Cambio de escenario: del polvo del desierto pasamos al barro y al vapor del Misisipi, en una aventura fluvial que funciona casi como una película de barcos de ruedas a lo Mark Twain, pero pasada por el filtro del humor franco-belga.
Lucky Luke se ve envuelto en rivalidades entre vapores, timos, juegos amañados y toda una galería de estafadores de mala calaña.
Aquí se ve el cuidado de Goscinny por el detalle histórico y el gusto de Morris por llenar las viñetas de secundarios, figurantes y pequeños gags visuales que convierten el río en un personaje más, siempre en movimiento, siempre a punto de explotar en caos.

Tras el rastro de Los Dalton
Probablemente la joya de la corona del tomo y, según la propia ficha de Norma, una de las cumbres del cómic de humor de todos los tiempos.
No es solo otra persecución entre Lucky Luke y los hermanos más temidos del Oeste: es también la primera aparición de Ran-Tan-Plan, el perro más tonto de la creación, que llega para quedarse en la serie.
El álbum funciona como un “road movie” en viñetas: Lucky Luke y sus acompañantes siguen la estela de caos que van dejando Los Dalton, mientras Ran-Tan-Plan se convierte en un gag recurrente andante, incapaz de distinguir entre perseguidor y perseguido.
El timing humorístico aquí es demoledor: cada página remata con un chiste, un giro o un gesto que te obliga a pasar a la siguiente.
A la sombra de Los Derricks
Volvemos al Oeste más clásico, pero con un ingrediente nuevo: la fiebre del petróleo. En A la sombra de Los Derricks, los pozos, las torres de extracción y los intereses económicos sustituyen al oro como excusa perfecta para que la codicia humana saque lo peor de sí misma.
Goscinny aprovecha para disparar contra especuladores, vivales y magnates de opereta, mientras Morris se recrea en los paisajes llenos de derricks y maquinaria, jugando con el contraste entre la naturaleza salvaje y la industrialización incipiente.
La crítica social está ahí, pero siempre envuelta en la carcajada.

Los rivales de Painful Gulch
El integral se cierra con un auténtico festival de gag recurrente: El enfrentamiento permanente entre dos familias rivales que no se pueden ni ver, literalmente, porque sus rasgos faciales serán parte del chiste continuo.
Lucky Luke hace de árbitro, mediador y apagafuegos en un pueblo partido en dos, donde cualquier detalle es excusa para liarse a tiros (de forma muy cómica, eso sí).
Aquí la caricatura alcanza niveles de slapstick puro, con Morris llevando al extremo el diseño de personajes y Goscinny jugando a ver hasta dónde puede estirar la cuerda del odio irracional y el absurdo sin que la historia pierda ritmo.
Es de esas aventuras que, al cerrarla, te deja la sensación de haber visto un clásico absoluto de la BD humorística.
La edición de Norma Editorial
Norma Editorial presenta este Lucky Luke Integral 2 en formato cartoné de 22,5 x 31, con 256 páginas a color, dentro de la línea de integrales europeos que están mimando especialmente en los últimos años.
El papel tiene el gramaje y la textura justa para respetar el color plano clásico sin que la reproducción se vea apagada ni chillona, una delgada línea que no todos los rescates de material histórico saben mantener.
El tomo incluye además un extenso dosier con textos e imágenes inéditos, que contextualiza la etapa y ayuda a entender por qué estamos ante una “cumbre del 9º arte”, en palabras de la propia editorial.
Es el tipo de material extra que, si vienes del cómic clásico, agradeces: notas biográficas, páginas de archivo, curiosidades editoriales …
Justo lo necesario para convertir la compra en algo más que un simple recopilatorio.
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Biografía del equipo creativo
Lucky Luke nació en 1946 de la mano de Morris, nombre artístico de Maurice de Bévère, dibujante belga considerado uno de los historietistas más importantes del siglo XX, que convertiría a este vaquero en su creación más conocida.
Su estilo, cada vez más depurado, pasa de un trazo más realista a una caricatura elegante, llena de movimiento y economía de líneas, que se reconoce al instante.
El salto de calidad definitivo llega con la incorporación de René Goscinny, guionista franco-polaco-ucraniano de nacimiento francés, que ya venía de brillar en otros frentes como Astérix y que aquí inyecta sutileza, ironía y una capacidad infinita para construir chistes de situación, personajes secundarios memorables y diálogos afilados.
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Nacido en 1926 y fallecido en 1977, Goscinny es, a día de hoy, uno de los nombres indispensables del cómic europeo, y este integral demuestra por qué se le considera un maestro del humor y de la estructura.
La combinación de ambos convierte a Lucky Luke en algo más que una parodia del cowboy justiciero. Ambos autores hacen del personaje un icono absoluto de la bande dessinée, con Los Dalton como villanos de referencia y Ran-Tan-Plan como añadido cómico que acabaría ganando vida propia.

Valoración final: Felicidad en formato BD clásica
Como lector que creció entre revistas en blanco y negro, héroes de espada y bragueta de hierro y superhéroes de la Marvel de Forum, este Lucky Luke Integral 2 entra directo en la categoría de “Las cosas que nos hacen felices”.
Es cómic clásico europeo en estado puro: Páginas que se leen de un tirón, pero que puedes releer mil veces para descubrir nuevos detalles en el trazo de Morris o en las maldades suaves de Goscinny.
Si te gusta la BD clásica, si disfrutas con los integrales bien editados y si te apetece recordar por qué Lucky Luke y Los Dalton siguen vivos tantas décadas después de su creación, este tomo de Norma Editorial es un disparo certero al corazón de tu estantería.
Y sí, amigos, a veces la felicidad está en algo tan sencillo como sentarse, abrir un buen integral europeo y dejar que un vaquero que dispara más rápido que su propia sombra, te recuerde por qué te enamoraste de los tebeos.
Echadlo un ojo, disfrutadlo y sobre todo …