Tubular Bells: Reseña psicodélica de un disco épico

1

737417 Tubular Bells es un álbum hermoso, que sobrecoge el corazón. No es perfecto, es verdad; es un disco de 1974, que Mike Oldfield grabó con muy pocos medios. Es la opera prima de un autor muy consagrado hoy, pero al que en ese momento le quedaba mucho por aprender.

A pesar de todo esto, es un disco que emociona. Es un disco para escuchar tumbado en la cama, con  auriculares gordos y con la luz apagada, prestando atención a los sonidos que vas escuchando, y a las emociones que te produce. Es un disco de emociones, quizás es por eso que me gusta tanto.

Tubular Bells está dividido en dos partes. La Parte 1 es la más interesante, es un vendaval de emociones a través de los oídos, y quiero excederme en la revisión sensorial del viaje que supone escucharla. Te ofrezco, sección a sección, las impresiones que produce en mi sistema nervioso esta orquestación melódica.

  1. bells0:00: Las famosas  10 notas que formaron la melodía del Exorcista.Y los escalofríos que produce no son sólo
    por el miedo de la película; es una hermosa melodía que te transporta a un lugar de misterio y fascinación. A la mitad, entra el bajo y se queda toda la sección. Y después, un chasquido de guitarra distorsionada.
  2. 1:38: Añadimos melodía en el piano, y melodía poderosa de guitarra. Estás adentrándote en un bosque metálico, y cada vez que apartas una rama aparee un nuevo paisaje lunar y desconocido. Una guitarra en los agudos muestra una figura que se mueve azarosamente en un fondo oscuro, quizás un cometa con reluciente cola.
  3. 3:39: Entra la guitarra principal encima del colchón ambiental que se ha creado antes, y es la melodía del guerrero preparándose y andando los primeros pasos en el camino.
  4. 4:03: Una mandolina nos lleva a un paisaje de calma, verdoso y con colinas. De nuevo una guitarra, esta vez acústica y punteada, nos trae imágenes de floración y descanso.
  5. 5:19: La flauta y el piano de fondo son dos perros o dos bebés jugando inocentes y despreocupados, sin ninguna pretensión por aparentar grandiosidad o excelencia. Dan ganas de dar saltitos encima del colchón
  6. 5:54: el piano se aloca y entra un teclado que dan paso a la guitarra distorsionada, y nos dan ganas de revolcarnos por el suelo y chocar con la paredes mientras golpeamos los almohadones de la cama contra el sofá.
  7. 6:06: la figura paternal viene a calmar el asunto y a poner orden y compostura. Su voz grave y rellena, encarnada en distorsión, tapa toda posibilidad de diálogo, y hay que escucharla. Buen solo del señorito Mike.
  8. 7:40: cansados, vamos por otro camino, buscando qué nuevas cosas podemos encontrar en las que fijar la atención, recuperando la energía conforme pasan los segundos. Acordes simples de guitarra acústica y unos arpegios en el piano nos liberan un poco de la tensión.
  9. 9:15: Uno de los primeros clímax del disco. Mandolina de nuevo, ahora estamos en la cima de la montaña, y descubrimos el inabarcable paisaje que se abre a nuestro alrededor.
  10. 9:40: pasamos a un escenario de interior, entre sedas y olor de saúco. Hay unos ojos que nos miran, se acercan, se alejan, nos acarician y finalmente se van.
  11. Dual1219_Tubular-Bells11:30: Vuelve la flor que se deshoja del principio. Una guitarra con las cuerdas pisadas nos susurra que subamos esas escaleras de piedra y vayamos mirando en la entrada de los diferentes pisos a ver qué encontramos. Guitarra juguetona, nos mira desafiantes y hace su baile zíngaro sin importarle lo que pensemos de ella.
  12. 13:29: La guitarra estridente nos grita nuestros defectos a la cara y no nos deja dormir el domingo por la noche. Pero llega un piano relajante y tiene el efecto de cualquier droga legal.
  13. 14:07: Entra poderosa la guitarra distorsionada y reclama nuestra atención a su ritmo sincopado. Cuando se dobla, llega otro de los clímax del disco, que va muriéndose despacito.
  14. 15:44: Suenan las campanas, prediciendo lo que vendrá después. Nos vamos a un pueblecito casi sin habitantes en cualquier lugar de cualquier norte. Allí, una guitarra nos recibe con melancolía y nos habla del camino que ha recorrido hasta allá, de las aventuras que vivió, y de cómo se ha quedado sin objetivo vital atrapada en ese lugar.
  15. 17:02: Unos pasos, marcados por el bajo, nos llevan hasta la melodía central que se va a repetir en toda la sección. Empieza mi parte favorita del disco. Es una sección cuya unidad son 8 compases con sólo 3 variaciones diferentes. El bajo la va a tocar repetidamente ad infinitum, creando la base de pizza en la que se van a mezclar los sabrosos ingredientes sonoros. Viv Stanhall introduce cada ingrediente-instrumento y así aprendemos un poco. A mí, un inexperto musical, me encantan estas meta-músicas en las que los creadores explican cómo hacen su obra y qué interviene en ella.  Es muy hermoso escuchar cómo se van superponiendo los diferentes timbres instrumentales a esa melodía base del bajo. Y, finalmente,
  16. 22:52: Tubular Bells. Los segundos más épicos del disco. Sigue el bajo hipnótico, tenemos la melodía poderosa de las campanas tubulares, se añade un pequeño coro vocal… Digno de las cabalgadas élficas por los cerros de Nueva Zelanda, o la escena central de cualquier película épica.
  17. 24:31: La guitarra española es un buen cierre para la primera parte de esta hermosa obra. Nos quedamos con ganas de más, ¡lo bueno es que todavía queda la mitad!

Mike-Oldfield-in-1975-010Precisamente de esta primera parte de Tubular Bells se conserva una grabación magnífica y psicodélica. Encontramos a un Mike Oldfield jovencísimo, de tan solo 19 años y en camiseta de tirantes, todo chulo él. En un plató de la BBC, toca bajo y guitarra con algunos coleguitas. Imperdible, verlo en directo habría sido toda una experiencia dimensional.

 

 

Si tienes ganas de escuchar más cosas de Mike Oldfield y no sabes por dónde empezar, prueba con los que en mi opinión son los 3 álbumes más épicos de su discografía.



Loading...

el autor

Ex colaborador de Las cosas que nos hacen felices al que agradecemos su tiempo y su aportación. Muchas gracias.

1 comentario

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Blizzard lo ha vuelto a hacer: una gran historia en un juego de estrategia genial. Atrapa, apasiona, divierte y se disfruta, como en la primera…