InicioCineWendell y Wild (2022), de Netflix

Wendell y Wild (2022), de Netflix

Wendell y Wild es el retorno tras las cámaras de un cineasta que ha dirigido grandes películas pero cuyo nombre ha quedado eclipsado por el de Tim Burton y Neil Gaiman respectivamente en sus dos mejores obras, Pesadilla antes de Navidad y Coraline. Estamos hablando, por supuesto, de Henry Selick. En este caso, no ha tenido mejor suerte, ya que la película ha sido uno de los grandes fracasos de Netflix pese al estilo característico de animación que tanto éxito le granjeó en el pasado. Pero… ¿de qué va Wendell y Wild? ¿Merecía que le prestáramos más atención? Acompáñanos en este viaje infernal para descubrirlo.

Wendell y Wild

La película nos cuenta la historia de Kat, una niña cuyos padres murieron en un accidente de tráfico y cuya cervecería quedó destruida en un misterioso incendio. Acabará internada en una escuela elitista que busca reformarla después de una infancia conflictiva, pero pronto descubrirá que hay una conspiración que amenaza con destruir su pueblo natal para construir una faraónica prisión en sus cimientos.

Wendell y Wild

Paralelamente, conoceremos a Wendell y Wild, dos diablillos que han sido condenados por su padre a una servidumbre eterna. Por suerte para ellos, descubrirán que Kat cuenta con un gran potencial como médium entre el infierno y el mundo de los vivos. Tratarán de aprovecharse de los poderes de la chica, prometiendo que resucitarán a sus padres, pero un encuentro inesperado hará que se replanteen sus lealtades…

El infierno en la Tierra

Wendell y Wild es una película con muy buenas ideas, con diseños de personaje atractivos y una cinematografía más que profesional. Sobre todo, es una historia creada desde el corazón, y una idea que su creador lleva intentando hacer realidad durante años. Sin embargo, como lleva pasando de un tiempo a esta parte con su antiguo colaborador Tim Burton, Selick parece haber perdido la capacidad de contar una buena historia. Ni siquiera la participación de Jordan Peele en el guión consigue que las diabólicas ideas de este cineasta nos atrapen.

A pesar de un comienzo fuerte y una protagonista muy carismática, la historia adolece de graves problemas, y el más importante es el exceso de personajes y subtramas. Apenas hemos acabado de conocer a un secundario cuando se nos presenta a otro, lo que les resta presencia a personajes que tenían un gran potencial pero que acaban reducidos a cameos o a diseños con personalidad pero sin sustancia detrás. A ratos, la sobreabundancia de actores en este drama hace que Wendell y Wild parezca una novela de Dickens, y no en el buen sentido.

Wendell y Wild

La trama principal también se ve perjudicada por el empeño de sus responsables en abarcarlo todo: la película no nos da tiempo de respirar y procesar sus revelaciones antes de pasar a la siguiente escena, haciendo que el espectador se vea abrumado ante las casi dos horas de estimulación sensorial. Si el argumento frenético resulta difícil de seguir para un adulto, no me quiero imaginar cómo será para un niño.

Peor aún, los conflictos se resuelven con una facilidad insultante, con un final apresurado en el que el guión trata de cerrar todas las tramas que se habían presentado hasta el momento. El humor, que debería servir para ofrecer un contrapunto a la negrura del argumento, no siempre acierta, y los momentos que deberían provocarnos un nudo en la garganta son barridos enseguida por una sucesión caótica de eventos que no nos importan.

Conclusión

El mítico Don Bluth basó su carrera en una filosofía muy matizable pero esencialmente correcta: los niños pueden soportar cualquier cosa en una película siempre que haya un final feliz. En esta cinta hay asesinatos, pactos con el demonio y muertos vivientes, pero puede que los más pequeños disfruten con ella, como sucedió con Pesadilla antes de Navidad o las distintas entregas de La familia Addams.

Sin embargo, no es la violencia lo que echa a perder Wendell y Wild, sino algunas decisiones creativas difícilmente defendibles y un guión hiperactivo que echa a perder las grandes ideas que Selick llevaba cultivando años. Quería que esta película me gustara, pero ha resultado ser una enorme decepción.

Netflix no ha apostado por este largometraje. Apenas ha publicitado la película y esta, evidentemente, ha tenido unos resultados de audiencia penosos. Solo esperamos que este fracaso no disuada a las compañías de invertir en proyectos de stop-motion, un arte en vías de extinción. Existe un lugar para esta disciplina, pero no para una película tan imperfecta e insatisfactoria como esta.

Máximo Simancas
Máximo Simancashttps://laautopistadepalabras.wordpress.com/
Periodista. Redactor en esta página y, antes, en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales.
ARTICULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimos artículos

Comentarios recientes