Análisis de El Tercer Día. Capítulo 6. Último día – La Oscuridad

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Bienvenidos al análisis del sexto capítulo de El Tercer Día, una serie muy compleja que pide al público un esfuerzo para poder comprenderla. El último episodio de esta miniserie se centra en cerrar todas las tramas abierta y dar respuesta a muchas (que no a todas) las respuestas que se han ido planteando.

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Recordemos que habíamos dejado a Helen encontrándose por fin frente a frente con Sam. Le exige saber por qué se ha quedado todo este tiempo en la isla y él le confiesa que no había tenido otra opción porque Nathan estaba retenido allí por ser hijo suyo y descendiente directo del fundador de la comunidad de Osea.

Helen a punto de enfrentarse a Sam

Helen, como es lógico, no se lo cree así que Sam se la lleva a la casa grande para que vea a su hijo. Cuando se enfrenta al niño este reconoce a su madre y le habla de su tiempo en la isla y le muestra sus dibujos, unos bocetos inquietantes y sangrientos que dan muy mal rollo.

Nuestra sorpresa viene cuando Helen le dice a Sam que ese no es su hijo. El pequeño desapareció hace diez años, por lo que ahora debería tener dieciséis años, además, el niño de la isla es blanco, cuando Nathan era mulato, igual que sus hermanas. Pero Sam sigue empecinado, ese es su hijo, pero la naturaleza mágica de la isla lo ha mantenido como un niño y le ha cambiado la piel.

Helen ha llegado al límite. Le echa en cara a Sam que él se siente culpable por haber perdido a Nathan mientras hablaba por teléfono con su amante. Eso hace que no pueda superar el duelo de su muerte y que se haya vuelto una persona tóxica que no quiere a su lado, incluso sabemos que no están divorciados porque Sam no firmó los papeles.

Nathan, el hijo de Sam y Helen

Entonces ¿a qué ha ido Helen a Osea? Pues muy sencillo, está buscando el dinero que Sam se llevó ya que está al borde de la ruina y de perder su casa. Todo se reduce a eso, al vil metal, nada de amor o cariño. Helen se cansó de la oscuridad y de las locuras de Sam hace mucho tiempo.

Después de esta intensa escena vemos a Jess con su hija a la que llamará Epona en homenaje a la joven que se suicidó en el capítulo tres. Jason, el padre de la fallecida, se une a Jess en el camino hacia el liderazgo de la isla, algo que solo se podrá hacer con un alto coste.

Mientras Kail y Ellie estrechan lazos y la hija de Jess confiesa que es ella la que mandó el e-mail a Helen diciendo que Sam estaba en la isla. Quiere que se lo lleven para que la bebé que estaba esperando su madre pueda ser la líder de la isla y que así mejoren las cosas para todos.

En cuanto a Lu, la niña sigue huyendo de Jess por la isla y ve las primeras consecuencias del enfrentamiento que se avecina entre los partidarios de Jess y los de Sam. El paso se cierra y los que quieren irse son brutalmente asesinados. La pequeña huye aterrada y se esconde.

Kail sigue comiéndole la cabeza a Ellie y la lleva con Jess. La mujer convence a Ellie de que tiene buenas intenciones y que quiere reunirse con sus padres para solucionar las cosas. Todo recuerda al proceso de captación de las sectas y Ellie poco a poco va cayendo en las garras de Jess, que le llena la cabeza con la idea de que Osea es la salvación del mundo y de la oscuridad que Sam lleva dentro.

Ellie se encuentra muy cómoda en Osea

Mrs. Martin le dice a Helen que ellos le dijeron a Sam la verdad sobre Nathan pero que él eligió no creerlo. Es una interpretación un poco torticera de lo que nosotros sabemos que pasó, pero los Martin siempre se han mostrado muy ambiguos. Confiesa que sí que secuestraron a Nathan y que hicieron cosas horribles para que Osea tuviera un padre que según ella llevaron a la muerte del niño.

Sam y sus partidarios principales (los Martin, Cowboy y Janin) acaban en la casa grande cuando la gente de Jess llega a las puertas. Mr. Martin sale a hablar con ellos para solucionar las cosas, pero es asesinado sin piedad por Jason con un hacha ante la impotente mirada de su mujer. No les queda otra que salir todos huyendo.

Mrs. Martin decide contar toda la verdad a Helen

Ellie los encuentra y confronta a su madre. Está totalmente en contra de ella, de sus mentiras, de que no quiera que vuelvan a ser una familia todos juntos. Ellie piensa que su madre es como una roca, que no siente nada por la muerte de Nathan. No entiende que Helen ha tenido que sacar adelante a sus hijas casi sin ayuda, tragándose el dolor que siente. Además, cree totalmente en la magia de Osea. Está más cerca de Sam que de Helen y por eso no se quiere ir y “traiciona” a su familia para llevarlos con los partidarios de Jess.

Jess reúne a todos los habitantes para ofrecerse como regente de la isla mientras Epona crece para convertirse en el líder de todos, ofreciendo el perdón a los partidarios de Sam para volver a crear una comunidad unidad y fuerte. Pero la rebelión tiene un precio y acaba matando a Mrs. Martin.

