Análisis de Counterpart. Temporada 2. Capítulo 3

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Bienvenidos una semana más al limbo entre los dos Berlines. Counterpart sigue a un gran ritmo y nos está ofreciendo una prometedora temporada, consagrándose como una de las grandes revelaciones del año. Como siempre dejo un breve recordatorio por si queréis revisar algún análisis anterior y poneros al día -algo que teniendo en cuenta el estilo de la serie, no es una idea descabellada-, dejo aquí un link a los análisis anteriores. 

Echo y la guerra de los Howards

Esta temporada, Counterpart no parece andarse con chiquitas y cumple con lo prometido de profundizar en su universo. Howard Alpha es finalmente trasladado a la tan anticipada black site Echo, un recinto de gran seguridad y plagado de secretismo en el que descubriremos que se llevan a cabo unas “cosechas”. La gente que es encerrada en ese lugar, está siendo sometida a continuos interrogatorios en pos de adquirir un profundo y extenso conocimiento sobre el individuo en cuestión, para así saber cómo lidiar con su contrapartida. Debido al cariz del recinto y el hecho de que sea una entidad al margen de la legalidad, no puede hacernos sino pensar que la obtención de estos secretos y recuerdos se haga mediante métodos… poco ortodoxos…

Howard averigua todo esto al conocer a la versión Prime de Quayle, un hombre inseguro y necesitado de reconocimiento que afirma estar sirviendo a la guerra de su lado contra el suyo. También menciona a un tal Yanek, que dice ser la persona más importante del lugar y la importancia del no resistirse como hace la mayoría, ya que lo que le puede enseñar es muy instructivo. No tardamos mucho en conocer a ese tal Yanek, un peculiar e inteligente individuo que es capaz de ver la bondad en Howard, pero lo hace casi apenado. Dice que están en guerra y que cuando dos versiones de uno mismo se encuentran, es inevitable que una termine destruyendo a la otra. A pesar de las reservas que Howard tiene con respecto a su contrapartida, se mantiene firme y asegura no estar en guerra con nadie y no ser Prime.

La guerra de los Howards se aproxima y el reencuentro cada vez promete más. Si Howard termina cediendo solo el tiempo lo dirá, pero está localizado gracias a un chip y en territorio hostil. Esto tan solo ha sido una toma de contacto con Yanek quién ya ha mostrado parte de su visión belicista…

Todos a por Lambert

Si hay una figura que ha cobrado especial relevancia esta temporada, esa tiene que ser la de Claude Lambert. Convertido en prófugo y principal mensajero entre ambos lados, gran parte de las revelaciones pasan a través de su persona. En esta ocasión nos muestra las desconfianzas que el otro lado empieza a tener sobre Clare, quién se está viendo relegada a un mero rol de chica de los recados de Lambert. Esta desconfianza se aprecia al hablar con su contrapartida por primera vez tras haberse visto a sí mismo manteniendo relaciones con una mujer, en lo que podría ser tranquilamente la oda a la egolatría más perturbadora del año. Y luego lo confirmamos con el pobre Peter volviendo a sus andadas, precipitándose de nuevo movido por la frustración y metiéndose de cabeza en una emboscada que tenía como objetivo probar la fiabilidad de Clare.

Quién también tiene problemas con Lambert, es Howard Prime, que tras reencontrarse con uno de sus compañeros de la Sección 2, se ve en la tesitura de tener que dar con él. Sus compañeros estaban recogiendo detalles sobre “procesadores Petahertz” cuando se vieron atrapados por el cierre de las puertas. Índigo estaba utilizando sus redes para infiltrar a terroristas sin que ellos lo supieran y por su culpa, ahora se han visto atrapados en un fuego cruzado al ser del otro lado en plena cacería de La Oficina en busca de infiltrados. Necesitan a Lambert para poder hacer un trato con la misma para que les dejen regresar y, tras capturar a un valioso miembro en uno de los antiguos pisos francos de Pope, han acudido a Prime. Ese valioso miembro resulta ser Baldwin, que no tuvo el coraje para desaparecer al estar todavía colgada por la chica de la temporada anterior. Tras unas breves negociaciones con Prime a solas, Howard accede –no sin reticencias al tener Claude información sobre él– a dar con Lambert pero solo en el caso de que ella “se encargue”.

