22 de julio es el regreso de Paul Greengrass al género del docudrama tras estar un tiempo alejado del mismo y es que Hollywood lo encumbró como el nuevo mesías del cine de acción tras la segunda parte de la saga de Bourne. Antes Greengrass nos había regalado dos joyas en forma de docudramas, Domingo sangriento y United 93. La pregunta obligada es ¿Está 22 de julio a la altura de sus predecesoras? Acompáñenme a lo largo del artículo para comprobarlo.

22 de julio, fatídica efemérides para el pueblo noruego.
El 22 de julio de 2011 era un día que amanecía como otro cualquiera en el Distrito Gubernamental de Oslo y en el islote de Utoya, pero Anders Behring Breivik se encargaría de que dicha fecha pasase a los anales de la historia. Primeramente puso una bomba en dicho Distrito Gubernamental, provocando 8 muertes y 209 heridos. Posteriormente el terrorista coge un Ferry hasta el islote de Utoya, donde había una multitudinaria convivencia de jóvenes del Partido Laborista Noruego. Allí con una pistola y un rifle semiautomático comienza a abrir fuego asesinando a 69 personas e hiriendo a 110 personas. Cuando la policía llega a Utoya, Anders tira sus armas y no opone resistencia, siendo arrestado.

La mirada de Paul Greengrass.
Paul Greengrass lo ha dicho en varias entrevistas. Se acerca a una historia cuando cree que puede aportar algo. En este caso ha habido una serie de patrones que desencadenaron la matanza de Noruega. La crisis de 2008, y los consecuentes movimientos migratorios que generaron un aumento de la extrema derecha en Europa. Así Greengrass se acerca al atentado de Noruega para hacer una reflexión más global. El auge de la ultraderecha en países como Alemania, Suecia, Reino Unido o Italia. A partir de aquí el director decidió con el largometraje aportar su visión del asunto.
Quizás el primer arco de la película sea el que más difícil haya sido de rodar para el director y de ver por el espectador. La matanza de Utoya todavía está muy reciente y debe ser muy desagradable para los noruegos en particular presenciar dichas escenas. Son cuarenta minutos hasta que acaba el atentado, si bien Greengrass no se regodea en las escenas al mostrar una violencia gráfica explícita no deja de ser duro presenciar dichas imágenes.
El segundo arco del filme se centra en el terrorista y en el viaje físico y emocional de uno de los supervivientes, Viljar. Desde el punto de vista del terrorista vemos por ejemplo lo duro que fue para su abogado el día a día. Amenazas de muerte, cambiar a los niños de colegio, etc. Por otra parte conocemos más a Anders Behring, joven que vive con su madre, la policía encuentra que el terrorista tenía en su ordenador un manifiesto (he leído por internet que inspirado en el manifiesto unabomber) de 1.500 páginas que publicó en Internet con el título «2083. A European Declaration of Independence» bajo el seudónimo Andrew Berwick.

Por parte de los supervivientes, Greengrass decide optar por contar la odisea post-atentado de uno de ellos, hablamos del joven Viljar. Herido por cinco proyectiles es salvado por los médicos del Hospital, aunque las secuelas físicas y psicológicas son bastante evidentes.
El último acto es el juicio al terrorista y el careo de algunos de los supervivientes para con el terrorista. Sin duda alguna el alegato a la vida de nuestro superviviente es de lo mejor de la película, lo más emocionante:
… No sabía si iba a morir o a vivir y vivo atrapado allí (el islote) desde entonces, pero ahora me doy cuenta que tengo elección, porque todavía tengo familiares y amigos… y recuerdos… y sueños, esperanza… y amor. Y él no. Él está completamente sólo y va a pudrirse en la cárcel mientras que yo he sobrevivido y elijo vivir.
Mi valoración
La verdad es que esperaba un drama potente viniendo de Paul Greengrass, pero lamentablemente nos encontramos ante un frío relato de los hechos con poca emoción, entendiendo emoción en todos sus conceptos. Adolece del pulso narrativo del autor, del ritmo frenético que impone a sus películas, no sé si queriendo o es que pretendía hacerlo así pero cierto es que ha quedado como un relato de los hechos sin más. Cinematográficamente hablando es muy discreta y como película basada en acontecimientos reales no aporta nada más a lo que ya sabíamos. Por ello creo que la película es fallida porque emocionalmente hay pocas escenas que te conmuevan y porque como cine se hace pesada y es que sobrepasa con creces las dos horas de duración, siendo esta otra de sus taras, la película dura 140 minutazos. En definitiva estamos ante un docudrama fallido viniendo Greengrass de darnos dos obras magistrales anteriores como fueron Domingo sangriento y United 93. 22 de julio como reconstrucción de los hechos puede valer no obstante para el desconocedor de los acontecimientos.
Un saludo y sed felices.




Muy de acuerdo con toda tu crítica, compañero. Parece que Greengrass, que llevo la cámara en mano y el plano corto a la cúspide del cine de acción con la trilogía de Bourne y emocionó con Domingo Sangriento y United 93, ha perdido el pulso. Sí, en 22 de Julio hay cámara en mano y plano corto…pero no hay emoción ninguna. Todo es frío y se siente distante. Una pena.
No deja poso ninguno, se me va olvidando más a cada momento…. Saludos.