Con permiso de Marvel, DC o Stephen King, 2017 ha sido el año de la autora canadiense Margaret Atwood, toda una eminencia literaria cuya fama se vio impulsada con la galardonada El cuento de la criada, serie que arrasó en los Emmy con total merecimiento y que ya tuve la oportunidad de reseñar en esta insigne web. Junto con la serie de dibujos Wandering Wenda, el triunvirato de adaptaciones de Atwood se completa con la miniserie Alias Grace, que toma como base la novela homónima que la escritora publicó en 1994.
Atendiendo a la sinopsis, Alias Grace es un thriller psicológico que se basa en un caso real: el asesinato de Thomas Kinnear y Nancy Montgomery a manos de Grace Marks, criada de la casa. Atwood introduce en la novela a Simon Jordan, un alienista al que se le encarga evaluar la mente de Marks con el objetivo de liberarla tras quince años de prisión. Este es uno de esos ejemplos en los que ver la serie atraído por la sinopsis puede llevar a decepción. Al igual que El cuento de la criada es una distopía que se centra en como una mujer adquiere conciencia de rebelión, Alias Grace es, en esencia, un drama que analiza la lucha de clases y, sobre todo, el papel de la mujer en la sociedad decimonónica canadiense. Por supuesto, muchas de las escenas que vemos en Alias Grace pueden ser fácilmente extrapolables a la actualidad, lo que la hace una serie imprescindible tan solo por la valía de su mensaje.
ABUSOS Y VEJACIONES, LA TÓNICA DE UNA MUJER DE CLASE HUMILDE EN LA CANADÁ DEL SIGLO XIX.
Durante seis episodios, Grace bucea en sus recuerdos para que el doctor Jordan pueda evaluar si es culpable del asesinato de sus señores. Por lo tanto, la serie sigue la estructura del narrador no fiable. Grace es la protagonista absoluta de la historia. Pocas escenas hay en las que no aparezca, y su voz en off preside toda la serie. Sin embargo, a Grace la vemos desde la óptica del doctor Jordan. Por lo tanto, en muchas ocasiones veremos como Grace cuenta una cosa al doctor y en su recuerdo actúa de forma distinta. Esta estructura también explica que, sobre todo a partir del tercer capítulo, los personajes sean muy ambivalentes. Unas veces muy buenos, otras despóticos. Grace no es una narradora objetiva pero, pensándolo bien, ¿Quién es totalmente imparcial a la hora de valorar sus propios recuerdos?
La serie tiene un fuerte componente feminista, superior a El cuento de la criada. A esto ayuda el magnífico guión de Sarah Polley, actriz y directora conocida por, entre otras, Mi vida sin mí o Las vidas posibles de Mr. Nobody. Polley es una admiradora conocida de Atwood, y se nota en el mimo que ha puesto en la escritura del guión de la serie. Todos los personajes son multidimensionales. Incluso los hombres, con el doctor Jordan a la cabeza, tienen su complejidad y sus aristas (a diferencia de obras conocidas por su feminismo como Thelma y Louise).

Aunque la obra hace mucho hincapié en la diferencia de clases, el aspecto que más llama la atención son los prejuicios sociales. Ya lo dice la joven y rebelde Mary Withney (una estupenda Rebecca Liddard): «Una vez que te encuentran con un hombre en tu habitación, tú eres la culpable, sin importar cómo ha llegado él hasta allí» . Sencillamente demoledor. Tanto como los que dicen que Grace Marks no podría haberlos matado con ese rostro tan angelical. De hecho, la protagonista es toda una celebridad por el simple hecho de ser una asesina, como si de un mono de circo se tratase. Es más, en aquella época la gente pagaba por visitar a personas como Grace. Unos, por el salvajismo de sus crímenes. Grace, por ser mujer.
UN CUENTO GÓTICO COSTUMBRISTA CON PSIQUIATRÍA, MUERTE, FEMINISMO Y SUPERVIVENCIA.
El guión está tan bien cuidado que no sólo el enfoque del feminismo funciona. La parte más psicológica es todo un acierto. Las amnesias psicógenas de Grace son mostradas con mucho realismo y, a la vez, le da a la serie un toque de cuento gótico que le viene que ni pintado. Además, el choque entre el intento de profundizar en la mente con el método científico y el hipnotismo queda muy bien reflejado. Los interesados en los orígenes de la psiquiatría, entre los que me incluyo, quedarán satisfechos.
En lo que respecta a la dirección, Mary Harron (directora de American Psycho) imprime un estilo puramente clásico. Para muchos esto puede ser un hándicap, pero no entiendo el porqué. Es el tono necesario para una historia contada mil veces cuyo valor principal radica en un guión con múltiples capas. Harron cede humildemente los planos al fantástico guión, a la hipnotizadora voz de Sarah Gadon y a las magníficas interpretaciones del reparto.
En definitiva, Alias Grace es una serie muy recomendable, con una trama que engancha y que deja poso en el espectador. Como pega, los que busquen un thriller psicológico al estilo Asylum se verán muy decepcionados. Por favor, que todo el mundo le conceda una oportunidad. Es la historia de una superviviente, algo con lo que todos deberíamos sentirnos identificados.
PD: como curiosidad, entre sus actores figura David Cronenberg, magnífico director entre cuyas películas se encuentra Un método peligroso, que refleja la fascinación de Cronenberg por los orígenes de la psiquiatría.
Un saludo y sed felices!



