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Análisis de Fundación. Temporada 1. Episodio 7

Como cada semana, seguimos analizando los episodios de Fundación, la serie que, creada por David S. Goyer y emitida por Apple TV, adapta la célebre saga de novelas de Isaac Asimov.  Hoy nos toca el séptimo, cuyo título es Misterios y Mártires.

Bienvenidos a un nuevo análisis de Fundación, hoy con un episodio que recorre cuatro arcos diferentes y que nos aporta varias revelaciones acerca de los personajes y sus intenciones. Hay mucho para comentar, así que pasemos ya mismo a analizarlo no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que pueden ver aquí nuestros análisis anteriores.

El Cinturón

Bajo control de los anacreonianos, la nave que conducen Salvor y Hugo ha llegado al cinturón de Anthor: una sinfín de escombros y pequeños asteroides flotando en el espacio. Tal como es ya regla en las producciones de ciencia ficción, los mismos se hallan muy cerca unos de otros, cosa que difícilmente ocurriría en la realidad, pero es la única forma de hacer visible que se trata de un cinturón.

Salvor recuerda que su padre le ha contado muchas historias acerca de ese sitio y Hugo menciona que trabajó en los establecimientos mineros que ahora lucen abandonados después de que el Imperio los dejara sin tecnología.

De pronto y como un fantasma, se dibuja entre los escombros la silueta de la Invictus: analogía bien apropiada, pues hace 700 años que no se sabe de ella, aunque ha sido reportada de manera intermitente por distintos puntos de la galaxia.

El comandante Dorwin y el director Pirenne advierten a Phara que los sistemas de seguridad ni siquiera permitirán a los anacreonianos atravesar la cámara de presurización. Ella tajea al primero de ambos en la palma de su mano y explica que los nanobots imperiales contenidos en su sangre son los que les permitirán pasar: queda claro para qué lo llevaron.

Phara cuenta tristemente que ya dos de sus naves han tenido trágicos resultados al intentar acercarse a la Invictus: esta vez, supone, será distinto. Cuando el grupo se apronta a salir al vacío para saltar hacia la nave, Dorwin alcanza a decir a Salvor que lleva en su cabeza un implante neuronal que opera como balisa imperial: si logran acceder al sistema de comunicaciones de la Invictus, podrían pedir auxilio.

Una vez en el exterior, deben saltar y esquivar escombros hasta posarse sobre la cubierta de la nave: la escena remite a una bastante parecida en Star Trek: En la Oscuridad. Todos lo logran, salvo Hugo, a quien no le funcionan los impulsores de su traje y no tiene forma de corregir trayectoria. Salvor rompe en llanto, pero Phara, con toda frialdad, sentencia que no hay tiempo para duelos. Me atrevería a arriesgar que Hugo no está muerto, sino aferrado a algún escombro o resto: por algo se dijo conocedor del cinturón.

La Sombra de la Deslealtad

La historia nos lleva a Doncella, la luna en la cual está creciendo el culto que cuestiona a los emperadores clonados por verlos como seres imperfectos y sin alma. Day está decepcionado con Demerzel por haberse arrodillado ante una demagoga como Céfira Halima y hasta pone en duda su lealtad.

En forma retórica y como tácita amenaza, le pregunta qué pasaría si en el culto supieran que ella es una androide: nada más lejano a la reencarnación que predican. Lo que más le confunde e irrita es que ella responde a un programa y no puede, por ende, incurrir en deslealtad o traición. Demerzel, justamente, dice que si el acto de arrodillarse hubiera ido en contra de su programación, sus articulaciones se hubieran bloqueado.

Halima está liderando las encuestas y ello obliga a Day a redefinir alianzas y estrategias: no solo le ofrece las máquinas de desalinización que antes prometiera a la otra postulante sino además un sistema de satélites de seguridad. La líder religiosa se muestra incorruptible: lo de ella, dice, no es estrategia sino creencia y el único ofrecimiento que aceptaría es el fin de la dinastía genética: el propio Day es, según ella, apenas eco de un hombre muerto hace tiempo.

Clon con Fallos

En Trantor, Azura le obsequia a Dawn unos lentes que le permitirán distinguir los colores que su daltonismo le niega, pero él no puede aceptarlos y la lleva a una cámara en que los clones imperiales permanecen en estado de aparente hibernación. Ella reconoce a Cleon I, inaugurador de la dinastía, pero también hay réplicas que, según Dawn explica, están a la espera de ser puestas en uso si alguno de los clones mostrara fallos.

