Pero…¿qué demonios era Mass Effect?

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Bienvenidos de nuevo, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Lo hemos logrado, gente. Los videojuegos están cerca de generar más dinero que el cine y la música. Ya nadie es rarito por jugar a videojuegos. Es una cosa mayoritaria, no es raro oír en el trabajo hablar a adultos opinar de videojuegos como si hablaran de cine o libros e incluso hay mujeres jugando (muchas). Ya no somos “frikis”, pertenecemos a la normalidad. Ha sido duro, pero se ha logrado. Abrazadme, que no me importa.

Como el videojuego puede que esté culturalmente en el mismo escalón en cuanto a importancia que el cine o la música, tenemos a una legión de psicólogos, sociólogos, filósofos, politólogos y periodistas analizándolo. Es lo normal cuando algo es relevante, pero es una señal de que los videojuegos no son el chiringo de dos o tres. Es decir, que muy bien. Más abrazos.

En este paso de la marginalidad a la normalidad uno se deja siempre cosas. Algunas están bien perdidas (el olor a secta, la ausencia casi total de mujeres, la endogamia orgullosa) pero otras no está tan claro. Eso he empezado a pensar cuando he visto la que se ha liado con Mass Effect Andromeda.

El Pueblo enfadado por unos GIFs de un juego que no ha jugado

Mass Effect Andromeda es ni más ni menos que otro videojuego hecho con una montaña de dinero por parte del Santo Desarrollador de Videojuegos de Rol, Bioware. La empresa más grande, bestia y omnímoda que hay en cosas de videojuegos de rol. Es, además, la cuarta entrega de una saga mítica de rol/shooter/tirarse a todo lo que se menea/cometer genocidios intergalácticos/vaya usté a saber: Mass Effect.

 

Todo empezó con algunos vídeos en los que las expresiones faciales de los personajes parecían raritas. Siguió con gente haciendo GIFs de estas expresiones faciales. Continuó con una inundación de estas imágenes y GIFs por todo el mundo que normalmente habla de videojuegos. Luego se llenó todo  Internet de comentarios iracundos de gente echando mierda sobre la empresa que lo estaba haciendo…comentarios que se basaban en GIFs y algunas imágenes. Sin haber jugado al juego. Un juego del tipo que, vamos a decirlo, lleva decenas de horas completar. Insisto: sin haber jugado al juego. Con unas cuantas imágenes. De un aspecto del juego que, no nos engañemos, es tirando a irrelevante a la hora de jugar.

Lo de los bugs a porrillo en las animaciones de Bioware no es nada nuevo, Pueblo

Lo de menos ya luego ha sido en qué ha quedado el juego. La crítica del sector ha sido muy dura, hablando de muchos errores en el programa, de las famosas animaciones faciales que hacían parecer muertos a los personajes por esos ojos inexpresivos y por ese guión venido a menos respecto a los tres juegos originales.

La noche en que ella murió

Por el camino lo bueno de la normalización nos ha traído algo malo: la pérdida de la inocencia. En este punto da igual si el juego era realmente malo, bueno, conseguía estimular la zona del cerebro que hace que tengamos orgasmos o reproducía en nuestro cuerpo las sensaciones de levantarte un lunes para ir a trabajar. Hay un ansia por saber antes sin haber experimentado, hay un ansia por ser el primero en hablar de algo (aunque no se haya jugado), hay un placer malsano por ser más cínico del pueblo (con muchos “LOL”, “OMG”, “awesome” y muchos GIF´s).

Ha sido un precio a pagar por estar en el medio de la pista: que nadie pueda esperar a ver las cosas para juzgarlas y que haya una competición por ver quién mola más haciéndose el cínico con un videojuego hecho con una montaña de dinero. Las tres patas del gafapastismo: el cinismo, la ignorancia orgullosa y el desprecio sistemático a lo mayoritario.

El paleofrikismo odiaba a la mayoría de la gente, no nos engañemos, pero era todo lo contrario a cínico. Puede que pecáramos de “flipaos”, como se puede ver a los que escribimos a veces sobre cómics viejunos (a veces buenos cómics, a veces horribles). Se ha perdido la inocencia y las ganas de simplemente disfrutar en una competición por molar más que los demás, y una vez pasa eso ya no hay marcha atrás. Se ha sacrificado mucho a cambio de muy poco. Es una pena, pero ha sido uno de los precios a pagar.

Queriendo hacer un videojuego

Tras más de 20 horas en Mass Effect Andromeda no creo que pueda hacer un análisis como merece esta sacrosanta página. Pero sí puedo decir algunas cosas. Lo primero, que a nivel de juego es mejor que los tres primeros. Hala, ya lo he dicho.

Todo el mundo tiene jetpacks, haciendo que demos pequeños/grandes saltos, haciendo cualquier combate muchísimo más dinámico que en cualquiera de los anteriores juegos. El número de poderes en los que podemos invertir la experiencia ganada es muchísimo mayor que en cualquier otro juego de la saga, haciendo que casi no vaya a haber dos protagonistas iguales. Las habilidades son diferentes y permiten estilos de juegos muy diferentes. Podemos cambiar dinámicamente de “clase” en medio de la batalla. Hay inventario y hay creación de armas, items y demás (sí, mejorable en cuanto a navigación, es verdad). Hay más exploración y más variada que en cualquier otro juego de la saga. Explorar es más divertido que nunca, dispararnos con gente (o monstruos o robots) también. En resumen, como videojuego, como cosa que uno mueve o aprieta cosas y eso influye en lo que pasa en la pantalla, puede decirse que es un avance respecto a la saga clásica.

