InicioSeriesAnálisis de Outlander. Temporada 8. Episodio 9

Análisis de Outlander. Temporada 8. Episodio 9

Nos queda ya un único episodio para el final de Outlander y analizamos el noveno y penúltimo de esta temporada final cuyo título es Pharos. Creada por Ronald D. Moore y basada en la exitosa saga de novelas de Diana Gabaldon, la serie de Starz es emitida para España por Movistar+ y para América Latina por Disney+.

Hola otra vez, forasteros y viajeros del tiempo. Parecen una eternidad las dos semanas transcurridas desde nuestro último encuentro debido a una de esas pausas obligadas a que las series del universo Outlander tienen por costumbre someternos. Y lo increíble es que ya estamos a una única entrega del final de la serie y no puede sino producirnos nostalgia más allá de que este viaje, en su momento fascinante, haya sido tan irregular a partir de la tercera temporada y muy especialmente en estas dos últimas.

Y en virtud de lo cerca que está la conclusión, el vértigo y el apresuramiento siguen siendo regla como lo han sido durante toda esta octava temporada que, de modo contraproducente y rayando en la desprolijidad, paga el precio de ser más corta que las demás a excepción de la sexta, que a su vez pagaba a su vez el de las huelgas y la post-pandemia.

Un noveno episodio que viene con perdones y reconciliaciones (más que al final de la serie parece que nos acercáramos a Navidad) para dejar especialmente cerradas las tramas sentimentales y afectivas, al tiempo que es cada vez más inminente la batalla de Kings Mountain y la sentencia histórica de Frank Randall cuelga como Espada de Damocles sobre el destino de un Jamie Fraser que, de todas formas y aún a sabiendas, no rehúye el combate. Ah, y tenemos un nuevo viajero del tiempo, que por cierto no es Fanny, de quien insólitamente no tenemos noticias.

Pero pasemos a ver mejor qué ha ocurrido pues en esta entrega, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos de Outlander y aquí los de su precuela Outlander: Sangre de mi Sangre.

Amenaza y Extorsión

Comenzamos con John Grey encadenado en un cobertizo después de que, al final del episodio anterior, fuera sorprendido por el capitán Richardson con la traidora anuencia de Percy.

outlander las cosas felices.247 e1778385970179

Al presentarse ambos en su lugar de cautiverio, Richardson le muestra un documento firmado por Neil Stapleton (perdón, ¿quién?), en el cual este hace confesión de la relación que les ha unido en el pasado y se vale del mismo extorsión para que convenza a su hermano Harold de no dar un discurso que piensa pronunciar en la Cámara de los Lores en favor de que la Corona retire fondos para la causa de la lucha contra los independentistas americanos. De no hacerlo, será colgado por sodomita…

La amenaza, desde ya, enfurece a John, pero no consigue doblegarlo y se mantiene obstinado en negativa. Al retirarse sus captores, en su mente pareciera restallar una idea mientras toma su anillo y un clavo que encuentra en el lugar.

Disculpándose por no haber tenido alternativa, Percy regresa para intentar convencerlo, pero sigue sin tener éxito y lamenta con profundo pesar que todo tenga que terminar de ese modo, pues admite que lo sigue amando y, de todas formas, Richardson acabará consiguiendo lo que quiere. John le entrega su anillo y le pide que se lo lleve a William, además de encomendarle que le diga que lo ama.

Misión Rescate

En efecto, la nota pidiendo a Harold abstenerse de su discurso llega de todos modos a casa de John traída, según Amaranthus, por un hombre de aire melancólico. Al poner esta al tanto de la desaparición de John a Jamie, Claire y William, hay preocupación en el trío y especial consternación al comprobar que, junto con la nota, ha llegado también copia de la declaracion de Stapleton incriminándolo.

