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Tres películas horribles de Eddie Murphy tres

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Te está costando. Es normal. Llevas mucho nadando, ¿eh? Ya ni te acuerdas de cuando empezaste a hacerlo. Los días empiezan, luego acaban, pero antes piensas que sólo has estado nadando, sobreviviendo a las olas que no sabes de donde han salido, esquivando tiburones. Has sobrevivido a otro día. Mañana tendrás que volver a nadar. ¿Te acuerdas cuando creías que existía una orilla? ¿cómo? ¿sigues creyendo que hay una orilla? Bueno, en fin, no pasa nada. Estoy contigo. Al lado. Aquí. Sigue nadando. No estás solo.

En las interminables horas de soledad de la vida moderna, muchas de ellas con gente al lado, es fácil centrarse en nadar y esquivar depredadores marítimos. Creo que debería haber algo más que vivir atacado, con palpitaciones y preguntándote si eso que nos ha rozado la pierna es un alga o un tiburón. De eso va este escrito, querido lector. De ese algo más. Somos gente optimista. En algún rincón de nuestro corazón seguimos creyendo que sí. Que hay orilla. Vamos a ello.

Hay que decir que ese algo más no tiene porqué ser algo que te haga parecer especialmente listo. De eso van casi todos los blogs y artículos culturales habidos y por haber. “Si te gusta esta serie serás listo”. “Más te vale odiar a este director o serás tonto”. “No te cepillas con suficiente frenesí los dientes”. Leemos esos artículos desde la admiración, aunque desde este pequeño rincón de internet tenemos pánico a los sacerdotes de todas las confesiones. No es que seamos precisamente rebeldes (somos cobardicas, como el 95% de la población española) pero entendemos que no todo puede ser dar misa. La realidad ya es lo suficientemente aburrida y opresiva a la vez: no necesitamos sumar más por ahí.

Conscientes de ello, queremos hacer partícipes al pueblo estresado, atacado, deprimido y paranoico de tres productos culturales de muy dudosa calidad. Vamos, que son una mierda gordísima. Pero en su visionado y análisis podemos encontrar fácilmente un alivio momentáneo hasta la siguiente fase de seguir nadando. Hoy hablamos de tres películas (es un decir) de Eddie Murphy que cumplen perfectamente todo este propósito.

Atrapado en un pirado (Meet Dave, 2008)

Una nave espacial de gente diminuta extraterrestre llega a la Tierra para recuperar un artefacto de su planeta. El capitán de dicha tripulación es Eddie Murphy, claro. La nave tiene una forma muy particular: es Eddie Murphy. Es decir, que la nave espacial de los alienígenas diminutos tiene la forma de Eddie Murphy, con la tripulación saliendo y entrando de la boca, los oídos, manejando la nave a lo Star Trek desde la cabeza, etcétera. Eddie Murphy hace de capitán de la nave y también hace de la mismísima nave. Sí. Sí. Sí.

Hay un choque civilizatorio entre la diminuta tripulación alienígena y los indígenas terrestres, no entendiendo muchos de nuestros usos y costumbres. Bueno, entendámonos, los usos y costumbres estadounidenses, ya que, claro, es allí donde SIEMPRE caen los alienígenas, monstruos, superpoderes por arañas radioactivas y demás. En fin, que hay chistes sobre el desconocimiento de cosas como dar la mano, qué es el ketchup o modales básicos a la hora de ir a unos grandes almacenes. Es decir, que podía ser un redactor cultural de El País perfectamente.

De por medio hay una mujer que vive sola con su hijo, el niño sufre por los abusones del cole, la mujer sufre un furor uterino más que evidente (hasta el punto que el más torpe de los mortales, es decir YO, me di cuenta), hay motines dentro de la nave con forma de Eddie Murphy y una lucha entre la obligación a costa de todo y el ser empático, tener sentimientos y donar dinero a casas de recogidas de gatos abandonados, ciegos, cojos y del Atlético de Madrid. En fin, que no todo es cinismo, furros, todo acaba de modo previsible y está bien así. Que parece que todo tiene que acabar de forma chunga o si no nos sentimos idiotas o decepcionados. Acaba bien. Como debe ser. Respecto a la transformación del título original “Meet Dave” a “Atrapado en un pirado” pues no puedo más que aplaudirlo. Yo hubiera puesto, en el mismo sentido, “La nave espacial del negro”.

Por lo demás, la película recaudó menos de lo que costó, se llevó palos como una estera de los críticos, del público y de una señora que pasaba por allí para ir a comprar manzanas. La tenéis en alguna de las plataformas de películas y series habituales (la película, no la señora que iba a comprar manzanas).

Mi papá y nuestro mundo fantástico (Imagine that, 2009)

A pesar del enorme batacazo de la anterior película Eddie Murphy no hizo desfallecer a nuestro héroe. Se embarcó en un proyecto maravilloso para todos los públicos. No os lo vais a creer. Que no. Nunca habéis oído nada parecido. Que va: un padre estadounidense se mata a trabajar y nunca puede ir a las actuaciones del cole de su hija, y su hija le lloriquea, pero su curro es importantísimo. A qué no. Nunca nunca nunca habéis visto una película de EEUU con ese tema. Bueno, cuidado, que gracias a que cada vez todos los sitios son poco más o menos igual de protestantizados esos dramitas ya los tenemos importados por tierras hispanas.

Bueno, para darle algo de vidilla tenemos magia de por medio. La hija habla con unos seres mágicos que le permiten acertar las cotizaciones de las empresas en la bolsa. Y Eddie Murphy trabaja precisamente de ejecutivo financiero. Empieza a ganar lo que no está escrito, pero para ello tendrá que jugar con su hija, saludar a su dragón imaginario y, en general, lo que hacen los padres en condiciones normales: pasar tiempo con la criatura a la que has contribuido a traer al mundo. Héroe.

