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¿A quién le importa ya si los cómics de superhéroes son buenos o no?

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Lo hemos visto muchas veces. Lees o te comentan otra vez lo mismo. Hay polémica. Puede que esa vez en los cómics de Thor el protagonista pase a ser una mujer. Puede que al Capitán América le vuelvan nazi. Puede que Wonder Woman vaya más tapada o que hayan decidido quitar los calzoncillos que lleva Superman por fuera. En fin, ya sabéis. Cosas así. Enseguida empieza el espectáculo: mucha gente muy enfadada. Muchísima. Han cambiado algo que hace que el personaje sea como es. Es una imposición, una treta para contentar a un grupo de gente y así vender más. Un ataque a las esencias. Una vergüenza. Cómo se atreven.

Llama siempre la atención la enorme cantidad de comentarios en periódicos generalistas y teóricamente serios a estas noticias. A veces incluso la televisión o las tertulias ligeritas de la radio hablan de ello. Cuando hablan de cómic hablan, siempre, de polémicas de este tipo. O, a veces, de la muerte de alguien muy importante dentro del mundillo (es raro que hablen de alguien de segunda fila, por más que haya sido bueno). No nos engañemos, estos cambios teóricamente trascendentales y eternos hasta el próximo jueves son publicitados por las editoriales de superhéroes para tener publicidad gratis.

La cosa puede que tenga tiempo, como siempre. Al que yo recuerdo hacerlo con más entusiasmo es a Joe Quesada. ¿Qué quién es Joe Quesada? Es, ni más ni menos, el editor jefe que más tiempo ha estado dirigiendo Marvel, sólo superado por el mismísimo Stan Lee. Empezó siéndolo a principios de este siglo. Es el principal responsable de que Marvel lleve apaleando a DC en ventas de cómics estos 20 años, con algún suspiro. Es el principal responsable de dar el empujón para que todas las películas de Marvel que inundan las salas fueran llevadas al cine, cosa que costó dios y ayuda durante décadas.

Joe Quesada el gran titiritero
Joe Quesada, el gran titiritero

Sí, todo al aluvión de películas de superhéroes tiene en Joe Quesada su inicio. Una de sus tácticas más recurrentes era hablar con la prensa de siempre y filtrarle cosas escandalosas de los cómics. ¡Vamos a matar al Capitán América!, por ejemplo. Joe Quesada tenía publicidad gratis, los aficionados al medio veían en la prensa generalista que lo suyo aparecía ahí, ¡nuestras aficiones aparecían en el sitio de los adultos, donde aparecen artículos económicos o columnas de la gente experta en cosas serias! Las ventas le daban la razón: aquello funcionaba.

Pero a nadie le importaba si todo lo que se estaba haciendo era divertido, entretenido o incluso si se estaban haciendo buenos cómics. No me meteré en si la etapa de Quesada como gran jefe de Marvel daba muchos buenos cómics, muchos malos o demás. En cuanto empezó a rodar la gran bola de las películas y sus montañas de dinero empezó a dar igual. Hay muchos sitios donde se estima qué porcentaje de beneficios tiene Marvel de las películas y cual de los cómics, yo aún no lo tengo claro. He leído que es un 90% películas y un 10% cómics. He leído que el porcentaje de los cómics es mucho menor. Pero las proporciones son, siempre, parecidas: casi todo viene ya de las películas. La conclusión es la más obvia: la atención se centra en lo que abrumadoramente da más dinero.

iron man las cosas que nos hacen felices

 

En este siglo hemos tenido en Marvel y DC buenos cómics, malos cómics y cómics regulares, pero aunque una colección arrastrara malísimos cómics durante mucho tiempo nunca generaba escándalo. Nunca. Ni veía uno legiones de personas enfadadas en las redes sociales. Ni, por supuesto, espacios en la prensa diciendo que la serie de Spiderman de Dan Slott lleva mucho tiempo que es para hacérselo mirar. Porque, sencillamente, los escándalos relacionados con el cómic son los escándalos que las direcciones de las editoriales quieren que sean públicos.

