The Umbrella Academy: el irreverente cómic en el que se basa la futura serie de Netflix

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Recientemente, ha salido el tráiler de la serie The Umbrella Academy, producida por Netflix, y basada en un tebeo de superhéroes publicado por la editorial Dark Horse. ¿Otra de superhéroes? Sí, otra más de superhéroes. Parece que, tras la cancelación de Daredevil y el resto de las series de Marvel, la empresa de vídeo bajo demanda no quiere abandonar este suculento mercado. Pero el cómic en el que está basada no es una obra típicamente superheroica, porque su autor no es el típico guionista de superhéroes. Es un escritor que viene del mundo de la música, conocido por una excentricidad que deja su huella en cada viñeta de este magnífico tebeo: Gerard Way, el líder y cantante de la banda My Chemical Romance.

Y, al igual que este no es un cómic de superhéroes normal, no se trata del típico movimiento de marketing por el que se utiliza el nombre de un famoso para promocionar una obra. No vamos a negar que el reconocimiento de Way le ha ayudado a publicar este cómic, pero en él se pueden apreciar un amor y un respeto sinceros por el medio que muchos creadores ajenos al mismo podrían imitar. Su trayectoria posterior en el interesante sello Young Animal de DC prueba que era un fan de la historieta desde antes de dedicarse a ella. Sin más preámbulos, hablemos de lo que hemos venido a hablar. Hablemos de The Umbrella Academy.

Suite apocalíptica

Justo cuando el profesional de lucha libre Tom Gurney derrotó a un calamar alienígena en un combate, 43 niños especialeznacieron en todo el mundo, de los vientres de unas madres que no habían dado signos de estar embarazadas. El millonario Reginald Hargreeves, hombre del Renacimiento, inventor e intelectual, decide adoptarlos, y acaba encontrando a siete de ellos, a los que asigna un número. En cuanto empiecen a desarrollar extraños poderes, los convertirá en un grupo de jóvenes superhéroes. Años después, tras haber tomado caminos separados como adultos, se reunirán al enterarse de la muerte de su padre. Un peligro se aproxima… y puede estar relacionado con Número 7, la única hermana sin habilidades especiales.

Suite apocalíptica, la primera parte de las aventuras de este equipo, es la historia de los X-Men si formaran parte de una familia disfuncional, pero esta descripción no le hace justicia. Way conoce a la perfección los tópicos del cómic superheroico, que retuerce al convertir a sus protagonistas en juguetes rotos que nunca llegaron tan lejos como su padre adoptivo les hizo pensar. Sin embargo, esto no le aporta al tebeo un tono catastrofista: por el contrario, aunque las personalidades de los miembros de Umbrella Academy son realistas y distintivas, el guionista abraza las posibilidades más locas y desenfadadas que ofrece el tebeo de superhéroes.

Sin ocultar sus influencias de este género y la inspiración visual que toma de la serie El Prisionero, Gerard Way consigue crear su propio mundo, en el que aparecen figuras como el zombi-robot Gustave Eiffel, una especie inteligente de simios que convive con la raza humana sin problemas y un supergenio sociópata en el cuerpo de un niño. Los lápices de Gabriel Bá, en la línea del mejor Mignola, contribuyen a crear una atmósfera inconfundible para este tebeo. Pero estos seis números saben a poco y, precisamente por eso…

Dallas

…Way y Bá volverían en otra miniserie, Dallas, para contarnos qué pasaba con los extraños alumnos de Hargreeves después de esta primera aventura. Sin entrar en spoilers, la familia pasa la primera parte de esta historia lamiéndose las heridas y replanteándose su lugar en el mundo. En este sentido, The Umbrella Academy resulta más realista que muchos tebeos superheroicos: los protagonistas no se desahogan monologando sobre sus problemas, golpeando a criminales en un callejón o poniéndose un traje negro con el que vender muchas portadas alternativas en el futuro. Por el contrario, sus reacciones son muy humanas, cayendo en la depresión y hasta en la obesidad. Hay que tener en cuenta que el guionista de esta historia la concibió como una especie de terapia tras pasar por una mala racha en su vida, por lo que conoce bien el tema y lo plasma a la perfección, sin cebarse demasiado.

Pero las amenazas no dejan descansar a esta pobre familia. Esta segunda parte de la historia resuelve una de las incógnitas de la trama original: qué le sucedió a Número Cinco, miembro original de Umbrella Academy que desapareció durante años y volvió sin haber envejecido un ápice. En esta secuela, la persecución por parte de una especie de policía del espacio-tiempo pone en jaque a este pequeño superhéroe y a todos sus seres queridos. Los asesinos Hazel y Cha-Cha, enviados para detenerle, se convertirán en los rivales más persistentes del grupo.

Este tomo mantiene la calidad del anterior, y profundiza más en la historia de sus personajes, a la vez que introduce villanos nuevos que aparecerán en la serie. Esta historia de viajes en el tiempo alcanza niveles de locura que superan con mucho a todo lo que Way había hecho antes, y derrocha imaginación. En este sentido, salvando las distancias, se asemeja a las obras de Jack Kirby o Grant Morrison: introduce una gran cantidad de elementos por página, muchos de ellos no lo suficientemente desarrollados, pero que forman un conjunto fascinantes. Nada que extrañar, ya que el guionista escocés es una de sus influencias reconocidas, y mantienen una relación de amistad.

Conclusión

The Umbrella Academy es una colección extraña y un soplo de aire fresco frente a la mayor parte de series de Marvel o de DC. Sus protagonistas están perfectamente definidos desde el principio, y cada uno supone una vuelta de tuerca de un tópico del género. Spaceboy es el héroe altruista e ingenuo, Kraken es un vigilante de la noche… y así con todos sus hermanos. El principal defecto de este cómic es su brevedad, y la larga espera entre un tomo y otro: en este momento se está publicando la tercera parte en Estados Unidos, después de diez años de espera. La popularidad de Gerard Way y su dedicación a otros proyectos hace que no pueda dedicarle el tiempo oportuno a sus creaciones, que carecen del desarrollo que podría aportarles una serie regular o una sucesión de miniseries más cercanas en el tiempo. Hasta que no solucione este problema, sus personajes destacarán más por su potencial que por lo que realmente son.

En cuanto a su futura adaptación, es imposible no mostrarse escéptico ante un tráiler que suaviza muchos de los elementos más extraños del cómic. A pesar de la tranquilizante presencia de Ellen Page, el mundo que aparece en pantalla apenas se asemeja a la fantasía gótica y superheroica de Way y Bá. Sin embargo, habrá que darle a la serie un voto de confianza, igual que en su momento se le dio al tebeo creado por una estrella del rock.



el autor

Periodista en cuarto de carrera. Redactor en en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de un blog donde publico mis proyectos.

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