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El testigo (Netflix). La pesadilla de un niño de dos años

Si hay algo que nos demuestra que la realidad siempre supera a la ficción, y algunas veces lo hace de la manera más cruel posible, son las historias que nos dejan con el estómago encogido. Netflix acaba de estrenar El testigo (The Witness), una miniserie de apenas tres episodios que aborda uno de los casos más negros, mediáticos y dolorosos de la crónica negra británica: el brutal asesinato de la joven Rachel Nickell en el parque londinense de Wimbledon Common en 1992. Una miniserie que nos demuestra que la realidad siempre supera a la ficción, y algunas veces lo hace de la manera más cruel posible, dejándonos con el estómago encogido.

La premisa ya estremece solo con leerla: una madre de 23 años es asesinada a puñaladas a plena luz del día mientras paseaba por un concurrido parque ubicado en una buena zona londinense. ¿Lo peor de todo? El único testigo presencial de semejante carnicería fue su hijo Alex, un niño de apenas dos años que fue encontrado abrazado al cuerpo ensangrentado de su madre repitiendo una frase que rompe el alma: «Despierta, mamá».

Pero lejos de quedarse en el morbo fácil o en el sensacionalismo que tanto abunda en el género, esta producción opta por un camino mucho más maduro, respetuoso y psicológico. Vamos a desmenuzar por qué esta miniserie te va a atrapar y por qué su análisis es tan necesario.

El testigo avisa en su inicio de que se han adaptado algunas partes para conseguir un mayor nivel dramático televisivo. Da la casualidad que esta miniserie coincide con el estreno del documental, también de la plataforma de la ene roja, que habla de ese cruel suceso. Así que, si eres amante de este tipo de género, tienes ambas opciones disponibles: una maquillada, y otra más real.


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La mirada del trauma: Criar a un hijo en mitad del caos

Lo que diferencia a El testigo de cualquier otro procedimental policíaco al uso es su punto de vista. Aquí la historia no se centra en los investigadores que buscan pistas con una lupa, sino en el calvario que vivieron André Hanscombe (pareja de Rachel, interpretado por Jordan Bolger) y el pequeño Alex (interpretado por Jahsaiah Williams de niño, y por Max Fincham de adolescente) tras la tragedia.

Cómo la prensa les hizo la vida imposible, y no respetaron su duelo ni su intimidad, acosándolos allá donde fueran; buscando esa foto morbosa donde se viera al pequeño testigo de ese macabro suceso.

El testigo, que cuenta con el asesoramiento directo de los propios André y Alex (basándose en el libro autobiográfico que el hijo publicó años después), nos sumerge en una atmósfera asfixiante. Ver a ese padre destrozado por el luto, intentando blindar la mente de un niño de dos años que ha presenciado lo inimaginable, es de una potencia dramática brutal.

La interpretación de los actores destila una verdad incómoda; sientes la claustrofobia de un hogar roto que, además, se ve asediado por una presión mediática despiadada que no respetó el dolor de las víctimas.

El testigo

Veremos como ambos tienen que volver a lidiar con los recuerdos del suceso pasados los años, cuando Alex era un adolescente que casi había conseguido dejar atrás aquella historia. Este nuevo despertar de la investigación ocasionará a los dos más problemas que soluciones, y volverá a llevarlos a esos momentos en que su dolor parecía un circo mediático.

El testigo: el desastre policial y la trampa de las apariencias.

Otro de los grandes pilares de El testigo es la demoledora crítica al sistema. A medida que avanzan los capítulos, somos testigos de cómo la urgencia de la policía de Scotland Yard por colgarse una medalla y calmar la alarma social los llevó a cometer una cadena de errores históricos.

Anteriormente he dicho que la trama se centra en ese punto de visto de cómo sobreponerse a un golpe de esas características, pero también tendremos una parte donde se habla y explica la investigación criminal que llevaron a cabo los policías que tuvieron asignado el caso. Conoceremos a un Scotland Yard sin pistas y ofuscado por un crimen que había sido realizado a plena luz y con cientos de posibles testigos, algo fácil de resolver, pero sin una sola prueba.

*Spoilers* La obsesión por un sospechoso que encajaba en un perfil psicológico sobre el papel, pero contra el que no tenían ni una sola prueba forense real, desvió la investigación por completo. Es indignante y magnético a la vez ver cómo la policía montó una retorcida «trampa de miel» (utilizando a una agente encubierta para ganarse la confianza del sospechoso) mientras el verdadero asesino, un peligroso depredador, seguía suelto por las calles. El testigo maneja esta frustración de forma magistral, haciendo que el espectador comparta la impotencia de la familia ante una institución ciega. *Fin de los spoilers*

El testigo

Una dirección sobria, cruda y sin adornos

Visualmente, El testigo huye de los fuegos artificiales. El director opta por una fotografía fría, de tonos grises y apagados, que refleja a la perfección la neblina emocional en la que se mueven los protagonistas. No hay regodeo visual en el crimen; no hace falta ver los cuchillazos para sentir el horror de lo que pasó en aquel parque. El verdadero terror se lee en los ojos de André y en los silencios de un niño que guarda un secreto demasiado grande para su edad.

Quizá su único defecto sea que, al condensar un caso que tardó más de una década en cerrarse de verdad en solo tres episodios, el tramo final pisa demasiado el acelerador, dejando con ganas de profundizar un poco más en la resolución judicial. Sin embargo, el ritmo es tan medido que te los vas a devorar de una sola sentada.

Veredicto final: ¿Hay que ver ‘El testigo’ en Netflix?

Por supuesto que sí. No es un entretenimiento ligero para pasar el domingo, es un drama valiente sobre la resiliencia humana, el peso de la culpa institucional y la lucha de un padre y un hijo por salir de la oscuridad absoluta hacia la luz. Un relato seco, directo al corazón y que dignifica a las víctimas por encima del monstruo que causó el daño.

¿Y vosotros? ¿Conocíais el terrible caso de Rachel Nickell? ¿Qué os ha parecido el enfoque que le ha dado Netflix a la figura del pequeño Alex como único testigo? Os leo en los comentarios, que este estreno va a dar mucho que hablar

Lucia Hernández
Lucia Hernández
Aprendiz de todo lo que llame mi atención.
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