Aceptar los lentes sería poner en evidencia el suyo propio y, de hecho, viene hace rato ocultando su tendencia a anteponer el uso de la mano izquierda por sobre el de la derecha (algo que ya Dusk había advertido). De conocerse todo ello, devendría automáticamente en su eliminación y reemplazo por otro clon, por lo que está condenado a una existencia de ocultamiento.

Cuenta Regresiva

Phara, Salvor y el resto han logrado ingresar en la nave: en ingravidez flota un cúmulo de cadáveres que, supuestamente, corresponden a los intentos de abordaje antes mencionados. En dantesca escena, se desploman pesadamente al ser activada la gravedad artificial.

Pero también, y como era de prever, se activan los sistemas de defensa de la nave, a los que logran neutralizar con los nanobots de Dorwin, quien nunca llega a enviar la señal de auxilio que quería, pues Phara, al no servile ya, simplemente lo elimina.

También descubren que se ha activado una cuenta regresiva que parece presagiar un salto hiperespacial. Tal la razón por la cual la Invictus siempre se esfuma como un fantasma: está dando saltos permanentemente.

Una escaramuza se produce en el puente de mando, pero los anacreonianos recuperan el control mientras Salvor y los suyos son recapturados y Phara anuncia que llevarán a la Invictus contra Trantor.

La Conciencia de Seldon

Volvemos a Gaal y a la visión de Hari Seldon que, finalmente, no es tal sino un protocolo de conciencia cuántica activado al momento de su muerte. En otras palabras, su conciencia fue almacenada en una memoria y sigue viva aun cuando su cuerpo esté muerto: otro detalle imaginativo para justificar la presencia de un mismo actor, en este caso Jared Harris, a lo largo de una historia llena de saltos temporales.

El protocolo, al parecer, fue activado a través de un nanodispositivo que Seldon colocó en el cuchillo con que Raych lo mató: a propósito, quiere saber qué ocurrió con él y por qué no está allí, ante lo que Gaal lo anoticia de que fue ejecutado.

Seldon no logra entender lo ocurrido ni por qué es ella quien está en esa nave en lugar de Raych o por qué estuvo presente al momento del asesinato en lugar de estar en la piscina. Ella dice que salió de la misma porque previó que algo estaba por ocurrir y ello nos lleva a la gran novedad del episodio: al parecer, ella es capaz de predecir el futuro.

Balance del Episodio

Una vez más, estamos ante un gran episodio que nos ha tenido pendientes en los cuatro (sí, cuatro) escenarios en que se desarrolló. En particular, el arco Términus/Invictus se acerca cada vez más a The Expanse y puede sonar a paradoja, ya que Isaac Asimov debe haber sido influencia para los autores de los libros en que dicha serie se basa (hablo en plural porque son dos, aunque firmen juntos bajo el pseudónimo James S.A. Corey), pero, por otra parte, es impensable que la misma no sea referente al tratarse, quizás, de la mejor serie de ciencia ficción en lo que va del siglo: lo que se dice reinfluencia.

Si remarco tan especialmente lo de The Expanse es porque en ningún episodio encontré tantos nexos como en este: un cinturón de asteroides con yacimientos mineros olvidados por los mundos principales (Tierra y Marte en el caso de The Expanse; Trantor aquí); una colosal máquina de destrucción cuyos orígenes se pierden en el pasado y cuyas defensas se activan al contacto; una líder mesiánica y despiadada que recuerda bastante a Marco Inaros, y que, al igual que este, quiere llevar su venganza de destrucción contra el mundo al que considera responsable del genocidio practicado en el suyo.

No es que me parezca mal todo ello; solo espero que, en el futuro y aun con mi devoción por esa serie, los autores tengan presentes que esto es Fundación y no The Expanse. Por otra parte, son maravillosos los puentes establecidos con historias náuticas o de piratería que, a mi modo de ver, guardan muchos puntos de contacto con las espaciales.

Lo de la nave fantasma es, de hecho, un gran detalle, igual que los náufragos que flotan sin vida y ya que hablamos de náufragos, creo, como dije, que volveremos a saber de Hugo. Después de todo, la serie viene demostrando gran habilidad para valerse siempre de los mismos actores, tal como nos lo viene confirmando con los clones imperiales de Trantor, el sueño criogénico de Gaal o la conciencia cuántica de Seldon.

El imperio se está deshaciendo por dos puntas, pero de una casi ni se entera, pues su gran preocupación es, en este momento, la religión rupturista. El diálogo entre Day y Demerzel es muy interesante y, para quienes hemos leído la saga completa, nos hace pensar hacia dónde pueden estar guiando la trama en relación con la revelación que se produce, ya sobre el final, en la novela Fundación y Tierra.

