Regresamos una vez más a la franquicia que reinventó el cine de zombies. Y lo hace con un tono todavía más macabro y poético. Porque este tráiler no es solo carreras, sangre y gritos: es un recital de imágenes enfermizas, un collage de decadencia, «religión» y huesos que te sacuden el estómago. El Templo de los Huesos
Sí, porque aquí no hay hospitales abandonados ni calles vacías de Londres. Aquí tenemos templos góticos, procesiones siniestras y cadáveres que parecen parte de un ritual pagano.

El regreso de los fantasmas
Lo que más engancha de este avance es que no va solo de infectados corriendo a toda pastilla. El tráiler te deja claro que aquí el enemigo no es solo la rabia del virus, sino la locura de los que han sobrevivido demasiado tiempo. Sectas religiosas, templos convertidos en fortalezas, líderes mesiánicos que dicen “soy tu salvación” mientras sostienen un machete. Vamos, lo que en Twitter llamaríamos un martes normal.
Y ojo, porque en medio de todo esto vemos homenajes visuales al primer film: puertas cerradas, miradas desesperadas, ese silencio antes de que todo explote. La nostalgia mezclada con la brutalidad.
El templo de los huesos: un título que ya te huele mal
Vamos a reconocerlo, el título “El templo de los huesos” suena a peli de serie B que verías un domingo a las tres de la mañana en un canal perdido. Y, sin embargo, en manos de Alex Garland se convierte en poesía macabra. Porque sí, aquí todo apunta a que la religión juega un papel central. No hay nada más humano que agarrarse a un dios cuando el mundo se desmorona… aunque ese dios sea un charco de sangre y vísceras.
El veredicto Losada
El tráiler de 28 años después: El templo de los huesos es todo lo que esperábamos y más, es atmósfera asfixiante, violencia cruda, simbolismo enfermizo y la promesa de que los zombies/infectados vuelven a ser cine con mayúsculas, no carne de Netflix baratos.
La franquicia ha vuelto, y viene a recordarnos que el apocalipsis no tiene que ser solo correr por tu vida, también puede ser un viaje estético al horror más profundo, con huesos, templos y fanáticos incluidos.
Un saludo y sed felices




Si es que no hay nada más macabro que la religión. Ganazas!