Si creías que Keanu Reeves era un tipo tranquilo que solo disparaba en pantalla y luego se iba a su casa a leer poesía zen… estás a punto de tragarte una bala de la realidad. Porque ha llegado Wick is Pain, el documental que no te va a dejar indiferente, ni aunque seas de los que ve las pelis de John Wick solo por el perrete.
Detrás de cada caída por una escalera de quinientos peldaños, de cada patada voladora o de esos tiroteos coreografiados como si fueran un musical con pistolas, hay algo que no sabíamos del todo: dolor, vómito y un Keanu que se rompía la crisma encantado de la vida.
El documental que nadie pidió, pero que todos necesitábamos
Dirigido por Jeffrey Doe y producido por Josh Oreck, Wick is Pain es una carta de amor, sí, pero escrita con tinta de sudor y firmada con cicatrices. Aquí no hay glamour. Lo que hay es un Keanu Reeves que confiesa, atención, que llegó a vomitar durante el rodaje de las escenas de acción. No es coña. “Me dejé la piel… y otras cosas”, dice con esa sonrisa suya de monje budista. Y nosotros, que pensábamos que lo de las artes marciales era pura coreografía.

El propio Chad Stahelski, el director de la saga y ex doble de acción, aparece en el documental como ese entrenador que te hace hacer flexiones con agujetas: nostálgico, orgulloso… y ligeramente sádico. “Fue bello y terrible a partes iguales”, dice. Y claro, nosotros como público, disfrutando del espectáculo mientras Keanu se dislocaba media columna vertebral.
¿Y ahora qué? Pues John Wick 5, claro
Sí, sí, decían que la historia había acabado. Que ya estaba. Que la lápida y todo eso. Pero no. Chad Stahelski ha confirmado que habrá John Wick 5John Wick 5. Ahora bien, no va a ser más de lo mismo. No. Van a hacer “algo completamente diferente”. ¿Una comedia romántica entre asesinos? ¿Un musical con espadas? A saber. Pero una cosa es segura: si vuelve Keanu, volverá a dejarse el alma. Y probablemente el menisco.
El universo se expande más que el multiverso de Marvel
Por si fuera poco, además de Ballerina con Ana de Armas (que promete repartir más hostias que abrazos), tenemos también una serie animada en marcha, y agárrate, un videojuego para que tú también te disloques el pulgar intentando hacer un combo de cuchillo con parapeto y salto lateral.
Todo esto en un universo que empezó como una peli pequeña, casi indie, con un tipo matando a media ciudad por su perro (y lo apoyamos, ojo), y que hoy se ha convertido en una franquicia con reglas, hoteles para asesinos, monedas de oro y tiroteos en escenarios de ópera.

¿Conclusión?
Wick is Pain es un “gracias” en forma de metralleta. Un homenaje a lo que cuesta hacer buen cine de acción. No es solo un documental, es una declaración: si John Wick sufre, nosotros también. Pero con palomitas y desde el sofá, que es más cómodo.
Y si después de verlo no valoras más esas escenas donde Keanu se lanza por la ventana de un tercer piso, quizás lo tuyo sea más los dramas románticos.
Nosotros, en cambio, ya estamos practicando la caída lateral con cuchillo. Por si acaso.
Un saludo y sed felices.