Demerzel insiste en que ella es leal al imperio y la lógica al fundamentarlo es perfecta; su adhesión a la nueva religión parece encajar en un bien o plan mayor: el mito, como dijimos en el análisis anterior al hacer referencia a Lévi-Strauss, es útil para mantener la cohesión social en momentos en se tiende a la descomposición. Sin ir más lejos, la propia Roma, para sobrevivir algunos siglos más, debió abrazar el cristianismo en lugar de confrontar.

Lo que está haciendo el nuevo culto es erosionar las bases sobre las que el imperio se ha edificado: insisto en la analogía con el cristianismo que socavó el poder de Roma al introducir la idea revolucionaria de la igualdad entre todos los seres humanos, pero también se pueden trazar paralelos con el Iluminismo destruyendo las bases filosóficas del Ancien Régime en la Francia dieciochesca y no creo que sea casualidad que los subversivos sean aquí designados como Luministas.

El arco de Trantor nos llena de tristeza y, sobre todo, de incertidumbre por el futuro de Dawn, que nos cae bien pero su existencia está en jaque si sus fallos se siguen conociendo. Además, su aparente imperfección lo aleja incluso del estereotipo imperial descrito por Halima en sus conversaciones con Day.

No sabemos qué papel jugará Dusk, pero el anciano viene sospechando algo y no olvidemos que Obrecht, en la entrega anterior, había encontrado las aves que Dawn ocultó tras la cacería y que lo pondrían en evidencia como diferente: difícil que esa información quede en nada.

En cuanto a Seldon, está más claro que nunca que su muerte era parte del plan pero no la de Raych y ello introduce un interrogante sobre el futuro de la Fundación. Más aún: en sus palabras y por primera vez hace referencia a ella como Primera Fundación, con lo cual y tal como ocurre en los libros, podemos ir suponiendo la existencia de una segunda, pero no diré más al respecto…

Un último dato: el nombre de Lewis Pirenne, que tanto en las novelas como en la serie refiere al director de la Fundación, homenajea al insigne historiador belga Henri Pirenne, quien, prisionero de los alemanes durante la primera guerra mundial, se dedicó, en cautiverio, a escribir una historia de Europa sin tener siquiera fuentes a mano para consultar. Como Seldon, fue maestro y guía de una nueva generación de historiadores.

Agradeciendo su tiempo, les espero la próxima semana para analizar el octavo episodio. Hasta entonces y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

6 COMENTARIOS

  1. Esperaba con ansias la review o análisis, para tener otro punto de vista.
    Cuando uno ve llevado al cine o la tv algún libro que leyó, es difícil dejar de lado la obra original de lo que se está viendo. Y sirve tener referencias de lo que otras personas que hayan leído lo mismo, opinen sobre lo que vemos.
    Es difícil tener un balance de algo que difiere cada vez más del original.
    Por ende, casi que desistí de tomarlo como la historia que era y verlo más como algo que ya totalmente distinto y valorarlo desde ahí.
    La serie está muy bien, aunque creo que podría haber condensado algo más algunas cosas, ya que no tenemos nada casi del original, más que nombres y algunos detalles de lugares y poco más. Entonces ir de un punto A al otro B podría haber sido una recta más que una parábola.
    Estamos solo a 3 episodios del final de temporada y si las previsiones de los productores eran hacer creo que 8 temporadas, lo veo bastante corto en la carrera cuando apenas ni hemos llegado al final de la primera crisis del primer libro.
    Esperemos que esto no quede trunco en el tiempo, aunque Apple tiene bastantes billones en su haber como para poder dejar de lado el pináculo del éxito de una serie y gastarse unos pocos en llevarla hasta el final.

    • Hola Diego, gracias por comentar! Lo mismo digo: también para mí es bueno tener opinión de otros que hayan leído las novelas originales, como es este el caso. Yo también creo que lo mejor es tomarla como una serie más que como adaptación, a pesar de lo cual hay algunas líneas esenciales que subyacen por debajo y que pueden llevarnos a terreno más conocido. La primera novela es particularmente difícil de adaptar porque básicamente es un juego de política y de lógica; ya en las siguientes se nos vienen el Mulo y la Segunda Fundación, lo cual me parece que se presta más para una adaptación “algo” más cercana.
      Algunos de los cambios son impuestos por el formato de serie mismo. Esta es una producción costosa y, como tal, la pérdida de aunque sea un pequeño porcentaje de público puede incidir en que los números no den. Por eso entiendo lo de tratar de captar a un público que tal vez busque un tipo de propuesta más de acción o una sci-fi más cinematográfica o televisiva. También entiendo que en una serie hay que mantener más o menos a los mismos actores ya que el público está acostumbrado a identificarse con uno o más personajes: así se explica que hayan tenido que inventar lo de la clonación, la congelación criogénica o la conciencia cuántica para solucionar los saltos temporales de siglos que tenemos en los libros.
      Pero bueno, al igual que tú, pienso que la serie está muy bien y aguardo con ansias lo que sigue. Un saludo y que estés bien!

