Continuamos analizando la tercera temporada de Star Trek: Strange New Worlds y analizamos hoy su octavo episodio, cuyo título, rindiendo tributo a una exitosa serie cómica, es Cuatro Vulcanos y Medio. Creada por Akiva Goldsman, Alex Kurtzman y Jenny Lumet, la serie puede ser vista por Skyshowtime para España y Paramount+ para América Latina.
Hola otra vez, trekkies y no tan trekkies. Nuevamente aquí para analizar otro episodio de Star Trek: Strange New Worlds, serie que tanto nos gusta y siempre nos sorprende, aun cuando los resultados de ello no estén esta vez a la altura de otras ocasiones. Se trata de un capítulo ligero y en clave cómica (lo que no es ajeno ni a la serie ni a la franquicia y siempre es bienvenido) que juega con un tópico clásico de Star Trek como lo es el cambio de roles.
Pasemos pues a ver qué nos ha dejado no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.
Llamada desde Vulcano
La bitácora inicial está a cargo de Una, quien nos cuenta que la Enterprise se dirige hacia el planeta Purmantee III en que la tripulación espera gozar de unos días de merecidas vacaciones, aunque ella manifiesta que permanecerá a bordo entregada al trabajo.
Por el camino, reciben desde Vulcano un pedido para auxiliar a Tezaar, mundo por fuera de los límites de la Federación cuyos habitantes se hallan en estado pre-warp y, debido a un fallo nuclear, están a punto de sufrir un colapso de su sistema de energía.
Ello significa que hay que cuidar de no violar la Primera Directiva, pero resulta que los tezaarianos ya tuvieron siglos atrás contacto con los vulcanos, que fueron quienes en aquel momento les dejaron la tecnología que utilizan. Consultado Spock acerca de si no fue eso violar la directiva, responde que ni la misma ni la Federación existían en ese entonces.
Ello hace que los vulcanos sean la única especie a la cual conocen, por lo que la única forma de no violar la directiva es presentarse ante ellos como tales y Vulcano está demasiado lejos para que una misión pudiese llegar desde allí a tiempo. La forma es que los humanos recurran al suero kerkhoviano, aquel mismo que, de manera inversa, convirtiera temporalmente a Spock en humano (temporada 2, episodio 5).
Pike, Uhura, Chapel y La’an se someten pues al mismo y también Pelia, aunque por alguna razón no funciona en ella y recuerda que le pasó lo mismo con el LSD en la década de 1960. Los otros cuatro, en cambio, lucen ahora orejas puntiagudas y se comportan de modo casi maquinal, carente de sentimientos y ajustado a una lógica imperturbable.

Cinco vulcanos se preparan pues para desembarcar en Tezaar o, al decir de Pike, cuatro y medio, considerando que Spock, ironicamente y debido a su mitad humana, ha pasado a ser de entre ellos el menos vulcano y, de hecho, se lo remarcan. Es gracioso escuchar a Pike decir “cuatro vulcanos y medio para transporte”, aunque también difícil imaginar cómo una orden tan ambigua pueda ser entendida por el transportador.
Al modo Vulcano
La misión es un trámite: apenas unos minutos y están de vuelta en plan de recuperar su esencia humana, pero el suero esta vez falla y, al parecer, han quedado como vulcanos de forma permanente. Sin embargo, y a medida que pasan los minutos, se sienten cada vez más cómodos en su nuevo formato y no muestran interés en regresar, lo que se condice con las palabras de Spock acerca de que es ilógico para un vulcano querer ser humano.

