InicioSeriesEl cuento de la criada (Análisis)Análisis de El cuento de la criada. Temporada 3. Capítulo 5

Análisis de El cuento de la criada. Temporada 3. Capítulo 5

Bienvenidos una semana más a Gilead, la distopía no tan distópica donde los hombres ostentan un cargo y las mujeres son monedas de cambio. Sin embargo, la revolución se está cociendo a fuego lento…

Análisis de la tercera temporada de El cuento de la Criada

Análisis de la primera temporada de El cuento de la criada.

Análisis de la novela El cuento de la criada.

Análisis de la segunda temporada de El cuento de la criada.

FRENEMOS LA REVOLUCIÓN.

Podríamos pensar que, al activar Bruce Miller el ralentí para tratar la trama principal de la tercera temporada, caiga en el error del relleno. No es así. He de decir que me parece muy interesante la deriva que está cogiendo esta tercera tanda de capítulos tras los tres primeros y decepcionantes episodios.

“Número desconocido” retrata una equivocación. La de June, pensando que su enésimo regreso a Gilead iba a suponer un terremoto que desencadenaría la Revolución. Pensando que podía influir sobre la conciencia de Serena y que iba a encontrar un claro aliado en Joseph Lawrence.

Serena Waterford duda. Si bien quedaba claramente definida como una villana en la primera temporada de la serie, los acontecimientos de la segunda, dedo meñique incluido, derrumbaron sus creencias acerca de Gilead al denostar su papel cuando había sido una de las artífices en su creación.

Sin embargo, los pilares siguen allí. Sus convicciones no han cambiado y el ver a Nicole sana y salva en Canadá le alegra…pero también le entristece. Su egoísmo como “madre” derriba al buen juicio y pide a June que hable con Luke para poder concertar una cita y ver al bebé por última vez.

June, confiando en Serena y esperando que el ver a Nicole (a partir de ahora, mejor llamarla Holly, que es el nombre que le puso su verdadera madre) calme la situación, decide aceptar pidiendo algo a cambio. Un detalle que, por cierto, el espectador desconoce. Probablemente, tendrá que ver con Hannah.

NÚMERO DESCONOCIDO

Este quinto episodio tiene la virtud de contar con dos de las mejores escenas de toda la temporada. La primera es la llamada de June a Luke. Tiene solo dos minutos para proponer el encuentro a su marido. La escenificación es brillante: la emoción de Luke, las constantes miradas al contador y, sobre todo, el rostro impertérrito de Elisabeth Moss con toda la emoción contenida por dentro. Esta es la protagonista que queremos.

La segunda escena corresponde al encuentro en Canadá entre Serena y Luke. Una escena de matices. Serena es acompañada por el periodista que le ofreció la huida de Gilead. Por un breve instante, Serena abandona su vestimenta protocolaria y parece una mujer más en el aeropuerto de Toronto. Eso y su amor por Holly podrían hacernos olvidar todo el mal que ha ocasionado el personaje. Por suerte, ahí está Luke y su suspicacia para recordárnoslo. La conversación no está exenta de tensión y nos da una pista de lo que queda por venir. Sí, Serena quiere a Holly tanto como para dejar que salga de Gilead, pero ella sigue pensado que es tan madre del bebé como June, algo que Luke (y el espectador) niega rotundamente. Por mucho que ella lo desee, Serena nunca será nadie para Holly.

Un encuentro que debía servir para calmar la angustia interior de Serena solo la acrecienta. Y esa tensión, con la ayuda de Fred, se dispara. Traicionando a June, Serena y Fred publican una declaración en la que solicitan la devolución de Holly a Canadá. Queda por ver cuál será la respuesta del país que más oposición está realizando a Gilead.

¿QUÉ PASARÁ?

Cuando parecía que los Waterford parecían agua pasada, que Fred solo iba a aparecer para mostrar lo detestable que es y Serena se iba a convertir en una aliada para June, el bien avenido matrimonio vuelve con toda su fuerza al centro de la trama. Para muchos, suena a repetición de esquemas. En mi opinión, es un giro interesante. Al fin y al cabo, El cuento de la criada es una serie que, para bien o para mal, nos acaba acostumbrando a las costumbres de Gilead, sean aberrantes o no. Para ello, no solo hacen falta personajes como Luke que nos recuerden el rechazo que producen seres así, si no acciones de estos mismos personajes que nos recuerden quiénes son realmente. Puede que hayamos sentido lástima o, incluso, simpatía por Serena en algún momento. Tal vez no consideremos a Fred como un villano al uso por su ambivalente relación con June. Pero no olvidemos que ambos son cómplices y partícipes de asesinatos, vejaciones y violaciones desde el primer episodio de la serie. Es algo que no debemos olvidar.

¿Qué nos queda ahora? Sin duda, una difícil decisión. Por un lado, la trama de la resistencia pierde fuerza. La naturaleza del matrimonio Lawrence sigue sin conocerse. Por otro lado, la demanda de los Waterford se convierte en el principal escollo a resolver, al menos por el momento. Luke y Canadá cuentan con una baza en el caso de que no les quede más remedio que devolver al bebé: June cuenta en las cintas que Holly es hija de Nick y, por tanto, no es hija biológica de Fred. Aunque claro, con Nick y June dentro de Gilead, las represalias pueden ser inimaginables…

Un saludo y sed felices!

Hasta la semana que viene!

Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

ÚLTIMOS ARTÍCULOS