100% Marvel. El Vigía: Hombre de dos mundos

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Los que comenzamos a leer cómics a comienzos de los 2000 recordamos con cariño a una figura que muchos lectores más veteranos aborrecieron, y que en su momento nos resultó extraña: muchos conocíamos a Spiderman o a la Patrulla-X por sus series de animación o sus películas, incluso nos sonaban los entonces desconocidos Capitán América y Iron Man. Pero, en cada evento importante de Marvel durante la primera década de este siglo, había una figura extraña de gran importancia y poder, que recordaba poderosamente al Último Hijo de Krypton. Estoy hablando, cómo no, del Vigía, que vuelve a ocupar su lugar dentro del Universo Marvel de la mano de Jeff Lemire y Kim Jacinto. Panini publicó en abril El Vigía: Hombre de dos mundos, donde se nos cuenta el difícil proceso de adaptación de este héroe al mundo tras su resurrección en la serie del Doctor Extraño.

¿Quién es El Vigía?

Creado por el guionista Paul Jenkins para la miniserie del mismo nombre publicada en el año 2000, El Vigía es uno de los superhéroes más poderosos de la Tierra, con el poder equivalente a un millón de soles en explosión, otorgado por una fórmula que trataba de emular los poderes del supersoldado conocido como Capitán América. Formó equipo con los Cuatro Fantásticos, ayudó a Spiderman, contribuyó a calmar el ánimo de Hulk, tuvo a su propio ayudante y a su mascota superheroica… pero, sin embargo, nadie le recuerda. Inspirado algo más de la cuenta en el Miracleman de Alan Moore, Robert Reynolds vive una vida tranquila y mediocre, hasta que recuerda quién es. Pero, junto a esa revelación, le llega otra mucho más inquietante: Reed Richards, Tony Stark y Stephen Extraño borraron la memoria del mundo entero y reprimieron los poderes de Bob para evitar que su lado oscuro, El Vacío, destruyera el mundo.

Así termina la miniserie donde debutó este extraño superhéroe, que fue publicitado por Marvel como un personaje creado por Stan Lee antes de dar vida a los Cuatro Fantásticos y que, dentro del universo de ficción, ocupa el puesto de fundador de la Edad Heroica. Esta relevancia se hizo notar en eventos como Guerra Mundial Hulk, Invasión Secreta o Reinado Oscuro, donde se unió a los falsos Vengadores de Norman Osborn y fue manipulado para que su reverso tenebroso tomara el control. Finalmente, en el evento Asedio, de 2010, Thor acabó con su vida para contener al Vacío… pero, en un epílogo guionizado por su creador, se menciona la posibilidad de su regreso. Este acabó sucediendo en la serie de Los Imposibles Vengadores de Rick Remender y, tras un papel muy importante en el Doctor Extraño de Donny Cates, vuelve a tener la oportunidad de redimirse en esta nueva miniserie. Veamos qué tal está.

Un hombre con mucho mundo interior

De nuevo, Bob Reynolds se enfrenta a una existencia solitaria: por las mañanas, trabaja en un restaurante donde su antiguo ayudante Billy le ha conseguido un trabajo. Por las noches, sin embargo, se engaña a sí mismo y entra en una dimensión de bolsillo creada por el Doctor Extraño, que solo existe en su cabeza. Allí vuelve a convertirse en El Vigía, con su familia superheroica y su popularidad intacta, y puede combatir al Vacío sin que este se manifieste en el mundo real. Sin embargo, cuando alguien le roba el artefacto que utiliza para acceder a su mundo interior, tendrá que recuperarlo antes de que sea demasiado tarde y El Vacío vuelva a amenazar el mundo.

Dejando a un lado la manía insufrible de resucitar a los personajes, algo que resta impacto a la perfecta conclusión de su viaje en Asedio, se trata de una miniserie razonablemente entretenida, aunque con algunos problemas. La inspiración excesiva que toma de Miracleman hace que la trama sea más predecible de lo que debería para quienes hemos leído esta obra maestra, y algunos giros carecen de la más mínima capacidad de sorprender.

Sin embargo, si ignoramos estos errores, el siguiente capítulo en la vida de Bob Reynolds nos muestra una historia muy llevadera en la que el superhéroe deberá enfrentarse a los fantasmas de su pasado. En este sentido, se nota el buen hacer de Jeff Lemire, responsable de obras muy reputadas como Black Hammer, que le da un nuevo giro a la agotada dinámica del personaje: en esta ocasión, el objetivo no es destruir ni desterrar a su lado oscuro, sino que la amenaza viene del exterior, y no se puede derrotar solo con los puños, sino que obliga a nuestro protagonista a investigar los hechos en una carrera contrarreloj. Lemire ofrece un retrato menos maniqueo del arquetipo de la Sombra que encarnaba el Vacío: parece querer decirnos que reprimir lo que no nos gusta de nosotros solo conlleva un fracaso tras otro, por lo que hay que aprender a usarlo a nuestro favor. No es una mala moraleja, y sienta las bases para futuros desarrollos de El Vigía después de una trayectoria editorial bastante accidentada.

Conclusión

Esta miniserie no es perfecta, pero se nota la mano de un Jeff Lemire que sabe cuáles son los problemas del personaje y sienta las bases para convertirlo en un héroe más de Marvel, frente a ese perro verde que era hasta el momento. Una vez zanjada la eterna lucha contra El Vacío, quizás veamos más de este protagonista que tantas posibilidades ofrece. Ojalá la editorial se atreva a recuperar de nuevo al Guardián Dorado y sus futuros autores sepan estar a la altura de un superhéroe tan difícil de guionizar.



el autor

Periodista en cuarto de carrera. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado cuatro libros en ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan mona, podrás verlo.

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