Dándole la razón, Pike está más sistemático y meticuloso, particularmente con la limpieza y la cocina. Y durante la entrevista que Batel tiene con el vicealmirante Pasalk para solicitar su ascenso al Departamento Judicial, directamente le juega en contra al dictaminar que no se encuentra aún en condiciones, motivando así el fuerte y justificado disgusto de Batel que, en su arrebato, hasta le grita a Pasalk, matando en principio cualquier posibilidad de traslado o ascenso.
El resto están igual de vulcanos. Uhura se vale de la fusión mental para comunicarse con Beto y manipular sus sentimientos. Chapel rompe con Korby alegando que no es lógico dedicar a una relación el tiempo que se podría dedicar al trabajo. Y La’an es el caso más particular porque está más violenta y solo tiene interés en aumentar el número de armas a bordo de la Enterprise.

En medio de todo ello, James T. Kirk cae de visita a la nave buscando a su hermano Samuel, pero este ha partido a hacer senderismo en el planeta que orbitan, así que termina tomando un trago con Scotty en escena que, para todo trekkie, está cargada de emoción de cara al futuro. Pero también suman a La’an y la cosa se pone áspera cuando ella expone su plan de crear una guerra interplanetaria haciendo entrar a los klingon en conflicto con los oriones.
Spock supone que en algún lugar de su interior cada uno de ellos debe aún tener guardada su esencia humana, pero para hacerla salir habría que entrar en contacto con lo que los vulcanos llaman katras. Una conoce a un especialista en la materia que no está lejos de allí y así convocan a bordo a Doug (Patton Oswalt), un vulcano que, contrariamente a lo antes afirmado por Spock, tiene admiración por la cultura humana y un ímpetu por sonar y verse lo más humano posible. Y tuvo una relación con Una en el pasado…