Escándalos de los que debate muchísima gente que no lee esos cómics, pero que debate sobre ello como si le fuera la vida. Gente que nunca ha leído un cómic del Capitán América que se enzarza en discusiones sobre si el Capitán América de los cómics puede ser un negro y que ve ahí una mano de algo llamado corrección política. Gente que tampoco ha leído un cómic del personaje en su vida diciendo que la anterior opinión es fascismo. Y sé que la mayor parte de la gente que discute de estas cosas en internet o incluso en el mundo 1.0 no se han leído el cómic porque lo de leer cómics, y más los de superhéroes, es algo rarísimo estadísticamente. No hay tanta gente aficionada para discutir tanto. Y porque en todos esos bellos debates no suelen mencionar ninguna historia del personaje, ningún autor, nada de…los propios cómics sobre los que teóricamente discuten. Pero nadie discute sobre los cómics buenos o malos que hacen los que publican superhéroes. Y es así porque casi nadie los lee.

capitan america muerte civil war las cosas que nos hacen felices 1

Eso sí: opiniones fuertes sobre la corrección política, el machismo o el feminismo o las minorías sí tenemos todos. En muchos casos, y hablo desde España, son debates que nos son culturalmente muy ajenos tal como vienen directamente de los Estados Unidos. Todo el debate de las minorías raciales en Estados Unidos es algo muy marciano para países como España o Italia, donde no tenemos una composición racial tan mixta (en realidad los países europeos somos mucho más homogéneos que Estados Unidos). Pero, por supuesto, son debates importantes en el país culturalmente más potente del mundo y que llegan importados aquí, con una realidad que es muy diferente. A mí se me hace muy raro ver a gente de Albacete o Badalona hablar como si Memphis les pillara a una parada del autobús (y repitiendo de oídas a periodistas de por aquí que ya de por sí huelen a que hablan de oídas). Y más aún que hablen con un entusiasmo y preocupación que jamás se les oye al hablar cuando hablan (si lo hacen) de, yo qué sé, los problemas de la residencia donde está su abuela.

En medio de toda esta estrategia de montar pollos y polémicas para tener publicidad gratis en los medios y que mucha gente no aficionada a leer los cómics hable de política usando dichos pollos también están los cómics. Os lo juro. Existen esas cosas con páginas, dibujos y letras. Y a mí, os lo diré, me da igual la ideología del que hace el cómic. Me da igual. Frank Miller puede hacer el cómic «300» y poner ahí todas sus fantasías reaccionarias, saltarse lo poco que sabemos de aquella época por su sacrosanta entrepierna, centrar su poco disimulado racismo en el rey de los persas y fliparse hasta el fin con los históricamente detestables espartanos. Me da igual. «300» es un buen cómic, y me lo he leído no sé cuantas veces. Y al revés: mira que la idea de Dennis O´Neil y Neal Adams de usar a Green Lantern y Green Arrow para promover la concordia, el amor, el progresismo, los abrazos obligatorios de chicas sexys a los que estamos gordos y la Alianza de Civilizaciones podía estar bien (hablamos de ello en este post), que me lo acabé de leer y, estando más o menos bien, no creo que vuelva a intentarlo. La calidad es independiente de la ideología. También de la tuya, querido lector: hay gente haciendo buen arte ideológicamente contrario a lo que piensas y gente intentando con todas las buenas intenciones del mundo hacer arte sobre algo noble y no dar de sí. En el fondo, es un problema de la realidad: la bondad o las cosas bien hechas no tienen nada que ver con la ideología. Si te estás ahogando en el mar da igual ser buena o mala persona: lo importante es si sabes nadar. 

la muerte de superman
Con la muerte noventera de Superman también hubo show periodístico, pero aún no había redes sociales ni las batallitas culturales de ahora

Es decir, en la estrategia por tener más publicidad, más «visibilidad» (nótense las comillas) y, claro, mantener licencias para poder seguir sacando películas se está usando, ni más ni menos, la polarización política que llevan viviendo los Estados Unidos desde hace ya tiempo. Ni más ni menos. Y en toda esa estrategia, con esos gritos indignados sin conocimiento de lo que se habla, siempre falta alguien que hable en esos medios de comunicación y en todos los vendavales en redes sociales de los buenos cómics que se siguen haciendo (incluso fuera de los superhéroes, incluso fuera de Estados Unidos: os lo prometo).

Los que leemos cómics somos dos y el del tambor, y de nuestra rarísima afición hay gente que está montando peleas políticas sin saber de lo que habla. Y cada vez más. Debería haber espacios en la vida que no tuvieran que ver con las peleas políticas de guerrillas. No todo es política ni todo lo personal es político.

Sed felices.

Raúl Sánchez
Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.
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1 COMENTARIO

  1. Buen artículo. Dos cosas añadir quiero, que diría Yoda. La primera es que tampoco entraré en lo que fue la etapa Quesada pero puedo decir que la época anterior a él oscilaba entre lo patético y lo deprimente y que la actual oscila entre lo deprimente y lo patético.
    La segunda es que, sin pretenderlo ni darte cuenta (o quizás si) te ha salido una parábola sobre la situación actual: gente enfadada y hablando de esto y aquello sin tener ni puta idea de lo que hablan más que de oídas y confundiendo las cosas. Me quito el sombrero. Un gran abrazo.

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