Análisis de El cuento de la criada. Temporada 3. Final de temporada.

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Bienvenidos una semana más a Gilead, la distopía no tan distópica donde los hombres ostentan un cargo y las mujeres son monedas de cambio. Sin embargo, la revolución se está cociendo a fuego lento…

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Se acabó. Finalmente, la revolución está en Gilead. El capítulo comienza con un flashback, horas después de la separación de June, Hannah y Luke. Las mujeres fértiles son conducidas, a la manera del Holocausto judío, a jaulas. Aquellas infértiles o con minusvalías son ejecutadas. La eugenesia llevada a la máxima expresión.

Los hombres son despiadados, dice June. Realmente, toda revolución que quiera ser exitosa necesita ser despiadada, combinar la determinación por cumplir un objetivo y la férrea decisión de cometer algún acto deleznable para derribar cualquier obstáculo.

La forja de una líder

Toda la temporada habla de cómo June se convierte en una revolucionaria de verdad. Comienza con la determinación de quedarse en Gilead por una lucha personal. El resto de la temporada, con tremendos altibajos, habla de como ella adquiere conciencia de la que la lucha es colectiva y aprende a realizar actos de dudosa moral con el fin de cumplir sus objetivos. Así nace la Resistencia de Gilead.

Las Criadas y Marthas comienzan a actuar en conjunto ante la pasividad de la seguridad de Gilead, mucho más laxa que en anteriores temporadas pese a tener un conflicto importante con Canadá y haber desaparecido dos comandantes.

El primer obstáculo se presenta rápidamente. Una Martha ha traído a una niña varias horas antes de anochecer a Mayday, el nombre en clave para la casa Lawrence. La Martha enloquece, teme que la capturen y consigue escapar. Lawrence le pide a June que entregue a la niña y, así, no poner sobre la pista a los soldados de Gilead.

Pero nuestra protagonista, tras haber mantenido una breve conversación con la niña sobre la libertad que gozaría en Canadá, no piensa dejarla. Ni a ella ni a ninguna. Ahora es la que manda.

Poco a poco, van llegando todos los niños. Más de cincuenta y dos. Es muy emotiva la escena en la que Lawrence les lee un pasaje de La Isla del Tesoro. La victoria de la imaginación frente a la doctrina de la Biblia de Gilead. Posibilidad frente a dogma.

Lawrence, como era de esperar, se queda para enfrentarse a lo que venga tanto por fuera como  a través de su conciencia, como Eleanor hubiera querido. ¿Lo volveremos a ver en la cuarta temporada? Seguro que sí.

A la manera del Éxodo bíblico, June/Moisés guía al pueblo elegido, a los niños de Gilead, a través del bosque. No hay seguridad ni ningún obstáculo hasta que llegan al aeropuerto. Allí, June decide sacrificarse y abrir una vía segura. Es la heroína de la revolución. Pero una heroína solo puede convertirse en mártir de una revolución fracasada.

Unidas, ganaremos

La revolución necesita de la lucha colectiva, y esta se ejemplifica en la escena en la que varias criadas deciden apedrear al guardia de Gilead. Se establece una analogía entre este apedreo y la negación a kapidar a Janine al final de la primera temporada, el culmen de la rebelión silenciosa.

Finalmente, June es herida a la vez que acaba con el guardia y los niños viajan rumbo a Canadá, donde son recibidos por un ejército de voluntarios entre los que están Emily, Luke y Moira, los desaprovechados refugiados de Gilead.

En Canadá, se establece una justicia poética que no esperaba. Al comienzo del capítulo, Serena no para de obtener beneficios, hasta el punto de poder salir a la calle, libre de la cárcel canadiense. Parece que el camino para conseguir la custodia de Hollycole está más cerca. Sin embargo, Fred tiene un as bajo la manga. Colaborando con la justicia canadiense, Fred afirma que Serena obligó a Nick a violar a June para que esta se quedara embarazada y poder así tener el deseado bebé.

De esta manera, Serena es encarcelada y pierde todos sus privilegios. Queda por ver como estará su situación en la cuarta temporada, en la que se pronosticaba una lucha entre ella y Luke por Hollycole.

Balance

El cuento de la criada es una serie cuya simbología y primera temporada está muy por encima de lo que hemos podido ver en esta tercera tanda de capítulo. El mensaje es claro, la forja de una revolucionaria, pero el desarrollo ha sido cuanto menos cuestionable, con demasiados altibajos de ritmo, excesivas miradas desencajadas en primer plano, personajes interesantes con escaso desarrollo y muy desaprovechados, así como minutos, directamente, de relleno. Me refiero al pasado de tía Lydia, uno de los personajes que menos peso ha tenido en esta temporada.

Sabemos que habrá una cuarta temporada, pero el interés decrece a cada episodio que pasa y solo nos queda esperar que la calidad vuelva a aparecer a medida que Gilead cae.

Un saludo y sed felices.



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

2 comentarios

  1. No estoy para nada de acuerdo con el comentario.

    A mi me parece q la serie a ido en evolución constante, y obvio q june tiene q ser la heroína, y no se puede ir sin su hija, ojala den luego la cuarta temporada.

    • Fernando Vílchez el

      Para gustos, colores. En mi opinión, la temporada, por mucho que expanda y amplíe el universo de la serie, no lleva a cabo una correcta evolución de los personajes. El relleno campa a sus anchas.

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