Análisis de Rick y Morty. Temporada 4. Capítulo 6

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Rick y Morty ha vuelto a la televisión de forma triunfal, tras mucho hype y un parón de cinco meses. Quién nos iba a decir que el mundo cambiaría tanto desde la primera mitad de la nueva temporada hasta el estreno de estos últimos cinco episodios: sin duda, la dantesca situación actual bien serviría como base para el gamberro humor de Dan Harmon y Justin Roiland, los creadores de la serie de animación más popular que existe en el momento y unos sátiros que no tienen miedo a tocar ningún tema en su rompedora ficción. De hecho, el nuevo capítulo, llamado Never Ricking Morty, es una muestra de la enorme capacidad imaginativa de estos dos maestros del humor, que nos regalan uno de los episodios más originales de esta temporada con diversas capas de significado y, sobre todo, con muchas carcajadas.

A bordo de un MacGuffin

Nuestra historia comienza con Rick y Morty atrapados en un misterioso tren. El vehículo, que el nieto y el abuelo exploran de incógnito, está plagado por una gran cantidad de nuevos personajes que, por algún motivo u otro, tienen razones para vengarse del científico loco. En los distintos vagones se encuentran numerosos mercenarios y guerreros dispuestos a acabar con Rick Sánchez, antiguas amantes, adorables criaturas contando historias de Navidad… y cada uno de ellos relata un encuentro diferente con nuestro protagonista.

Este le explica a su nieto dónde se encuentran: se trata de un recurso literario viviente, de una antología física que reúne distintas historias sobre ellos, en una especie de comentario metaficcional sobre los episodios de temporadas anteriores en los que Rick y Morty han contemplado distintos programas al azar en su televisión interdimensional. Para volver a su mundo, los dos aventureros tendrán que enfrentarse a la enorme variedad de peligros que acechan en los vagones, comenzando por un revisor de musculatura desproporcionada.

Encuentros en la cuarta pared

El episodio más metaficcional de Rick y Morty destaca, en primer lugar, por hacer lo que hicieron en el pasado el resto de antologías de la serie, tanto los dos capítulos centrados en la televisión interdimensional como el que exploraba los recuerdos borrados de Morty Smith: enseñar pequeños fragmentos, probablemente improvisados, en los que Roiland y Harmon ofrecen una muestra de su particular humor gamberro, en este caso a través de las distintas historias que cuentan los pasajeros de este tren y de las posibilidades narrativas que el villano de la historia extrae de estos personajes… sí, como habrá notado el lector avezado, es un capítulo bastante complejo, con una gran multitud de giros que aparecen de manera tan súbita que resultan difíciles de asimilar.

Pero, complejidad argumental aparte, lo que destaca de Never Ricking Morty es el metacomentario que realiza sobre la propia naturaleza de la serie y sobre las reacciones del fandom a las novedades que esta suele anunciar: en este caso, la mayor parte de las imágenes que aparecían en el tráiler de la segunda mitad de la temporada pertenecen a este episodio, por lo que estos veinte minutos de diversión parecen haber surgido en parte para subvertir las expectativas de quienes esperaban una gran historia repleta de personajes conocidos, épicas batallas, sentidos reencuentros… todo lo que Rick y Morty no es.

Y es que, dentro de las posibilidades argumentales que el antagonista principal acaba eliminando, se encuentran distintas aventuras en las que el fanservice forma parte integral de la experiencia, con favoritos como Persona Pájaro o los meeseeks volviendo a aparecer en una ficción que parece burlarse de las complejas teorías que los entregados seguidores de este famoso dúo llevan años tejiendo. ¿Es esto un mensaje de los creadores a los fans, diciéndonos que Rick y Morty perdería frescura si se recurriera más a la continuidad y desembocara en una historia que abarcara varios episodios? Quizás sea un simple guiño a lo que está por venir (como se intuye por el giro final), pero algunos de los elementos del capítulo nos hacen temer por el desenlace de arcos muy importantes como la historia del Morty maligno, que los responsables de la serie no deberían desechar de un modo tan despreocupado.

Conclusión

Este es sin duda el capítulo más divertido de la cuarta temporada, con una premisa poco habitual en la ficción de masas y una ejecución magistral en la que no se nos concede ni un segundo de cuartel entre chiste y chiste. Never Ricking Morty consigue, sin renunciar al humor, contar en veinte minutos lo que otros habrían contado en una temporada entera. Sin embargo, tendremos que esperar al resto de la temporada para comprobar si esto significa que debemos renunciar a las líneas argumentales más desarrolladas que algunas entregas han sugerido previamente en favor de capítulos ligeros de diversión desenfadada. En ese caso, los creadores estarían renunciando a una de sus bazas más seguras para ser recordados en el futuro. Nos queda esperar pacientemente para comprobar si la serie decide dar el paso y evolucionar o si seguirá siendo, simplemente, una antología divertida de historias sin relación entre sí.

Probablemente hallemos una respuesta a lo largo las próximas semanas. De momento, hemos disfrutado enormemente de estos veinte minutos de chistes de pedos, alusiones al test de Bechdel y… sí, hasta de chascarrillos sobre el coronavirus. ¿Se puede pedir más?



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

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