Si algo caracterizará en el futuro el verano del 2016 en cuanto a cine se refiere es la falta de ideas, algo que ya resulta preocupante. Han abundado los remakes (Cazafantasmas), las franquicias ya conocidas (Jason Bourne, Star Trek) y las adaptaciones de otros medios (Escuadrón Suicida, Mi amigo el gigante, Zipi y Zape). Cuando creíamos que no entrábamos en la sala a ver algo que ya habíamos visto resulta que no, que si lo habíamos visto ya. Se trata, evidentemente, de Mascotas, un remake descafeinado y sin alma de Toy Story.

Mascotas es una película con bastantes problemas. El primero es su tráiler, un tráiler magnífico que despertaba en todo el mundo las ganas de ir a ver la cinta. El problema, que ya se ha dado en otros casos, viene cuando el tráiler es mejor que la película y sintetiza en esos pocos minutos todo lo gracioso del film. Si habéis visto el tráiler, no hay más.
El segundo problema de Mascotas le viene por la historia, que recuerda demasiado al primer Tot Story pero sin la magia y el carisma de los personajes de Pixar.
Conscientes de ese problema los guionistas de Mascotas provocan el tercer problema, a ver si así arreglan la cosa: la acumulación. Acumulación de personajes, acumulación de lineas argumentales, de situaciones, de supuestos diálogos graciosos, etc. Al final uno no sabe bien que están contando y todo se resuelve de forma precipitada, con todos los personajes en pantalla y sin que el viaje por esa Nueva York espectacular (el apartado técnico no se lo discute nadie) les sirva para nada. Si, son mas amiguitos al final pero eso ya se veía venir.
Ese es otro problema. Mascotas es tan previsible, esta tan carente de sorpresas, que uno no bosteza porque se entretiene comiendo palomitas porque si no se oirían ronquidos en toda la sala. La película es como un episodio estirado de una serie de televisión. Vamos, que no se merece un largometraje pero había que justificar ese tráiler de alguna manera y eso lo han cumplido, convirtiéndose en número uno en taquilla y justificando así otro tráiler, lo que desgraciadamente nos traerá una nueva película, que seguramente tendrá la falta de ideas de esta.

Por último en esta lista de problemas tenemos las referencias, un mal endémico del cine de animación actual desde Shreck. Referencias a situaciones y películas mas adultas y que los niños no entenderán pero que sirve para que los adultos esbocemos una sonrisa, algo que a mi ya me cansa. Si llevo a los niños al cine es para que vean algo destinado a ellos y no algo que supuestamente deba gustarme a mí también. La entrada para entretenerlos la pago a gusto. Lo que ya no me gusta es que se aburran en la sala porque según que cosas no las pillan.
¿Me quedó con algo de Mascotas? Pues para que no parezca que vomité a la salida me veo obligado a señalar la escena en la fábrica de salchichas a ritmo de canción de Grease, algo que tampoco pillaran los pequeños pero que resulta muy surrealista para cualquiera.
Un saludo. Sed felices.




Buen post.
El conejito malvado también está muy logrado. Yo iba con él, que conste.