.

En paralelo a este caso, los compañeros de Morck y Hardy están llevando a cabo su propia investigación sobre el tiroteo que sufrieron nuestros protagonistas. Morck no puede investigar un caso en el que él es la víctima, pero aun así no dudará en ofrecer su ayuda de la manera más cínica y pesada posible. Pero sus aportes serán decisivos para que el caso avance, aunque quede sin resolver al acabar esta temporada.
A parte de esta investigación en paralelo, la serie nos permite conocer la complicada vida de Morck con su hijastro adolescente y el comienzo de una curiosa relación con la psicóloga que le trata por el trauma del tiroteo. Son dos historias pensadas para profundizar en el protagonista y en hacerlo más humano y simpático a los ojos del espectador, pero a veces se sienten como un pegote a la trama principal y no están bien resueltas del todo, sobre todo la de la psicóloga, con situaciones y diálogos que dan un poco de vergüenza ajena.
En resumen, Dept. Q logra tener un buen equilibrio entre misterio y drama a la vez que consigue que cojamos cariño a sus personajes gracias a lo bien desarrollados que están y lo bien que lo hacen los actores que les dan vida. La serie mantiene el interés sobre la investigación principal y las situaciones cómicas derivadas del choque de personalidades de los protagonistas sirven de contrapunto perfecto al abuso de los momentos truculentos. Esta primera temporada sirve como punto de partida a partir de la creación del nuevo departamento para un futuro en el que esperamos ver nuevos casos y descubrir que pasó realmente en el tiroteo del principio. Netflix no ha anunciado una segunda temporada, aunque está primera ha funcionado muy bien tanto a nivel de crítica como de público, así que no seria de extrañar tener nuevas aventuras del Dept. Q, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de libros que se pueden adaptar.