  2. Ufff, se me hizo cuesta arriba este capítulo. Historias de amor, naves destructoras de mundos, paseos espaciales, Salvor y Gaal con “poderes”, el emperador sometiéndose a pruebas de “humanidad”… Como dice Diego, es inútil intentar seguir viendo algo de Fundación aquí, es otra cosa y como eso habrá que tomárselo.

    Es cierto que este episodio ha remitido a The Expanse en muchos momentos, y creo que esa es la línea que va a seguir a partir de ahora. Y ojo, que adoro las tres primeras temporadas de The Expanse, pero es que Fundación tiene (o debería tener) muy poco que ver con The Expanse y además gran parte de la fuerza de The Expanse está en sus protagonistas y Fundación carece de esa baza, tiene unos personajes mucho más estereotipados (la serie, quiero decir), así que si van por ese camino no creo que acabe saliendo bien.

    Me sigue chirriando ver a Salvor intentar arreglar las cosas por la fuerza, encima con un plan claramente destinado al fracaso que acaba haciendo morir a uno de sus compañeros. No me hubiera importado que Jarah se la cargase de un flechazo, la verdad.

    Es triste también que estén reduciendo a los anacreonianos a meros villanos. Es una simplificación absurda de la primera crisis y me temo que el resto pueda ser similar. Buenos contra malos, los buenos ganan, venga, siguiente crisis.

    Desde antes de que comenzara la serie, ya no me hizo mucha gracia que David S. Goyer fuera el showrunner. Todo lo que ha hecho es bastante convencional, y parecía claro que para adaptar Fundación se necesita, como mínimo, un estilo propio y estar dispuesto a tomar riesgos. Sin embargo, los primeros capítulos me parecieron sorpredentemente interesantes (especialmente la trama de Trántor), pero este último capítulo me ha pasado factura.

    Sigo conservando esperanzas de que remonte, también el capítulo 5 me desanimó bastante, pero luego mejoró en el 6. Pero no sé yo, entre la trama de Invictus (¿volveremos a Términus?) y los tortolitos de Trántor me lo van a poner complicado…

    • Hola Nexus, gracias por comentar:
      En mi caso y por motivos que he expuesto en mi respuesta a Diego, la serie me sigue gustando y puedo disculpar tanto cambio. No obstante, coincido en que no es The Expanse y no sé si debería tomar ese camino pero, por otra parte, entiendo que librarse de la influencia de The Expanse será, por algún tiempo, difícil en cualquier serie espacial. A mí también me gustaron las tres primeras temporadas de The Expanse; cayó algo la cuarta, pero eso es algo que ocurre también en los libros en que se basa y la quinta directamente me pareció la mejor, pero bueno, siempre es cuestión de opiniones.
      Yo no creo que se esté presentando a los anacreonianos como villanos sin más sino, en todo caso, a los que han ido a Términus que, tal como los presentan, son terroristas fundamentalistas y fanáticos.
      La trama de los tortolitos, como la llamas, tiene poco que ver con Asimov y con la novela original, pero también entiendo que esto es serie e inevitablemente tiene que haber una dosis de acción y otra de romance para que la cosa se mantenga y no haya que cancelar por problemas presupuestarios. Yo prefiero siempre que la serie siga en el aire y, quizás, ayude a que alguien se sienta al menos curioso por leer los libros.
      Gracias por el aporte de siempre. Un saludo!

  3. Disfruto viendo la serie, pero ya se desvió mucho de la novela original. Al igual que Diego y Nexus estoy dejando de lado que es una serie “basada” en Fundación y lo valoro como una historia diferente.

    • Hola Diego, gracias por comentar! Yo también la estoy disfrutando mucho. No sé si llego a dejar de lado en qué se basa pero sí entiendo que, por necesidades lógicas, había que desprenderse de los libros. El propio Asimov, alguna vez, así lo había dicho. En todo caso, uniendo un poco ambas posturas, puedo decir que hay que valorarla como una historia diferente sobre la misma premisa inicial.
      Gracias por el aporte y hasta pronto. Un saludo!

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