Al reconocer, no obstante, la mano de Percy en ello, van a hacerle una visita y le someten a una buena golpiza a fines de que diga dónde está John. Siempre insistiendo con lo de no haber tenido alternativa, Percy les termina anoticiando de que John se halla cautivo de Richardson, pero no es capaz de decir el lugar por haber sido llevado allí con los ojos vendados: solo sabe que se llega en barco…

La pista final llega cuando hace a William entrega del anillo que John le envió y descubren que en el perímetro interior aparece grabada la palabra “pharos”, expresión griega que, obviamente, significa faro: digamos que se las complicó innecesariamente con el idioma, pero quiero pensar que no le alcanzaba el anillo para la expresion inglesa “lighthouse” o bien habrá dado por descontado que ni Richardson ni Percy sabían griego…

Repasando faros cercanos, caen en que el más próximo se halla en la isla de Tybee y hacia allí se dirigen Jamie, Claire y William en operativo comando. Es una zona pantanosa y, apenas llegar, ven a la distancia con catalejo a Richardson pescando. Jamie y William se introducen en el cobertizo y emergen del agua a lo Marlon Brando en Apocalypse Now para deshacerse de los guardias más estúpidos del mundo, quienes juegan a los naipes y no se dan cuenta de nada hasta que ya tienen el cuello rebanado.

outlander las cosas felices.246 e1778386086397

Logran así llegar al lugar de cautiverio de John y liberarlo pero, mientras ello ocurre, Claire se ha percatado de que Richardson ha dejado de pescar y va de regreso, por lo cual decide actuar rápidamente por cuenta propia y lo sorprende apuntándolo con su pistola.

Al irrumpir ambos en el cobertizo, hay sorpresa en los rostros de Jamie y William, pero especial desprecio en el de John ahora que el cautiverio se ha invertido. Dejan a Richardson atado al cuidado de Claire y ella está especialmente intrigada por sus permanentes cambios de bando, ante lo cual el cautivo le arroja la inesperada revelación de que su objetivo es evitar que la independencia condene a los esclavos a seguir en tal condición cuando en Gran Bretaña, por el contrario, está prosperando un movimiento abolicionista. Y su tatarabuela, dice, fue esclava…

Claire es invadida por el asombro, sobre todo al derivar la conversación hacia la guerra civil norteamericana, para la cual faltan aún más de ochenta años, con lo que se da cuenta que Richardson es también un viajero del tiempo y lo suyo continúa volviéndose cada vez más frecuente y vulgar. Conmovida por su objetivo final de hacer un bien, le propina un discurso sobre la inutilidad de querer cambiar la historia, lo cual ella misma, junto a Jamie, ha intentado sin éxito en las pasadas batallas de Culloden y Alamance.

Richardson replica que las cosas no tienen por qué ser iguales y que si tanto él como ella han sido dotados con la capacidad de viajar en el tiempo, quizás se deba a un plan de Dios y esté en el destino de ambos corregir lo que en su momento se hizo mal. Solo le pide que le deje cumplir con ese “mandato” bajo palabra de que se portará bien. Cuesta creer que Claire sea tan ingenua y manipulable, pero lo libera y lo sorprendente es que lo decide en soledad y sin siquiera poner al tanto al resto…

Si tenía pensado o no Richardson cumplir con su palabra es algo que nunca sabremos porque, apenas intenta escabullirse, recibe un disparo en la frente de parte de John y no está mal. Y Claire, extrañamente, nada cuenta sobre su conversación con él ni nadie le pide explicación de por qué estaba libre. Cosas de Outlander…

Perdona nuestros Pecados

Vueltos a Savannah, John va a ver a Percy, que se sorprende de verlo vivo. Lleno de rabia, le conmina a firmar una declaración reconociendo haber mentido sobre él como parte de la extorsión del capitán Richardson. Si lo hace, su destino será la cárcel, y si no lo hace, la muerte. Apesadumbrado y lleno de culpas, Percy firma pero, apenas marcharse John, se mete un disparo en la cabeza…