Como es divorciado tiene conflictos porque los superpoderes de la niña no los tiene disponibles cuando las horas de custodia pasan a la madre, hay enfrentamiento con el novio de la ex, un malo en su empresa que ambiciona los éxitos de Eddie Murphy (en el contexto de la película, claro) y la aparición estelar de Martin Sheen casi al final, se entiende que como favor (muy grande) que debía a alguien. Hay que decir que el previsible triunfo del protagonista no viene de la magia sino del esfuerzo, el talento y la seriedad trabajando, huyendo activamente de soluciones fáciles y la venta de humo. No sólo eso: también de considerar que pasar tiempo con la familia debe tener un peso decisivo en la vida, que no todo es currar hasta morir. Qué queréis que os diga: esas lecciones yo las tenía clarísimas hace como dos décadas, pero viendo el volumen de películas sobre el tema que nos mandan desde los EEUU deben ser que allí no terminan de verlo. En el sur de Europa ya lo sabíamos sin dejarnos millonadas en películas lamentables, furros.

En este caso el título original era “Imagine that” y aquí la tenemos en las plataformas de series y películas como “Mi papá y nuestro mundo fantástico”. En el mismo sentido yo hubiera puesto “Qué jodío es el negro”. Fue, por supuesto, otro batacazo en taquilla, críticas de críticos, de público y logró la nominación de Eddie Murphy al peor actor para los Razzie. No lo logró, injustísimamente por supuesto.

Papá Canguro (Daddy Day Care, 2003)

Damos marcha atrás en el tiempo para hablar de la última de la trilogía gloriosa (o no) de Eddie Murphy. Acababa de salir de una de las mayores cosas horriblemente peor hechas que puede uno echarse a la cara en la primera década del siglo XXI de cine estadounidense, Pluto Nash. Así, para ir saliendo del paso, nuestro Eddie se lanzó a lo que le hace sentir bien, lo que cree que le va a dar dinero o lo que le hace tener menos diarrea tras comer en el turco, pero que repite una vez: la comedia familiar sosa hecha con control-c control-v.

En este caso Eddie Murphy es, otra vez, un esforzado trabajador del sector de la publicidad al que despiden, y como no sabe qué hacer con su nene pues…monta una guardería. En su casa. Es gracioso porque los hombres no sabemos cuidar a nuestros hijos ni los hemos visto en otra cosa que en la tele acompañando a futbolistas de la mano cuando va a empezar el partido de fútbol, jajaja. Que es algo que nunca se ha hecho. Nunca. En serio. Además, los hombres viriles, con buenas perspectivas económicas y útiles para la sociedad no saben de esas cosas, chicas, están a cosas más importantes. Pero como los protagonistas son todo determinación, orientación a los objetivos y muchas clases de coaching ontológico-sistémico, alzarán una guardería de la nada, se enfrentaran a esos desagradables seres pequeños y  harán que sobrevivan cada día hasta que vengan sus madres (POR SUPUESTO) a recogerlos. La mala aquí es Anjelica Houston, a la que engañaron claramente para que se metiera en este montón de estiércol filmado. Hace de encargada de otra guardería y protectora de las buenas costumbres de las guarderías o algo así, yo qué sé, prefiero no acordarme mucho.

Al final gana que hay que hacer caso a tu hijo, saber abrazarle cuando está triste y estar atento a las cosas que le gustan. Son lecciones asombrosas de una sociedad probablemente mucho más sana que la nuestra en cuanto a relaciones personales, sentimentales y familiares, por lo deberíamos estudiarlas con detenimiento. Ni se me había ocurrido hacer caso a mi hija ni jugar con ella de vez en cuando, creía que era como un cactus. Gracias, Hollywood.

En este caso el título original es “Daddy Day Care”, y la traducción la vamos a dar como mucho menos imaginativa que las anteriores. Qué menos que haberle puesto “El negro ahora cuida a los nenes jajaja” o algo así. A pesar de lo horrible para la salud mental de quienes la han visto que es resulta que fue salió rentable económicamente. Hasta el punto que hicieron una secuela ya sin Eddie Murphy, la cual ganó el Razzie a la peor secuela. Este horror reptante digno de Lovecraft lo tenéis en las plataformas habituales de series, películas y etc.

Sed felices.

Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

5 COMENTARIOS

  1. Hola Raúl, ¿cómo estás? Jaja, me hiciste reír. De entrada, lo primero que hice fue ver cuáles eran las tres y me enojé muchísimo. ¿Cómo puede ser que Pluto Nash no esté en esta lista??? Luego comencé a leer en detalle y vi que la nombraste como a la pasada, jaja… A pesar de todo, siempre me va a caer simpático Eddie. Y me divertí incluso con una película que todo el mundo destruyó (En Busca del Niño Dorado).
    Un abrazo, Raúl. Genial y divertido tu artículo. Gracias!

    • Muchas gracias, Rodolfo.

      Lo fácil era poner Pluto Nash, pero esa la hemos visto todos. Había que reivindicar otras obras menos conocidas de nuestro héroe.

      Saludos.

      • Jaja, es verdad. Además la imagen de presentación de tu artículo produce un efecto muy gracioso. Me ocurría que, luego, estaba leyendo cualquier otro artículo y cuando iba llegando al final, como suele ocurrir, la página me muestra algún otro y, en este caso, invariablemente, aparecían entrando desde la derecha las tres caritas de Eddie Murphy que elegiste y no podía parar de reírme porque era como si me persiguiera. Ya sé que no buscaste ese efecto, pero salió!!! Jajaja, un abrazo

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