Análisis de Chernobyl y por qué no es la mejor serie del año.

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En este último mes, se ha hablado mucho de una serie con explosiones, pero no de fuego de dragón. De un metal más aterrador que el del trono de hierro. De unas cenizas más venenosas que las que poblaron Desembarco del Rey. Se estrenó en HBO, como Juego de Tronos, pero 2019 también será el año de Chernobyl, la que no debe ser considerada como mejor serie del año.

Recuerdo perfectamente cuando escuche por primera vez el famoso eslogan no es televisión, es HBO. En 2019 tal vez solo sea eso, un eslogan. Pero durante la primera década del siglo XXI fue un dogma que los seriéfilos asumían con devoción.

Oz, Los Soprano, The Wire, Deadwood, A dos metros bajo tierra, Roma, John Adams… series que cambiaron el panorama televisivo mundial gracias a la presencia de autores consagrados, la inclusión de temas tabú y la aplicación de formas narrativas nunca antes vistas en la televisión, demasiado anclada en el concepto sitcom. Posteriormente irrumpieron Netflix y otras compañías que, intentando imitar los tres aspectos que cimentaron la calidad en HBO, derivaron en estilos bien diferentes. Al fin y al cabo, las series de Netflix, de mayor o menor calidad, se caracterizan por el consumo rápido. De un tempo diferente, pero esa es otra historia a tratar en otro artículo.

Aunque HBO ya no es la reina del cotarro y muchas de sus producciones carecen del relumbrón de antaño (no se puede producir una The Wire todos los años), sigue fiel a sus principios. Frente al maremágnum de series de televisión de flagrante éxito que acaban desapareciendo en el olvido o, peor, renovadas una y otra vez en temporadas cada vez más intrascendentes; suyas son las producciones que más han calado en el espectador en los últimos nueve años: la serie Juego de Tronos, todo un fenómeno que será recordado por décadas; y la primera temporada de True Detective.

A la misma vez que asistíamos al final de la serie más popular de todos los tiempos, HBO estrenaba casi de tapadillo una coproducción con la británica Sky. Chernobyl, miniserie de cinco capítulos que narra el desastre nuclear de la central soviética durante los años 80, podía haber sido una serie puramente política. Con haberse limitado a apoyarse en los hechos reales, probablemente habría sido una serie notable. Una más.

Sin embargo, Chernobyl no es solo historia. Ni tampoco política. Es terror. Es catástrofe. Y por todo ello, no es la mejor serie del año.

HISTORIA

Craig Mazin, guionista de, entre otras joyas, Scary Movie 3 y Resacón en las Vegas 2, es el principal artífice de este monumento al cine de cinco episodios. Para ello, cuenta la historia tal cual ocurrió, comenzando por la explosión y continuando con las consecuencias y la determinación de las causas que provocaron el error fatal. Tan solo se permite un pequeño flashforward al inicio de la serie en el que vemos el destino final de uno de los principales protagonistas.

Según tengo entendido, aunque no soy un experto en el tema, Chernobyl es rigurosamente fiel a los acontecimientos salvo en ciertos aspectos secundarios a la trama que se han modificado para añadir más dramatismo. Un ejemplo es la conjunción de todos los científicos que ayudaron a Valery Legasov en la científica interpretada por Emily Watson que, en un acierto de economía dramática, representa a todos los investigadores que lucharon por sacar las causas a la luz y ser la voz de los muertos en Chernobyl.

Por otro lado, y entramos en un tema espinoso, Chernobyl es una serie que no deja a los soviéticos en buen lugar, sobre todo en ese concepto de querer dar la imagen de perfección del régimen, lo que provocaba el tapar cualquier error que pudiera suceder. Y esto nos lleva a la política.

POLÍTICA

La serie aborda el suceso desde todos los ámbitos posibles, incluido todo lo que se movió en las reuniones tanto del Kremlin como del refugio antinuclear situado cerca de Chernobyl. Como buena serie, Chernobyl no utiliza la trama únicamente para reflejar la barbarie qué ocurrió, si no que deja un mensaje perfectamente aplicable a la sociedad actual.

Sin entrar en spoilers, la serie nos va a ofrecer el continuo enfrentamiento entre los científicos y los políticos, los cuales, en muchas ocasiones, rechazarán el conocimiento por no ocasionar fisuras en el régimen.

Así es como se rechaza que el núcleo de un reactor de una central nuclear ha explotado, que un país esté en crisis económica o que no hay porqué vacunar a un hijo. La eterna lucha entre razón (cada vez escasea más) y opinión (de la que tenemos de sobra).

De todo esto surgió un accidente que afectará a generaciones y que se podría haber evitado, sencillamente, tragándose el orgullo.

TERROR

Chernobyl podría haberse quedado ahí, en los jerifaltes tomando decisiones difíciles y en la lucha entre ciencia y política. Pero no. Tan solo el primer capítulo, el inmenso piloto, ya nos da una pista de por dónde van a ir los tiros.