Al final del episodio confirmamos la puesta en marcha de la caza al antiguo embajador, al irrumpir Howard Prime en casa de Peter y Clare en busca de colaboración para dar con su enemigo en común…

Misterios y secretos

Dirección cada vez se muestra más turbia. Desde el abrupto y probablemente interesado ascenso de Emily Prime, varias sombras han empezado a emborronar la claridad de sus intenciones. Emily lo detecta rápidamente en su nuevo contacto, al ver la misteriosa reticencia que muestran a la hora de investigar la dirección que obtuvieron. Pero Dirección, para variar, parece saber más de lo que dice, ya que en un momento de la conversación le preguntan a Emily si no descubrieron nada más en los expedientes –haciendo referencia claramente a la ficha que encontró de su contrapartida– pero ella lo niega. Que su súbito ascenso no fue casual está claro, una entidad de poder de ese calibre no toma decisiones a la ligera, la cuestión real es cuánto saben. Pero el hecho es que Emily cada vez confía menos en Dirección y, a pesar de las reticencias de Ian, este termina accediendo a comprobar la dirección por ella, en la que descubrirá enterrado el famoso maletín.

Por su parte, Emily investiga en los archivos los movimientos de su contrapartida y descubre un hilo del que tirar: Langston. A pesar de su inactividad, Langston está bastante al día de todo y habla de su nexo con Emily Alpha: hace 8 años, ella vino para avisar de pecados cometidos en su lado. Oyó rumores de experimentos biológicos de intenciones desconocidas a principios de los 90, que terminaron liberando una cepa de un virus mortal que se propagó a través de las aduanas al otro lado. Si eso fue intencionado o no, todavía se desconoce. Emily Alpha pasó un informe para que él se lo diese a Dirección, pero después de eso nunca más la volvió a ver y el asunto permaneció en silencio.

Preguntas y más preguntas

Counterpart sigue dándonos, una semana más, mucho de lo que hablar. Por un lado tenemos a Howard Alpha en territorio completamente hostil, siendo apalizado por acciones de su contrapartida, localizado por Índigo y estudiado por un misterioso Yanek. Clare se enfrenta por primera vez a no tener la situación del todo bajo control, viéndose obligada a colaborar con su paranoico marido y con un Howard Prime sumamente autoritario. Aunque este último lidia con sus propios demonios, pues se enfrenta a mantener la calma con Emily Alpha en casa mientras busca a alguien que, según sus propias palabras, sabe demasiado sobre él.

Las dudas sobre Emily Alpha, solo hacen que aumentar con el descubrimiento de que ella estaba al tanto de los experimentos biológicos de su lado que provocaron el brote del virus. ¿Hasta dónde habrá descubierto? ¿Qué habrá en ese sitio de su infancia en el que guardaba las cosas que conseguía? ¿Será esa misteriosa iglesia junto al río? ¿Cuál es exactamente su vinculación con Mira e Índigo? ¿Puede que se hubiese cambiado de lado al descubrir las atrocidades del experimento? Sea lo que sea, Emily tiene todavía mucho que aportar y más aún con las revelaciones que le ha dado a Naya, personaje que deberá poner a prueba sus habilidades al tener que lidiar con la posibilidad de que Sombra sea una mujer y el fracaso estrepitoso de Peter con la muerte de uno de sus hombres.

Encuentro fascinante la particular exploración de la serie sobre cuestiones filosóficas clásicas como el racionalismo contra el emprismo, la búsqueda de si nuestras vivencias realmente nos hacen personas distintas o siempre somos los mismos en esencia. Y es que los temas que trata Counterpart, no son baladí, más allá de la conspiranoia, los universos paralelos y la ciencia ficción, no deja de ser una serie muy humana. Quién sabe lo que deparará el futuro de Counterpart, pero lo que es evidente es que ambos lados están cada vez más unidos y no precisamente en un clima tranquilo. Veremos qué nos ofrece Berlín la semana que viene…



el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Estudio guión cinematográfico y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello. También doy la chapa en Twitter @PablodesdeMarte.

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