Con tanto estreno y plataforma por elegir, es normal que nos cueste ponernos al día. Es por eso que, pese a que se estrenó en 2025, he tenido que esperar unos meses para ver la segunda temporada de Poker Face, aquella serie estrenada en Sky Showtime y que fue una verdadera sorpresa allá por 2023.
Crítica de la primera temporada de Poker Face
La serie está producida por Rian Johnson, director conocido por las muy estimulantes Brick o Looper y que se ganó el odio de los fans de Star Wars con Los últimos jedi para luego reconvertirse con la saga Puñales por la espalda (aquí tenéis nuestras críticas de las tres películas de la saga). Sin duda, un maestro en esto de abordar el suspense desde distintos puntos de vista: el noir adolescente con Brick, el whodunit clásico con Puñales por la espalda o el procedimental en el que conocemos al asesino que ha cometido el crimen desde el principio, como ocurre en esta serie.
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Poker Face se centra en Charlie Cale, una mujer con un don muy particular: sabe cuándo alguien está mintiendo o diciendo la verdad. Esta habilidad le generó no pocos problemas en la primera temporada y, en esta segunda tanda, podemos decir que comienza siendo perseguida por todo Estados Unidos.
Así, cada capítulo sitúa a Charlie en su huida constante, reinventándose en distintos trabajos que exploran el ancho y vasto espectro sociológico estadounidense. Y, en cada uno de estos episodios, se verá envuelta en un asesinato que pondrá a prueba su extraño don.
La segunda temporada despliega prácticamente las mismas virtudes que su primera tanda de episodios.
La primera es la estructura. Poker Face es una serie deudora de Colombo, producción televisiva de los setenta que siempre mostraban el crimen…y al criminal. A partir de ese inicio, vemos como Colombo desmonta el aparente crimen perfecto y descubre al asesino.
Poker Face calca esta estructura anclándose en la habilidad que tiene Charlie Cale para descubrir que alguien está mintiendo. Eso sí, esta segunda temporada los crímenes son, si cabe, más estrambóticos que los de la primera temporada. Olvidaros de una serie de misterio oscura con personajes atormentados. Esta es una producción muy entretenida y con la que nos olvidaremos de lo que nos rodea durante los 50 minutos que dura cada episodio.
Además, estas escenas introductorias nos dan pie a conocer más a los criminales, casi siempre interpretados por grandes estrellas invitadas con papeles hechos para lucirse. Aunque he de decir que, en esta segunda temporada han resultado algo más exagerados que en la primera. Tenemos a Cynthia Erivo (Wicked), Awkafina (Shang-Chi), Justin Theroux (The leftlovers, la Segunda temporada de Fallout), Giancarlo Esposito (Breaking Bad, The Mandalorian), Katie Holmes (Batman Begins), Lili Taylor (Rescate), Haley Joel Osment (El sexto sentido) o John Cho (Star Trek), entre otros. Mi favorito, Giancarlo Esposito en un papel distinto al que nos tiene acostumbrados, el del gerente de una funeraria que ama su trabajo, mientras que su mujer quiere dejarle para viajar a Hollywood y maquillar a personas vivas en lugar de a los cadáveres que entran diariamente en el negocio. Pues así, doce capítulos de asesinatos originales.

Lo segundo es que los distintos crímenes y ubicaciones que nos ofrece cada capítulo nos permite echar un vistazo a distintos aspectos de la sociedad estadounidense y, por ende, de la occidental en general. Nos sumergiremos en la competitividad del sistema educativo, los gimnasios híbridos, las bodas diseñadas al milímetro o en una convención de policías con un crimen…con cocodrilo de por medio.
Lo tercero es la espectacular interpretación de Natasha Lyonne como Charlie Cale. Lógicamente, no he visto todas las series de televisión estrenadas en los últimos años, pero dudo mucho que encontremos a algún personaje que mole más que esta alma libre independiente sin alardes, metomentodo incorregible y desvergonzada hasta la extenuación. Ella es la guinda y el principal motivo para ver Poker Face.
En definitiva, la segunda temporada de Poker Face continúa por la notable senda de su primera tanda de episodios. Es una intriga que únicamente busca entretener mientras radiografía de forma inteligente la realidad estadounidense actual. Lástima de su reciente cancelación, aunque su creador Rian Johnson ya ha avisado de que va a intentar que Netflix la adquiera. Ojalá que tengamos más raciones de esta intriga fresca, original y llena de luz.
¡Un saludo y sed felices!
¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!




Entretenida y simpática propuesta….y cancelada….Hoy día no vale la pena empezar a ver series hasta que no estén completas y terminadas….En fin.
Gracias por darle la reseña de despedida, Fernando.
Aún así, por suerte se trata de un procedimental que se puede disfrutar aunque haya sido desgraciadamente cancelada.