Todo sucede de repente, con una presentación de personajes puramente circunstancial. No hay pasado, ni del trabajador de la central, ni del bombero, ni del científico ni del alto cargo del gobierno soviético. Esto, que sobre el papel no debería funcionar, funciona espectacularmente. Cosas del arte. ¿Por qué? Porque se realiza con un propósito coherente. No hay vida anterior a la explosión. El guionista Craig Mazin y el director Johan Renck sumen al espectador en la misma confusión y caos que experimentan los personajes. Y empatizamos con su reacción. De ahí surge el terror lógico de muchas de las escenas de la serie.

A todo ello contribuye un diseño de sonido merecedor de todos los premios, con una banda sonora minimalista (en mi vida se me hubiera ocurrido utilizar un contador Geiger como elemento de sonido) que busca explotar el significado de las escenas.

CATÁSTROFE

Chernobyl entra en el género de las mejores obras de catástrofes. Mazin realiza un ejercicio asombroso de síntesis y didactismo al explicarnos cómo funciona la energía nuclear y qué falló en Chernobyl. En este sentido, es carne de meme el que más de uno (y los hay) se sienta ya como un experto en energía nuclear solo por haber visto la serie.

Asimismo, y esto deriva de su carácter como serie de terror, los protagonistas de Chernobyl lidian con la catástrofe y con devastadoras amenazas a las que se enfrentan como pueden…aunque nos sorprenda o, incluso, nos indigna. Nos quejamos por todo, pero no somos capaces de atisbar como nuestro mundo se puede desmoronar en tan solo un segundo y, entonces, solo cuenta lo realmente importante.

En este sentido, la serie retrata magistralmente, amparándose en un montaje en el que únicamente existe el presente, sin pasado ni consecuencias, que el mundo estuvo a punto de acabar…para los que dieron su vida porque continuara adelante.

NO ES LA MEJOR SERIE DEL AÑO

Por todo ello, en un tiempo en el que nos tienen que publicar todos los capítulos de una misma temporada en un solo día, en el que el recuerdo de una serie aparece y desaparece fugazmente, hay que dar gracias por series con capítulo semanal, en el que cada uno de sus cinco episodios deja poso durante toda la semana hasta el siguiente. Por todo ello, insisto, me niego a calificar a Chernobyl como la mejor serie del año. Porque desborda ese calificativo para convertirse en la mejor serie de la década.

 

 

 



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

6 comentarios

  1. Hola, Fernando:
    Creo que es una gran serie pero, en mi opinión, excesivamente sobrevalorada. No hay dudas sobre la calidad y los aciertos, muchos de los cuales, muy atinadamente, has marcado. ¿Pero no hay ningún defecto en la serie? ¿No están demasiado estereotipados algunos personajes de la burocracia soviética casi como “malos malísimos”? ¿No hay algunas incongruencias? ¿Por qué aparecen ensangrentadas las víctimas por ejemplo? Por la radiación no creo. ¿No hay a veces una cierta tendencia al regodeo o bien al golpe bajo como en la larga escena del funeral? Ello sin hablar de algunas licencias con respecto a los hechos o de cierta idealización de algunos personajes (la contracara de la demonización que se hace de otros). insisto: me parece una gran serie, pero por efecto bola de nieve veo que la están presentando casi como si fuera a marcar un antes y un después en la historia de la televisión y, honestamente, no creo que sea para tanto. Respeto, desde ya, tu opinión como cualquier otra, pero me parece muy excesivo decir que es la mejor serie de la década. O del siglo. O de la historia… Todas cosas que he leído por ahí.
    Un saludo, Fernando, gracias por tu reseña y espero que las sigas haciendo.

    • Fernando Vílchez el

      Muchas gracias por tu comentario. Ciertamente, es muy difícil catalogar a una serie como la mejor de la historia. Principalmente porque, en mi opinión, no puedes comparar cinco capítulos con series de varias temporadas. Es más difícil mantener la calidad en ese sentido. Por otro lado, Chernobyl no se basa realmente en los hechos reales que acontecieron, si no en el libro de un premio Nobel (Voces de Chernobyl). Desconozco con exactitud los hechos y, probablemente, sea tendenciosa. Pero la cuestión es su capacidad para generar emociones en el espectador. Otra cuestión es que otros utilicen su visionado para alardear de conocimientos. Insisto, es como decir que sabes de la Segunda Guerra Mundial por haber visto Hermanos de Sangre.
      Un saludo!

  2. Alberto Velez el

    Podria dar muchas razones acertadas para decir porque no es la mejor serie del año, ni de la decada o algo asi, pero me conformo por preguntar porque siendo tan buena ( que lo es ) no te deja esa marca que otras series si lo hacen ( Dark por ejemplo a mi juicio ),. me parece que es la Dunkerque de las series, te parece una obra maestra, te pone a investigar un poco y luego la pasas.

    • Fernando Vílchez el

      Muchas gracias por tu comentario. Para gustos, colores. Precisamente si la considero una de las grandes series de la década es porque, a diferencia de otras series, dejan huella.

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