Con el estreno de Mejor Navidad, ¡imposible!, Netflix da el pistoletazo de salida a la Navidad en pleno mes de noviembre. Aunque pueda sonar a broma, las películas navideñas de Netflix tienen mucho tirón y cada año son de lo más visto en la plataforma, así que hay que echarles un vistazo. Eso si, teniendo presente que es lo que estamos viendo. Al lío.
Comedia navideña familiar, ¡a veces!
En Mejor Navidad, ¡imposible! Charlotte (Heather Graham) cree que su familia es algo cutre y la verdad es que tiene motivos: una hija que cree tener superpoderes por culpa de Marvel (sic), un hijo obsesionado con que un mono de peluche es su mejor amigo y encima casada con el de American Pie (Jason Biggs). Por eso cuando recibe el boletín navideño de su amiga Jackie (Brandy Norwood), con esa familia pluscuanperfecta formada por su marido buenorro, una hija superdotada que estudia en Harvard y un hijo supersolidario, se obsesionará por demostrar que no es tan perfecta como aparece.
Mejor Navidad, ¡imposible! es una película navideña made in Netflix, es decir producción algo de baratillo, decoración navideña en modo horror vacui y actores de prestigio regulín venidos a menos. Dirige Mary Lambert, quien también se ocupó de Un castillo por Navidad, con Brooke Shields y Cary Elwes. Curiosamente, esta última resulta mucho mejor que la que nos ocupa.

¿Comorrr? Alguno se preguntará: Pedro, ¿cómo dices? ¿qué la del castillo es mejor que esta? Pues si. En el tema de producción y realización son calcadas pero la del castillo tiene claro lo que es, una película navideña románticona, de esas de «chica/chico odia la Navidad, conoce a chico/chica que la adora, ambos se enamora, que si pero que no y al final se arrejuntan y se dan un besito».
El problema de Mejor Navidad, ¡imposible! es que huye de ese esquema y cae en la indefinición más absoluta. Al principio creemos que será una comedia gamberra (Jason Biggs se presta a eso), donde Charlotte le hará la vida imposible a Jackie pero no, nada de gamberradas.
De ahí saltamos a comedia familiar con niños pero tampoco acaba de cuajar en ese aspecto y por eso, cuando llegamos al final, no tenemos claro qué tipo de película es Mejor Navidad, ¡imposible!. Para mi, eso es lo peor que le puede pasar a una película, que no se defina y que mezcle géneros sin que la cosa funcione.

No apta para diabéticos
Las películas navideñas en general y las de Netflix en particular (si, las otras plataformas también tienen las suyas) no se caracterizan por su tensión dramática, más bien al contrario. Por mucho amago de drama que haya, al final todo acaba bien. Es lo que esperamos, lo que queremos y por eso las vemos, para sentirnos bien en estas fechas tan entrañables. Puro confort tv.
Ahora, en Mejor Navidad, ¡imposible! se les ha ido la mano con el azúcar. La película es empalagosa hasta decir basta y el nivel de ñoñería es muy superior al de algunos clásicos del género, como Un príncipe de Navidad o Cambio de princesa y eso, para quien sepa de lo que hablo, es decir mucho. No ayuda que la co-protagonista, Brandy Norwood, tenga el carisma del asa de un cubo. Por lo menos los niños resultan graciosos, especialmente la niña obsesionada con los superhéroes Marvel (aunque alguien tendría que decirle que La fortaleza de la soledad pertenece a la Distinguida Competencia).
En resumen, que con Mejor Navidad, ¡imposible! iniciamos la Navidad en Netflix como si esto fuera El Corte Inglés, semanas antes de la fecha señalada, y no ha sido para tirar cohetes. Más de uno (y de dos y de tres) huirá de esta película pero esto tiene sus fans. ¿No los tiene Eurovisión? ¡Queremos que vuelva Vanessa Hudgens! Un saludo, sed felices.