John agradece luego a Jamie y Claire el haberle salvado la vida y evitado su difamación, pero cuando Jamie se arroga la potestad de perdonarle sus actos del pasado, el rostro de John se transfigura y se marcha intempestivamente de la habitación, no sin antes espetarle enardecidamente que es él quien no le perdona el destrato a que le ha sometido durante los dos últimos años. Claire, para esta altura sabia consejera de todo el mundo, le cita a Jamie el proverbio bíblico de que “el orgullo precede a la caída”, clara invitación a que recomponga las cosas…

En efecto, Jamie va a ver a John y la conversación comienza tensa, pero poco a poco el tono del primero va cambiando en la medida en que reconoce al segundo haber criado a William como un hijo cuando él no fue capaz de hacerlo y le pide disculpas al respecto.

outlander las cosas felices.245 e1778386356268

John nada responde y, por un momento, parecieran estar a punto de tomarse a los golpes, pero acaba invitándolo a jugar al ajedrez a fines de tomarse venganza de la última partida que le ganó, así que terminan sentados ambos a extremos opuestos de un tablero. Buen detalle de época que Jamie abra con a4, apertura hoy casi desechada, pero no en 1780…

William, en tanto, sigue superado por la situación. No es fácil lo de tener dos padres ni la crisis de identidad de no saber si es un Fraser o un Grey, pero por suerte está allí Claire para aconsejarle y decirle que puede querer a los dos, citándole muy atinadamente los casos de Brianna, Roger o El Más Veloz de los Lagartos. No se le puede negar razón: en esta serie, quien no tiene dos esposos, tiene dos padres…

Menos bien le va con William a Amaranthus, pues aun cuando este le perdona haberle mentido (entiende que lo hizo por proteger a su hijo), considera por otra parte que no tienen un futuro juntos. La deja obviamente desilusionada y a nosotros también, no tanto por su decisión sino por su falta de explicación en una charla que se preveía larga, profunda y conmovedora. Nada de eso: asunto cerrado y a otra cosa…

Con emoción, pues, John y William despiden a Jamie y Claire que ponen grupas bajo la lluvia con destino a Fraser´s Ridge y, en un gesto de redención para con su propo pasado, esta vez Jamie sí se da vuelta para mirar a su hijo una vez más. ¿Despedida definitiva? Hmm, no lo creo. Ni en sus vidas ni en la serie…

Ya en Fraser´s Ridge, nos enteramos que ha nacido el hijo de Brianna y lo han llamado David William Ian Fraser Mackenzie (puaj). El alumbramiento, como tantas cosas últimamente, ha tenido lugar en off, aunque nos enteramos que, por suerte, Claire ya estaba de regreso para asistirlo. Sigamos corriendo…

Mientras se va acercando la fecha de la batalla, Jamie se pregunta si serán los últimos días que compartirá con su ahora amplia familia y así lo encuentra Brianna, a quien él pone al corriente de lo escrito por Frank en su libro. Ella queda conmocionada, pero a la vez entiende que la cuestión es fácil: simplemente no debería ir a la batalla y el fatídico devenir histórico quedará evitado. Pero no hace falta decir que Jamie no está de acuerdo, pues debe luchar por la libertad y asegurarles un futuro tanto a ella como a los demás. Y si Frank escribió eso en el libro fue justamente porque quería que así lo hiciera…

Brianna queda obviamente devastada y, para colmo de males, Cleveland se cae con una compañía de jinetes para anoticiar de que Ferguson está en camino a Carolina del Norte e instruir a Jamie que reclute hombres ante la inminencia del combate. Hay rostros sombríos y, particularmente, el de Claire, que se pregunta si estará despidiendo a su amado esposo por última vez…

Balance del Episodio

Bueno, qué decir. Lo de velocidad supersónica ya se queda corto; estamos más bien acercándonos a de la luz y, paradójicamente, el efecto no es de dilatación del tiempo sino todo lo contrario, con tramas que se siguen resolviendo de manera torpe, atropellada y hasta con algún deus ex machina.

