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Crítica de Punto Rojo (Red Dot), un thriller sueco que engancha pero…

Esta semana Netflix nos ha surtido de unos cuantos estrenos. Uno de ellos es este Punto Rojo (Red Dot) que nos ocupa, una producción sueca protagonizada por Nanna Blondell y Anastasios Soulis, dirigida y co-guionizada por Alain Darborg. Vamos al lío si queréis saber qué nos ha parecido.

Acorralados en la nieve

David y Nadia son una pareja que se promete justo cuando él acaba de graduarse. Un año y medio después, el matrimonio está atravesando un bache y para intentar superarlo, deciden regalarse unos días de vacaciones en un paraje recóndito de Suecia, buscando las luces del norte. Por el camino, tendrán un roce (literal y metafórico) con una pareja de cazadores. Una vez en su destino, en su primera noche de acampada, un punto rojo les acecha y empieza una cacería en la que la pareja tendrá que sobrevivir como sea.

Hasta aquí el argumento por aquello de no destripar demasiado. De hecho esto mismo ya lo vimos en el tráiler de la cinta. Es más, también lo hemos visto en otras películas, tantas que incluso podríamos hablar de un género en si mismo: pareja en paisaje idílico perseguida por zumbados. Sin embargo, no todo es tan sencillo.

Lo que oculta Suecia bajo la piel

Vaya por delante que Punto rojo no es una mala película. Estamos ante un thriller que, por lo que se refiere a su cometido de entretener al espectador y generar tensión, cumple sobradamente. Las desventuras de los enamorados consiguen enganchar desde el momento en que se ponen en marcha, enmarcadas en esos paisajes nevados que siempre resultan de los más fotogénicos. En este caso, el director sabe aprovecharse de eso y usarlo en su beneficio: esa tormenta de nieve, ese lago helado que amenaza con resquebrajarse a cada paso, esa sangre roja que sirve de contraste,… La tensión es constante y, para rebajarla un poco, intercalan cortas escenas que nos sirven, a ellos y a nosotros, para tomar un respiro.

Y es aquí cuando ponemos un «pero» y empiezan los spoilers, por lo que quienes no hayan visto la película igual deberían parar de leer.

punto rojo 1

Ya he dicho que no todo es tan sencillo. Si por algo se reconoce a los suecos es por esa sociedad del estado del bienestar casi idílica que esconde sus sombras y sus monstruos. Lo hemos visto también muchas veces, ya sea en las novelas de Henning Mankell, ya sea en otras producciones cinematográficas o televisivas. Aquí no podían ser menos. Tras una hora de metraje, descubrimos que han jugado demasiado con nuestras expectativas y que nos han ocultado información. Los personajes protagonistas esconden un secreto que es determinante para entender todo lo que ha pasado, un secreto que nos han escamoteado de forma un tanto burda.

De golpe y porrazo y sin previo aviso, pasamos de un thriller angustioso a la crítica social que todo sueco con pretensiones artísticas se ve obligado a hacer, pasando por el terror más cotidiano tipo Stephen King con toques de Saw.  Demasiado para mi cuerpo. Este tipo de giros argumentales los puedes hacer perfectamente si te llamas M. Night Shyamalan. Es lo que el espectador espera de ti. Además, lo haces muy bien y te queda niquelado. En cambio, si te llamas Alain Darborg e intentas lo mismo, corres el riesgo de pasarte de frenada y que tu película se quede más bien como un batiburrillo de géneros, sin saber muy bien con cual quedarse.

¿Cuál es el objetivo final?

Los que escribimos en esta web discutimos mucho entre nosotros. A veces demasiado. Una discusión recurrente es la de cuál debería ser el rasero con el que medimos la calidad de una obra, ya sea una película, una serie o un cómic. No hemos llegado a ninguna conclusión. Hay un sector, en el cual me incluyo, que se da con un canto en los dientes si la película consigue entretener al espectador porque es obvio que, en muchos casos, ese es el mínimo que se debería exigir. Muchos no llegan ni a eso.

Punto rojo 2

A partir de aquí, si nos ofrecen más, ya es maravilloso. Puede tratarse de una reflexión, del reflejo de una sociedad, de llamar la atención sobre un colectivo, etc. Es igual: cada uno que elija lo que quiera. El problema viene cuando una película quiere hacer algo parecido y no sabe muy bien qué ni cómo. Ese es el problema de Punto Rojo.

¿Qué es lo que nos quieren contar? Pues francamente no me ha quedado claro. En el momento que deja de lado el thriller para presentarnos lo que ocultan los protagonistas y la sociedad sueca, lo hace de una forma tan pillada por los pelos que el espectador acaba algo descolocado. Y si lo que pretendía era ser una fábula acerca de la moralidad, el sufrimiento y la empatía, Punto Rojo tiene un final tan amoral que es imposible llegar a posicionarse ni por unos ni por otros.

La película termina de forma demasiado abrupta, dejando a sus protagonistas totalmente colgados, sin que ni siquiera el director y co-guionista termine de definirse. El presentar una historia y unos personajes de forma que no tomes partido lo puedes hacer de forma maravillosa si te llamas Martin Scorsese y muestras la mafia en toda su crudeza pero tampoco es el caso. Lo peor que te puede pasar como autor es que tus personajes acaben por importarte una mierda y ese si es el caso que nos ocupa. Ya me diréis en comentarios. Un saludo y sed felices.

Pedro Pérez S.
Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.
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2 COMENTARIOS

  1. De acuerdo con la crítica al 100%. Pasada de frenada total con el giro argumental. No sabes a dónde pretende llevarte y en cualquier caso lo hace torticeramente. 4 sobre 10

    • Gracias por el comentario. Yo le daría algo más de nota pero desde luego se pasaron mucho con el giro argumental, con las consecuencias que ya mencionamos. Un saludo.

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