Jess ofrece a Sam, Helen y las niñas quedarse en la isla, aunque no quiera tener mayor relación con el padre de su hija. Acaban atados en el hostal de los Martin, donde se había escondido una Lu que los libera para intentar escapar todos juntos de la isla.

Helen le pide a Sam que abrace su oscuridad interior para proteger a su familia, algo que el hombre hace y acaba matando (masacrando más bien) a Jason para liberar a Ellie. La hija mayor parece haberse librado del influjo de la isla. Al ver el asesinato de Mrs. Martin se ha dado cuenta de que no todo era tan idílico como le habían hecho creer.

Helen no sabe dónde meterse durante todo el capítulo

Pero Sam quiere llevarse a “Nathan” así que van a buscar al niño y de paso recuperar el dinero que se llevó para dárselo a Helen. Ella no puede entender por qué se lo llevó y él le dice que se marchó con el dinero ya que ella quería usarlo para irse de su casa y empezar una nueva vida y Sam no podía permitirlo. ¿Qué pasaría si Nathan volvía y no los encontraba en su casa? Con esta frase quedan totalmente claros los problemas mentales que el hombre lleva arrastrando durante todos estos años.

Se separan ya que Sam y Nathan se van a quedar en la isla y el pequeño le dice a Helen que la perdona, que sabe que cuando le dijo que ojalá no hubiera nacido, no lo decía en serio, que sabe que le quería. Helen se queda alucinada ya que nadie más sabía que esas fueron las últimas palabras que le dijo a su hijo ¿Cómo puede saberlo este niño?

Helen, Ellie y Lu aprovechan que está bajando la marea para coger una barca y la madre empieza a nadar en el agua helada arrastrando con una cuerda la barcaza para poder llegar al otro lado. Poco a poco logran salir y llegan a tierra firme para refugiarse en una cabaña y las niñas se esfuerzan por hacer entrar en calor a su madre. En la última escena vemos un amanecer que hace entrar el sol brillante en la cabaña, simbolizando un nuevo comienzo para todas ellas.

Valoración de la serie

Hay varias cosas a destacar. La primera es la manera en que se cierra la historia. Helen y sus hijas se han salvado, pero no sabemos nada de cómo quedan las cosas en la isla. ¿Será Jess una líder justa mientras crece Epona? ¿Estarán a salvo Sam y Nathan? ¿Se curará Osea y con ello el resto del mundo? Por otro lado, está la cuestión de Nathan. ¿Es realmente el hijo de Sam y Helen?

Muchas preguntas sin respuesta que pueden resultar incómodas para algunos espectadores. Yo creo que es algo coherente con la historia de la Isla de Osea. Es un lugar mágico por lo que esas cuestiones que quedan en el aire dan un aire de mayor misterio a toda la historia. Además, el poder de la isla depende de la fe de las personas, como en toda religión. Así que serán los propios espectadores los que tengan que elegir qué creer.

Dentro de este análisis de las creencias religiosas que vemos en la serie me ha gustado mucho la evolución del personaje de Ellie. La joven llega a Osea en un mar de dudas existencial por todo lo que ha vivido. La religión y la pertenencia a una comunidad que trasciende las reglas mundanas es ciertamente atrayente para ella. Así es como funcionan las sectas, llevando a su terreno a las personas poco a poco, ofreciendo llenar un vacío en el alma para apoderarse de las mentes y los corazones. Pero la violencia intrínseca de la isla es lo que hace que Ellie vea la luz. Puede querer pertenecer a una comunidad mejor, pero lo que no está dispuesta es a aceptar la muerte de las personas contrarias a esas creencias.

Ellie y Helen tienen una complicada relación

La serie también nos muestra lo profundo que pueden caer las personas que sufren algún trauma. En este sentido es brillante el tratamiento de Sam. Al principio parece alguien preocupado por ayudar a una joven, pero poco a poco vamos descubriendo su oscuridad interior, una oscuridad que viene de la culpabilidad que siente por la muerte de Nathan y que hace que no pueda aceptar que su hijo ya no está. Poco a poco se ha ido volviendo loco y alejando de su familia, acabando como acaba.

El último tema que me ha gustado es cómo se trata en la serie el ansia de poder y cómo se usa la fe de la gente para lograrlo. Cuando conocemos a Jess parece una mujer normal, con sus traumas, pero centrada y más o menos feliz a pesar de ello. Pero cuando se queda embarazada de un bebé que puede llevarla a ser la líder de la isla cambia completamente. Se vuelve alguien cruel, que no duda en matar para lograr sus objetivos. Parecen dos personas distintas en las estaciones en las que se divide la serie y eso es algo de alabar en cuanto al trabajo de Katherine Waterston, la actriz que la interpreta.

En resumen, El Tercer Día es una miniserie en la que cuesta un poco entrar por la propuesta formal de los tres primeros episodios, pero que una vez se supera este problema atrapa al espectador a la vez que nos muestra un profundo análisis de varios temas importantes como la religión, la fuerza de las creencias de las personas o el trauma.

el autor

Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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