‘Street Fighter’ tiene el infame honor de encabezar esta nueva sección dentro de Las Reseñas Basura (que va a ser muy, pero que muy longeva) en la que vamos a realizar críticas sobre las peores adaptaciones de videojuegos a la gran pantalla.
En la década de los 90 los estudios de Hollywood comenzaron a percatarse que había toda una mina de oro en la emergente industria del videojuego. Los salones recreativos estaban repletos de jóvenes que acudían en manadas a dejarse la paga semanal en algunos títulos que podían ser adaptados al cine y ser muy lucrativos.
Con esta fiebre y pensando solo en el rendimiento económico, sin tomar en serio las adaptaciones que realizaban, comenzaron a comprar derechos y a producir verdaderos esperpentos que fueron vapuleados por la crítica y el público.
Si tenemos que hablar de un videojuego que hizo furor en los salones arcade ese fue Street Fighter II de Capcom. Los chavales hacíamos cola alrededor de esta máquina recreativa para poder ver en acción al elenco de luchadores tan dispares que nos presentaba.

Toda esa fiebre por Ryu y compañía llegó a oídos de Universal Pictures que sacó billetera y contrató al actor belga Jean-Claude Van Damme, toda una estrella de la época, para liderar este proyecto dirigido y guionizado por Steven E. de Souza.
Su guion se parece al del videojuego como un ornitorrinco a un caballo y gracias a las presiones de Universal, Souza tuvo que meter (como fuese) al mayor número de personajes en la cinta. Ello nos dejó a un T.Hawk que cualquier parecido con su homólogo digital es pura coincidencia y cambios de roles en otros luchadores que perjudican seriamente a la salud.
Pasarse por el arco del triunfo las biografías de los personajes es un eufemismo del tamaño de Empire State Building, ya que las pocas que son algo fidedignas es casi por casualidad. Más allá de ser una película muy americana en la que un luchador de la extinta URSS debía ser malo o tonto… Zangief aquí pasa por ambos estados. Por supuesto, Balrog (basado en Mike Tyson) no podía ser un villano y de boxeador lo convirtieron en cámara de una reportera llamada Chun-Li… De juzgado de guardia.

Si esto fuesen los únicos cambios, quizás con un buen guion, podíamos haberlo dejado pasar, pero lo mejor de este libreto es lo bien que arden sus páginas en una chimenea. Nada funciona y lo más rescatable es Raúl Julia, por desgracia esta fue su última película, que hace todo lo posible por salvar su M.Bison con un histrionismo que le sienta genial al personaje y que participó por insistencia de su hijo que era fan de Street Fighter 2.
Necesitaría 4 artículos para hablar de lo mal que han sido recreados todos y cada uno de los luchadores, así que os insto (si tenéis valor) a ver la cinta. Si vuestro estomago es a prueba de bombas, quizás os echéis unas risas con este excremento de triceratops.
Sinceramente, me resulta increíble ver esta cinta y pensar en lo difícil que lo tuvo Souza para escribir el guion obviando todo lo que significaba Street Fighter. Puestos a pensar, ‘Contacto Sangriento’ (Bloodsport) y ‘The Quest: en busca de la ciudad perdida’ son más parecidas a la trama del videojuego de Capcom que la adaptación de cine. Incluso, Mortal Kombat de Paul WS. Anderson se parece más a Street Fighter.

Podríamos entrar a valorar los efectos especiales, si los hubiese, ya que el Hadoken que realiza Ryu se reduce a un fotograma blanco, algún rayo genérico por parte de Bison y pare usted de contar. No veremos ni el ‘Sonic Boom’ de Guile ni otras técnicas ‘mágicas’ de otros luchadores. Teniendo en cuenta que el ‘Shoryuken’ de Ken es bochornoso, casi que mejor dejarlo estar.
Jean-Claude van Damme ni si quiera recuerda la mayor parte del rodaje de Street Fighter, parece ser que estaba muy ocupado esnifando ‘azúcar glasé’ y seduciendo con sus dotes actorales a Kylie Minogue (Cammy).
El tema de las coreografías de combate lo dejamos para otro filme, ya que las que tenemos aquí no merecen ni ser mencionadas. Algunas fueron, incluso, planificadas sobre la marcha, así que eso nos puede hacer una idea de la calidad de las mismas.
Conclusión
Street Fighter es un despropósito que no hay forma razonable o irrazonable de defender. Todo está mal en la cinta de Steven E. Souza y Universal Pictures y para mi desgracia fui uno de esos incautos que la sufrieron en una sala de cine.
Actuaciones penosas con actores mediocres (salvo Raúl Julia), que dudo que se tomasen en serio lo que estaban rodando. Supongo que cuando leyeron el guion pensaron que estaban ante una parodia del título de Capcom y actuaron en consecuencia.

Es el filme perfecto para ejemplificar como no hay que adaptar in videojuego a la gran pantalla, por desgracia no es el único (si lo fuese no habría sección) y quizás se salvó de ser más vapuleado al no existir todas las redes sociales y webs que tenemos en la actualidad.
Mala hasta decir basta, aunque por desgracia no es el peor ejemplo, además al tiempo se lanzaron a sacar otra llamada Street Fighter: La leyenda de Chun-Li, que también merece artículo.
Aquí os dejo el tráiler de Street Fighter, ya que una imagen (en este caso un vídeo) vale más que mil palabras:
Game over.