Este logra finalmente llegar a los katras de cada uno y hacerlos volver, pero la cosa no funciona con La’an, cuya transformación parece revestir características distintas, lo que Spock adjudica probablemente a su parte mejorada (no olvidemos que es descendiente de Khan Noonien Singh). Piensa que la única forma es establecer contacto con ella en el palacio mental y así lo hace. Ella no está dispuesta a soltar su parte vulcana (o diríamos más bien romulana) y se trenzan en combate que Spock, hábilmente, va convirtiendo en danza que evoca los pasos de tango que les viéramos bailar algunos episodios atrás. El impacto es suficiente para que La´an vuelva a ser quien era…
Todo parece volver a la normalidad. Una se tomará finalmente su descanso y ha quedado en encontrarse con Doug. Chapel invita a Kory a cenar, pero también a Spock (¿por qué hace esas cosas?), quien de algún modo se venga de su vulcana frialdad de días previos haciéndole notar que su comida no sabe bien. Y Batel recibe un llamado de Pasalk, pero no para pedirle la renuncia como supone, sino para confirmarle el traslado por ella solicitado, ya que lo ha impresionado con su frontal sinceridad…
Balance del Episodio
Cada tanto SNW nos entrega algún capítulo ligero para bajar la intensidad y este ha sido una vez más el caso, aunque por razones que ya explicaré no me pareció que funcionara tan bien como en otras ocasiones…
Y no estoy diciendo que haya sido un mal episodio: siempre es divertido ver a nuestros personajes recrearse en personalidades diferentes e incluso opuestas de las suyas y, de algún modo, esta entrega puede ser vista como continuación y a la vez contracara de Charadas, aquel episodio de la segunda temporada en que la cosa estaba planteada al revés y era Spock quien quedaba atrapado en envase humano.
Ese recurso siempre lleva a situaciones hilarantes que la serie sabe explotar bien y el episodio tuvo, en ese sentido, mucho de nostalgia por la serie original e incluso me trajo a la memoria alguna entrega de DS9. El tono, por supuesto, es de comedia, lo cual queda evidenciado desde el título mismo, claro homenaje a aquella exitosa sitcom que fuera Dos Hombres y Medio, solo que nos suena infinitamente más gracioso al ser pasado a términos trekkies.
Es genial, por ejemplo, oír a Pike recitar el parlamento de presentación en tono frío y despojado de toda emoción, como buen vulcano. Y la presentación del cómico y monologuista Patton Oswalt ha sumado puntos (quizás le recuerden como el agente Koenig en Agents of S.H.I.E.L.D.), siendo muy divertidos sus intentos por querer parecer humano, evidenciados en una larga escena post-créditos (sí, no corten al llegar los mismos) en la cual no logra, por ejemplo, entender por qué los humanos ven una película con la finalidad de asustarse. Y el intento de Spock por explicárselo es igual de gracioso…
Lo que no me termina de cerrar es que, de acuerdo al planteo del capítulo, pareciera que la esencia vulcana estuviera en su biología y no en su cultura, cuando el propio Spock nos explicó muchas veces que los vulcanos eran muy emocionales antes de adoptar el kolinahr y ceñir sus vidas a una lógica estricta y ajena a los sentimientos. La idea pareciera ser que lo que hizo el suero fue potenciar características de cada uno poniéndolos en clave vulcana, pero una clave que, repito y hasta donde nos han dicho, es plenamente cultural y, como tal, ajena en principio a cualquier suero.
¿Y por qué fue distinto el caso de La’an? Algo de ello se desprende de la explicación que sobre el final da Spock acerca de su parte mejorada, pero el carácter violento de su personalidad mientras fue vulcana no solo se sintió como herencia familiar, sino que además nos remitió a los romulanos que, recordemos, están estrechamente emparentados con los vulcanos y son en cierta forma su espejo. Y tiene sentido que los demás no lo supieran porque ella es una de las dos personas a bordo que ya están al tanto de esa vinculación y la otra (Pike) estaba demasiado vulcanizada para aportar algo.
¿Es posible que el gen romulano haya despertado el suyo familiar por compartir una esencia violenta? Puede ser, pero solo lo estamos imaginando, ya que la causa de su particular comportamiento en comparación con el resto estuvo en este capítulo más sugerida que explicada.
Por último, tampoco me convenció demasiado la historia de amor entre Una y Doug, más allá de la genial adición que al capítulo significó este como personaje. La atracción mutua entre la mujer esbelta y el hombre bajito, rechoncho y poco atractivo es algo que está en la base de muchas comedias y siempre es efectiva, pero el problema es que estuvo tan débilmente presentada que nunca supimos qué había pasado exactamente entre ellos o qué es lo que ella encuentra en él.
¿Fue un mal capítulo? No, fue divertido, con deliciosos toques nostálgicos, momentos actorales increíbles al poner a nuestros personajes en rol vulcano y un encuentro entre Kirk y Scotty que fue un guiño cómplice para todo trekkie.
Pero no se puede decir que haya sido tan redondo y perfecto como otros que, también en tono de comedia, hemos visto a lo largo de la serie y quizás sea, hasta aquí, el episodio más flojo de la temporada, lo cual no es lo mismo que decir que haya sido malo…
Les espero para analizar el próximo, ya noveno y penúltimo de la misma. Hasta entonces y sean felices. Larga vida y prosperidad…




Tienes toda la razón, un buen episodio, aunque no tan brillante como otros, que nos deja las primeras interacciones entre Kirk y Scotty con todo lo que vendrá después. Es cierto que aqui parece que sea como dices la biológia lo que les hace actuar como la hacen, y no su cultura, tal vez el hecho de que se vuelvan vulcanos de forma artificial haya hecho eso. Gracias a tu resumen pude ver la escena postcreditos en plan Marvel que me habia perdido. Y por cierto ¡menudo tupé el de Pike siendo Vulcano! jajajaja.
Hola Joseluis: gracias por comentar! Jaja, me alegro de que mi reseña te haya servido para enterarte de que había una escena post-créditos que, por cierto, me pareció muy divertida. Por lo demás, veo que coincidimos y queda como punto dudoso eso que señalas acerca de qué hace vulcano a un vulcano y, por extensión, desde luego, humano a un humano. Nos encontramos para analizar el episodio final de la temporada. Larga vida y prosperidad!