¿Quién demonios es el tal Stapleton al que John parece tan bien conocer de su pasado? Yo por lo menos no lo recuerdo y que alguien me ilumine si en algún momento de la serie se aludió a él. En todo caso, sirvió para dar cierre forzado a la trama de John y que todos quedasen en paz, incluso William.

Lo del capitán Richardson como viajero del tiempo fue un buen giro y conecta con un detalle perdido de la sexta temporada (episodio 5) que, en lo personal, creía que habían olvidado para siempre, aunque también es cierto que ese recurso argumental ya aburre de tan vulgarizado y quita a Claire cada vez más aquella condición individual y única que tenía en un principio. Y ya sabemos que lo que abunda quita sorpresa y encanto: hay más viajeros del tiempo en Outlander que sobrevivientes de Krypton en Superman.

Amén de ello, no deja de ser interesante la dualidad moral de Richardson, que le hace cuestionarse el nacimiento de una nación “libre con esclavos”, pero que no le genera conflicto al momento de utilizar la amenaza o la extorsión para lograr su objetivo. Y no es lo único que parece plantearse: tampoco se le ocurre que eliminar la esclavitud y a la postre liberar a su tatarabuela puede cambiar el futuro de tal forma que él jamás nazca. En todo caso, queda demostrado que la historia, al menos en el universo Outlander, no puede cambiarse y ello preocupa sobremanera a Claire de frente a lo que avizora como un final cada vez más inevitable para Jamie.

Pero volviendo a Richardson, hace chirriar que le hayamos conocido tan poco, pues debiera haber tenido mayor desarrollo si iba a ser tan importante en el penúltimo episodio. Eso sí, lo del movimiento abolicionista británico es una realidad de la época y no solo por cuestiones humanísticas o filosóficas, sino también y mayormente económicas: el esclavo había pasado a ser un lastre costoso e improductivo en una sociedad capitalista que requería ahora mas bien obreros y consumidores.

Y ya que hablamos de viajeros del tiempo, ¿qué ocurrió con Fanny, de quien al parecer nos habíamos enterado al final del episodio anterior que también lo era? ¿Por dónde anda o en qué época? ¿Qué pasó que se olvidaron de ella, sobre todo cuando el nacimiento en off del hijo de Brianna evidencia que ha transcurrido un cierto tiempo? Sorprende el silencio al respecto, aunque no tanto si consideramos que últimamente nadie cuenta nada ni pregunta nada, como lo demuestran el mutismo de Claire con respecto a Richardson y la falta de curiosidad de los demás.

Y el cierre de la historia entre William y Amaranthus se lleva todos los premios de apresuramiento. Lejos de condecirse con el tiempo que en la temporada se dedicó a su relación, fue prácticamente como si él hubiese estado apurado por liquidar un trámite y marcharse. Son el tipo de escenas que, como el nacimiento del hijo de Brianna o la muerte de Cameron, requerían otro tipo de desarrollo y compromiso emocional, pero los plazos mandan y no lo han tenido.

outlander las cosas felices.243 e1778386432786

Nos queda ya solo un capítulo, aunque cueste pensarlo y, mucho más, decirlo. Se viene la batalla de Kings Mountain y la definición del futuro de Jamie, aunque, curiosamente y como si este nunca hubiera antes “muerto” en ninguna otra batalla, nadie contempla la posibilidad de que Randall haya simplemente recibido el dato equivocado. Y a pesar de la despedida entre Jamie y William, sigo sosteniendo que este último va a estar de alguna forma en Kings Mountain.

Lo que se hace difícil de creer es que, a la luz del apresuramiento que se viene viendo, vayamos a tener un final satisfactorio. Ojalá me equivoque y tanto showrunner como guionistas nos sorprendan sacando un conejo de la galera.

Con mucha emoción, pero también con muchas preguntas, les espero para analizar el último episodio de Outlander. Hasta entonces y sean felices

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
ARTICULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimos artículos

Comentarios recientes