InicioSeriesAnálisis de Separación. Temporada 2. Capítulo 8.

Análisis de Separación. Temporada 2. Capítulo 8.

Bienvenidos de nuevo a las oficinas de Lumon, la empresa con los mejores trabajadores del mundo. Aquellos que no es que vivan para trabajar, sino que, directamente, no tienen vida más allá del trabajo. Bienvenidos a Separación.

Casi tres años después del impactante final de su primera temporada, por fin Apple TV estrena la segunda tanda de capítulos de Separación, distopía en la que una gran empresa inserta un chip en el cerebro de sus trabajadores que les genera una disociación: cuando están fuera de su trabajo (fueri), no recuerdan nada de su vida dentro de la empresa, mientras que dentro de ella (dentri) no recuerdan nada de lo que les espera fuera de Lumon.

Análisis de todos los capítulos de Separación

A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS DEL OCTAVO CAPÍTULO DE LA SEGUNDA TEMPORADA DE LA SEPARACIÓN.

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Faltan dos capítulos para el final de la segunda temporada de Separación y nos encontramos ante otra “isla” narrativa tras el fascinante séptimo capítulo, el primero que se alejaba de los protagonistas de la serie para abordar una etapa anterior, la de la relación entre Mark y Gemma. Una época más feliz y alejada del contexto de la serie.

Como este octavo capítulo, centrado exclusivamente en el personaje de Harmony Cobel, la principal villana de la primera temporada de Separación, una jefa que se tomaba muy a pecho el rendimiento de sus empleados. Tanto que espiaba a Mark fuera de las oficinas de Lumon. Aunque claro, ya sabemos que el equipo de Macrodatos es una tapadera para el proyecto Cold Harbor, relacionado fundamentalmente con Mark y Gemma. Queda por saber qué pintan Dylan e Irving. Helly es otra historia, ya que su dentri no debía ser tan importante después de que Lumon exigiera que Helena ingresara de nuevo en las oficinas sin separarse.

Tras el intento fallido de regresar como jefa del equipo de macrodatos, Cobel regresa a su localidad natal, un pueblo desolado perdido en un paisaje polar. Ni una gota de vegetación en esta serie. Y si la hay, es dentro de una sala repleta de cabras en las entrañas de la misma empresa.

Allí, Cobel se reencuentra con dos figuras de su pasado, condenados a permanecer en un pueblo que Lumon exprimió en el pasado. Se da a entender que la empresa comenzó con su crecimiento en dicho pueblo, pero trajo de todo menos prosperidad.

Porque Lumon, por encima de todo, es una religión fiel a Kier que se dedicó a captar a las jóvenes promesas del pueblo, aislarlas de sus seres queridos y convertirlas en fieles soldados del movimiento. Cobel fue una de ellas, enviada por su tía, una fanática de Kier, mientras su madre agonizaba víctima de una infección respiratoria.

En este capítulo descubrimos que el método de separación no fue diseñado por un miembro de la familia Eagan, sino por una pequeña Harmony Cobel, influida por la capacidad que tenía el éter para disociarla y alejarla del sufrimiento familiar.

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El capítulo funciona como una unidad narrativa que finaliza con Cobel que,siguiendo el mismo destino que Darth Vader, contesta la llamada de Devon y Mark. Una de las más férreas defensoras de Lumon se convertirá en un arma devastadora contra la misma empresa.

¿Para qué puede querer Cobel sus patentes? Imagino que el desvelar que el método de Lumon para separar a sus trabajadores no fue diseñado por Eagan destrozaría el aura divina de la familia que levantó un imperio que aúna negocio y religión.

El capítulo funciona de forma espléndida por sí solo. La fría localización, la construcción de los escasos personajes que protagonizan este episodio y la excepcional y pétrea interpretación de Patricia Arquette. Parece mentira que sea la misma protagonista de Amor a Quemarropa, la icónica película de los noventa.

Pero, si lo situamos como lo que es, el octavo episodio de la segunda temporada de Separación, este es el peor capítulo de la serie.

Al fin y al cabo, la segunda temporada se ha caracterizado por una cierta ruptura narrativa tras la reintegración de Mark. No hay apenas rastro de los protagonistas de la serie, ni del interior de Lumon o de las medidas de control de la empresa hacia sus empleados. Los dos últimos episodios han decidido deslocalizar la trama únicamente para dar respuestas. Y puede ser que las respuestas sean más que satisfactorias, pero el camino que nos está llevando a ellas no está a la altura de la perfección que había caracterizado a la serie hasta ahora.

¡Un saludo y sed felices!

¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

Fernando Vílchez
Fernando Vílchez
Comecocos. Intento aprender como si viviera para siempre y vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.
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