Extremadamente cruel, malvado y perverso: Netflix cuenta la historia de Ted Bundy

0

Los asesinos en serie provocan una fascinación morbosa que los ha llevado a aparecer en gran cantidad de libros, cómics y, por supuesto, películas. Al contrario de lo que pudiera parecer por la imagen que nos hemos formado, no se trata de una figura norteamericana: ya antes de la popularización de este peculiar subgénero del terror, figuras como las de Erzsébet Báthory o Jack el Destripador suscitaban un interés desmedido por parte de un público ávido de información sobre estos enfermos individuos. Quizás parte del pavor que provocan se deba a una cualidad que, aunque no siempre aparece, suele conllevar pensamientos muy incómodos: muchas veces, antes de ser descubiertas, estas personas llevaban vidas perfectamente normales. Siempre saludaba. Es un tópico, pero bien asentado en la realidad. Muchos de estos criminales consiguieron ocultar sus asesinatos durante años, incluso a seres queridos, bajo un comportamiento de ciudadano ejemplar. Muchas veces, su carisma personal consiguió no solo engañar a sus familiares y amigos, sino dejar una huella en una sociedad hambrienta de ídolos, incluso de este tipo.

Uno de los ejemplos más evidentes de esta tendencia es Ted Bundy, un asesino en serie cuyo caso fascinó a la opinión pública estadounidense de los años 70 y 80, y cuya historia se recoge en la reciente cinta de Netflix Extremadamente cruel, malvado y perverso, en la que se relata el juicio televisado donde se acabó condenando a muerte a este sujeto responsable de la muerte de más de 30 mujeres. Con un fichaje estrella como Zac Efron, ¿está el largometraje a la altura del delicado tema que trata?

Viviendo con el asesino

La historia, acertadamente, comienza desde el punto de vista de la exnovia de Bundy, Elizabeth Kloepfer, que recogió sus vivencias con él en un libro publicado en pleno revuelo mediático. La película cuenta cómo se conocieron, presentándonos su relación como un idilio amoroso surgido de algún drama romántico. Ted es la pareja perfecta: no intenta aprovecharse de ella, no le importa que sea una madre divorciada, se preocupa por su hija… así, el guionista consigue que nos pongamos en la piel de una persona que empieza a descubrir cosas raras sobre alguien a quien quiere. Cuando su novio sea detenido por la Policía como sospechoso de asalto y de otros crímenes peores, la primera reacción es muy sencilla: negación. Y de eso, en el fondo, va el filme.

A continuación, se nos narra el periplo legal del asesino desde su punto de vista, y los intentos de sus personas cercanas de defenderlo. La perspectiva es fundamental a la hora de hablar de esta cinta: si no supiéramos que está basada en una historia real, muchos nos pondríamos de parte del carismático Zac Efron sin dudarlo. Los responsables de Extremadamente cruel, malvado y perverso son lo suficientemente inteligentes como para no mostrarnos los asesinatos de Bundy y así conseguir que, como su novia Liz, vayamos desentrañando poco a poco los indicios y pruebas que acaban señalándolo. La película muestra la reacción esperable en cualquiera de nosotros si nos dijeran que alguien a quien queremos ha cometido crímenes tan monstruosos. A pesar de las pruebas contundentes, hubo quien defendió a este maníaco hasta el final, por lo que no se trata de una reflexión baladí.

Un asesino americano

La película, no nos engañemos, es una tv movie en la que no habría desentonado un título como Durmiendo con el asesino o El Mal va a juicio. Las interpretaciones, por lo general, son decentes pero no destacables, y no se trata en profundidad ninguno de los aspectos que caracterizaron a este caso: ni la relación personal de Kloepfer con el asesino, ni los esfuerzos de la acusación por presentar las pruebas necesarias, ni la reacción de la sociedad al caso se desarrollan satisfactoriamente. Todas las líneas argumentales del filme llegan a parecer subtramas sin importancia, por lo que quizás habría sido más acertado centrarse en una sola de ellas. Por descontado, la cinta no alcanza ningún logro estético ni narrativo especialmente novedoso.

Sin embargo, si hay que salvar un elemento, es la interpretación principal por la que todos hemos llegado hasta aquí: Zac Efron como Ted Bundy. Dejando atrás sus papeles como ídolo adolescente o rostro visible de comedias de dudosa calidad, logra imitar a la perfección los gestos y la entonación del homicida. El actor sabe aportar el carisma suficiente al personaje para que comprendamos cómo consiguió encandilar a tanta gente: se trata de un joven apuesto con labia que, como un vendedor de cara al público, siempre tiene una palabra amable que decir y muestra una sonrisa arrebatadora. Como hemos dicho antes, siempre saludaba.

Sin embargo, conforme avanza la película, van apareciendo tics que nos ponen sobre aviso. Nuestro héroe empieza a ser cercado por los medios, por la Justicia y por una sociedad cada vez más convencida de su culpabilidad. Sus excusas pierden fuerza, su defensa se tambalea. Y es entonces cuando aparece el verdadero rostro de Ted Bundy, un tipo muy inteligente (quizás, incluso brillante), pero no infalible. Efron refleja esta evolución de manera magistral, interpretando a dos personajes distintos y haciendo que sintamos repugnancia o compasión dependiendo de la escena.

Conclusión

Nadie recordará esta película dentro de un año o de un mes, porque sus creadores no han arriesgado nada en su planteamiento ni en su ejecución. Resulta, sin más, un documento razonablemente fiel a los hechos en el que podemos comprobar uno de los hitos en la creación del asesino en serie arquetípico en el que todos pensamos cuando se mencionan estos crímenes, pasado por el filtro de la sociedad norteamericana del espectáculo. Resulta interesante comprobar cómo esta figura se asentó más firmemente en la cultura popular, pero para un estudio más detallado del caso ya tenemos Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy, también de Netflix. Y, si queremos un producto de ficción que trate estos temas, Asesinos natos de Oliver Stone sigue siendo más vigente que esta y que muchas otras películas. Por ello, Extremadamente cruel, malvado y perverso puede estar bien para un domingo por la tarde, pero no aporta nada a una temática ya muy trillada.



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado seis libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Los que comenzamos a leer cómics a comienzos de los 2000 recordamos con cariño a una figura que muchos lectores más veteranos aborrecieron, y que…