Amazon se ha convertido desde finales del año pasado en mi compañía más querida y odiada al mismo tiempo. Esto se debe a que desembolsó la friolera de 250 millones de dólares en obtener los derechos de explotación de las obras de Tolkien. Casi nada, lo que tenemos en la cartera un día normal. La compañía de Jeff Bezos tiene la titánica tarea de adaptar uno de los mundos más ricos y que más han calado en la cultura popular y en el cine y la literatura en los últimos años. Todo lo fantasioso medieval rezuma Tolkien. De hecho, cualquier obra de una temática similar se lleva la frase «vamos, otro El señor de los anillos» como lacra. Sin embargo, Amazon no será la primera en adaptar el mundo de Tolkien, Peter Jackson (con perdón de Ralph Bakshi) lo hizo antes y de manera magistral. Por eso os traigo este artículo de por qué pienso que Jackson, y con él su mujer Fran Walsh, deberían sumarse al proyecto.
Porque ya lo hizo antes

Adaptar una obra de ficción de otro medio y que agrade a los fans más acérrimos es una tarea titánica y el señor Peter Jackson lo consiguió. Sin embargo, Jackson, conocido fan de las novelas de Tolkien y quien consiguió la tarea imposible, no fue el único propuesto para el proyecto. Stanley Kubrick dirigiría a los Beatles en una adaptación que empezó a pulular por los estudios en 1967 y que el propio Tolkien rechazó. A la muerte del británico los derechos pasaron a su hijo y Jackson, su mujer Fran Walsh y Philippa Boyens se encargarían del guion de la trilogía.
¿El resultado? Puedo ser poco objetivo por mi condición de fan, pero doy gracias a Jackson y a su equipo. Lo cierto es que la trilogía no adaptó al 100% la obra de Tolkien. El trío de guionistas decidió sacrificar de manera muy inteligente elementos que estorbaran la trama, como el querido Tom Bombadil, o que requerían de un mayor conocimiento de la historia y que acabó por sustituir la importancia de Glorfindel por el amor entre Aragorn y Arwen. Esto, sin embargo, no hace sino separar ambas obras que no necesariamente tienen que depender la una de la otra. Uno de los grandes aciertos que consiguió el neozelandés fue que ambas funcionaran por separado. El fan podía acudir al cine a ver la trilogía sin recurrir al libro porque eran productos diferentes sin que uno traicionase al otro.
Porque el Hobbit fue un fallo, pero uno perdonable
Esto es cierto y se aplica a un gran número de creativos y actores de Hollywood. El batacazo de Steven Spielberg con Mi amigo el gigante o unos años antes con Caballo de Batalla (a pesar de que me gustó) no ha impedido al estadounidense ofrecernos en los últimos años El puente de los espías, The Post o Ready Player One. Peter Jackson se excedió en la trilogía de El Hobbit y, desde entonces, ha estado en la más absoluta sombra. El realizador no ha sido considerado para ninguna otra producción más allá de su calidad de productor, como ya pasó con Tintín y el secreto del unicornio, y leer su nombre genera en muchos una cierta sensación de repulsa incomprensible.
Porque se supo que el estudio falló en todo
Remontémonos a 2003. Estrenada El Retorno del Rey el público quería saber si alguna vez verían otra obra de Tolkien adaptada por el neozelandés y su equipo. Lo cierto es que El Hobbit estuvo en su mesa de trabajo años antes de que se decidieran a realizar El señor de los anillos, pero se descartó debido a la imposibilidad técnica del momento. La primera trilogía fue un despunte visual, pero el protagonismo que Smaug tenía en el libro de Tolkien impedía al estudio lanzarse a la piscina en los 80-90.

Sin embargo, el dinero es el dinero y cuando la Metro-Goldwyn-Mayer y New Line Cinema vieron cómo se agrandaban sus bolsillos, se aceleró el proyecto perdido. A pesar del éxito de la trilogía, Jackson y el estudio rompieron sus relaciones por motivos monetarios. La reconciliación vino poco después, pero relegó a Jackson a un lugar menor. ¿Quizá la amenaza de Marvel? Probablemente. En 2012 Disney sorprendió con Los Vengadores y New Line y Metro intentarían alcanzar el mismo nivel de manera apresurada.
El estudio se encontraba en las últimas y necesitaba dinero, así que el material que habían rodado y que dio para dos cintas se extendió a una tercera. Originalmente la primera película abordaría la mayor parte de la trama hasta la muerte de Smaug y la segunda la Batalla de los Cinco Ejércitos, la muerte de Thorin y sus primos, y los 50 años hasta la Guerra del Anillo. Sin embargo, a mitad de la postproducción el estudio colocó una tercera película y a recibir dinero.
Porque los derechos no los tiene la misma compañía
281.000.000 millones de dólares costó la trilogía de El señor de los anillos y 675.000.000 El Hobbit. Amazon ha agrandado supuestamente el presupuesto a los 500 millones y, según los rumores, 250 millones se llevarían cada una de las dos temporadas planeadas en principio. El batacazo de El Hobbit tuvo una ventaja y es que Weta Digital, realizadores de los efectos especiales, pudo afinar el tiro y mejorar de cara al futuro, pero el conocido poco tiempo que tuvo en preparar la tercera cinta, conocida en principio como Partida y regreso, y los problemas de presupuesto derivaron en dejar todo al CGI sin mayor problema.

Sin embargo, Metro y New Line Cinema, quien dejó de ser autónoma tras el estreno de estas cintas y pasó a subsidiaria de Warner, perdieron los derechos frente a Amazon, quien los adquirió por 250 millones de dólares. Al fin y al cabo esto no se hace por los fans sino por el dinero y la falta de ideas, pero saber que Amazon, compañía que está apostando muy fuerte por las series, está detrás del proyecto abre la puerta a la esperanza.
Porque Juego de Tronos se acaba y ha cambiado el paradigma de las producciones televisivas
¿Quién está harto de usar Juego de Tronos como modelo en series de corte épico? Es cansino sí, pero la serie de HBO ha marcado un antes y un después en las producciones televisivas modernas. Antes de ella las series eran un producto no minoritario pero sí complementario a lo que podía conseguir el cine. Muchas series han elevado el nivel, pero en 2011 pocas hubo para hacerle competencia. Desde ese momento Juego de Tronos ha ido in crescendo y ha aumentado su presupuesto y su influencia como pocas películas consiguen, llegando a influenciar todo tipo de obras y alcanzando un reconocimiento astronómico en medio mundo.
La serie de Amazon podrá seguir la estela de Juego de Tronos como referente sin tenerla como competencia. HBO dará carpetazo a la serie el año que viene y sus supuestos spin-offs no llegarían hasta dos años después de esta última temporada. Jackson y su equipo podrían aprender de lo que hizo bien y el estudio apresurarse a estrenarla en cualquiera de esos 3 años.
Estos son mis 4 motivos por los que Peter Jackson y su equipo deberían volver a la Tierra Media en esta serie. Lo cierto es que es una idea algo coja puesto que Amazon quiere expandir la serie de dos a cinco temporadas y puede que su interés no sea atarse a ella tantos años. A pesar de ello Jackson podría seguir la estela de otros grandes directores y guionistas que dieron el salto a la televisión a modo de guionistas y productores sin dejar de lado su papel como director de cine.