Pero, ¿y las críticas?, me diréis. Pues varias tienen razón. Es cierto que tiene muchos errores de programación para un videojuego hecho con tantísimo dinero. Más de lo normal. No he visto ninguno que no te deje avanzar o te tire del juego. Lo que he visto es dos veces al mismo personaje o cosas estéticas de ese estilo. Sí, está feo que un juego, con lo que vale de salida, tenga estas cosas. Y más veces de lo normal. Es cierto que algún personaje tiene mirada de muerto en las secuencias en las que se habla. Es cierto que el juego podría haberse llamado Dragon Age Inquisition: Space Edition 3.0, en el que incluso hay dragones (bichos mecánicos gigantescos con forma de lagarto que te tiran un “aliento” que medio te mata, con muchísimos puntos de vida…sí, los llaman “Arquitectos”, pero son dragones, vivedios). El 3.0 es por la mejora en combate respecto a Inquisition, claro.

Es cierto que el argumento es mucho menos sexy que el de la trilogía original: aquí no somos el macho alfa (aunque seas mujer) de un grupo que se interpone entre monstruosidades de más allá del espacio conocido y la civilización. Ahora somos un explorador, un pionero que busca un hogar a una legión de gente criogenizada en naves espaciales. Sí, es un poco “yo contra una gente chunga del espacio”, pero el enfoque es mucho menos viril, más grupal, más de tener que negociar, buscar agua y un clima mejor. No es tanto cometer genocidios intergalácticos como en los tres primeros.

Ni siquiera los compañeros dan tanto morbo sexual como Liara del Mass Effect 1: nos han puesto una de su especie pero en feo, menos modosita y más como creyéndose que las mujeres tienen derecho a votar en las elecciones. La chica humana tiene flequillo rubio, además de orgullo de haber pertenecido a una unidad militar y de ser independiente. No es ni por el asomo Miranda de Mass Effect 2, sin esos planos constantes a su culo/tetas/etc. Todo muy cuesta abajo para el mundo viril, como bien podemos entender.

Mass Effect 2 y Miranda: una historia de hacerse muchas paj…amor.

Mass Effect, la leyenda

Pero claro, es que el primer Mass Effect, el de la leyenda, era otra cosa. Era un shooter muy regulero. Lo de las coberturas era de chiste a esas alturas de la historia, ya no hablamos de lo ortopédico que era apuntar o el número de la rueda de poderes. Como juego de rol, era también regulero. Las opciones a  la hora de hablar eran tan limitadas como “soy un macarra”/”no sé-no contesto”/”soy un boy scout”, aunque daba un poco todo igual de cara al juego porque las teóricas opciones no contaban en los siguientes juegos en nada importante. Ya ni hablamos de las interminables esperas subiendo y bajando ascensores de la primera parte (esperas bobas que recuperaron para Mass Effect Andromeda en el viaje entre planetas antes del primer parche) o las misiones secundarias, que todas eran en edificios que compartían todos la misma arquitectura, que ríete tú de Santiago Calatrava y su proyecto arquitectónico-totalitario. Menos que la segunda parte ya puso orden y pulió bastantes de las cosas que no había por dónde cogerlas a la hora de jugar.

¿Qué hizo grande a Mass Effect? La historia. La “película”. Un universo genialmente creado, con doscientas mil referencias a toda la ciencia-ficción, desde Asimov a Heinlein, de Lovecraft a Star Trek. La Ciudadela del juego era el mismísimo Trantor de Fundación. Los enemigos terribles, los Segadores, no eran más que la versión del juego de los primigenios de Lovecraft. Podríamos seguir así un rato largo, pero no era sólo una fusión de lo mejor de la ciencia-ficción y del horror cósmico, era también el desarrollo de relaciones vergonzosamente creíbles entre las razas del universo, con sus guerras, sus alianzas, sus resentimientos históricos, sus prejuicios, sus conflictos políticos y demás. Todo junto al sentido de la maravilla, de lo nuevo, de lo fascinante de mezclar tanta cosa clásica con tanta idea nueva, trabajada y fantásticamente bien cosida.

¿Quién no siente HAMOR por Wrex?

Pero era eso: la historia, el ambiente, la “película”. Mass Effect no era un gran juego. Ni se controlaba bien, ni el inventario era cómodo, ni el combate era satisfactorio, ni los diálogos daban mucha opción, ni había puzzles (cosa que en Andromeda sí hay, incluso fases de plataformeo) ni como juego de rol cumplía. Era el argumento y la película. Yo me pasé tres veces el primero, dos el segundo y dos el tercero. Eran fascinantes e inmersivos a más no poder para cualquier amante de la ciencia-ficción. Y al final es lo que ha terminado pasando con Mass Effect Andrómeda: un videojuego que es en su primer tercio mucho mejor ha sido más rechazado que los anteriores. Ha pasado por la razón más sencilla del mundo: el éxito de la serie se debía a todo lo que no era jugable. De haber sido otra vez más película que videojuego se le hubiera perdonado mucho más.

Sed felices.

el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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2 comentarios

  1. Como siempre acertado, ecuánime y crítico con propios y ajenos. Yo me lo voy a jugar. Ya he léido los pros y los contras y creo que, con un par de parches, mejorará mucho. Es cierto que tras tantos años tiene delito que salga un juego sin pulir del todo, pero eso de dinamitar un juego en su lanzamiento porque no es el mejor juego del año o de tu vida… tampoco le veo mucho sentido la verdad.

    • Raúl Sánchez el

      Muchas gracias.

      Yo me lo estoy pasando muy bien con él. No todo es la máxima maravilla o estiércol: hay muchas cosas que simplemente están bien y vale la pena echar tiempo, aunque no revolucionen todo. Creo que es el caso, vaya.

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