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Análisis de Star Trek: Discovery. Temporada 5. Episodio 10: El Final

Con su décimo episodio titulado La Vida Misma han alcanzado su desenlace tanto la quinta temporada como la propia Star Trek: Discovery. Un final algo apresurado y resuelto a medias, pero con un par de sorpresas y mucha emoción para dar cierre a una propuesta que, en definitiva, vino a revivir y revitalizar la franquicia cuando parecía estar casi muerta. Creada por Bryan Fuller y Alex Kurtzman, la serie al completo está disponible para España por Skyshowtime y para América Latina por Paramount+.

Bienvenidos nuevamente, trekkies y no tan trekkies, a nuestro viaje de cada semana, esta vez con la tristeza de despedir a Star Trek: Discovery, que nos acompañó durante cinco temporadas a lo largo de siete años y que tuvo el gran mérito de revivir una franquicia que llevaba dieciséis sin estrenar nueva serie y doce sin ninguna en emisión.

El episodio final, de casi hora y media, ha sido no solo el más largo de la serie sino incluso de la franquicia, sin contar los dobles. Aun así y como se veía venir, el cierre se ha visto algo apresurado en algunas tramas, pero ha tenido un componente emocional muy fuerte y ya estamos extrañando la serie a pesar de tener a la vista la tercera temporada de Strange New Worlds y lo demás que vaya arribando.

Pasemos pues a ver qué nos ha dejado este último capítulo y a hacer balance de la serie completa. Cumplo en advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y en recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.

Interfaz

Nos habíamos quedado en el penúltimo episodio con Michael cruzando el portal detrás de Moll y en efecto la encontramos ahora al otro lado y en un extraño paisaje mitad natural y mitad artificial poblado de senderos, ventanas infinitas y una poderosa luz a la distancia. No hay contacto con la Discovery y las lecturas del tricorder no tienen sentido; tampoco señales de Moll o de los breen que cruzaron antes que ella.

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A lo Stargate, las ventanas parecen portales que conducen a otros mundos y al tocar Michael una de ellas va a parar a un ámbito inclemente y tormentoso sobre cuyo suelo yacen sin vida dos de los breen. Hay no obstante un tercero con vida que la ataca, pero logra sacárselo de encima gracias a una ráfaga de viento huracanado oportunamente advertida por su tricorder. Michael pregunta por la próxima y, cuando llega, se vale de la misma para saltar al portal y regresar al entorno anterior.

La diferencia es que esta vez se encuentra con Moll y está armada, aunque presenta una fea herida en su pierna y la arteria femoral le está perdiendo sangre: morirá desangrada si no hace algo pronto…

Michael le alcanza un regenerador dérmico sin que Moll deje de apuntarla. Le insiste en lo importante de que la Tecnología de los Progenitores caiga en manos de la Federación y no de Tahal, pero no tiene éxito en convencerla. A la larga, no obstante, deben hacer alianza, pues solo Michael sabe cómo lidiar con la tecnología (o más o menos, porque solo posee aquella pista críptica que le diera el falso Book en el paisaje mental) y Moll necesita de ella si quiere ver nuevamente con vida a L’ak.

Atravesando un campo de flores, llegan a una superficie que es en realidad una interfaz sobre la cual se revelan nueve triángulos. Atendiendo a la pista de “construir el uno entre los muchos”, Moll interpreta que hay que juntarlos para formar uno más grande. Pero para Michael, la clave está en que la pista dice “entre” y no “con”, lo cual significa que el supuesto “uno” debe formarse en el espacio entre los triángulos y no como sumatoria de los mismos.

Pero Moll sigue siendo traicionera… y torpe. En su ansiedad por traer a L’ak de regreso, golpea y deja inconsciente a Michael para poner en práctica su plan. Pero cuando junta los triángulos y la superficie se ilumina, una poderosa energía hace presa de ella y se desparrama por todo el lugar…

Lanzaderas

Desde la Discovery no consiguen rescatar el portal que flota en el espacio tras la explosión que ellos mismos provocaran. Anomalías gravitatorias y tormentas de plasma lo hacen imposible y no queda otra que usar un rayo tractor, pero para ello hay que acercarse lo suficiente y solo puede hacerse en una lanzadera. Book se ofrece para pilotarla y Culber, extrañamente, como acompañante: siente que puede ser útil de alguna manera. A Stamets no le gusta la idea pero acaba accediendo e inmuniza a ambos con una inyección antirradiación.

En el cuartel de la Federación, están al corriente de lo que está sucediendo y de la inminencia del enfrentamiento con la flota breen en camino. Saru insiste con el plan de acercarse a ellos sin armas y como mediador de buena voluntad a bordo de una lanzadera: suena suicida, pero la falta de respuesta breen ante los intentos de contacto hacen que su plan sea puesto en práctica en compañía de la comandante Nhan.

Diplomacia Difícil

Cuando Michael vuelve en sí, Book hace contacto y le informa que algo extraño está sucediendo con el portal, obviamente como consecuencia de lo que sea que Moll esté haciendo: la anomalía, además, está afectando a los agujeros negros y el escenario anuncia desastre en caso de que uno de ellos pierda volumen y sea absorbido por el otro.

Saru, por su parte, ha logrado que Tahal responda, pero este objeta que la Federación no tiene nada que hacer en un conflicto entre primarcas. El kelpiano intenta convencerle de que una guerra con la Federación no será conveniente para ninguno de ambos y complicará sus aspiraciones al trono, pero Tahal replica que si un crucero breen y una nave de la Federación están luchando en las cercanías de un doble agujero negro, solo puede deberse a que allí hay algo importante.

Tampoco sirve que Salu le ofrezca el control de una ruta comercial que, a través de una nebulosa, podría darle ventaja sobre el resto de los primarcas. Tahal corta la comunicación, aunque Saru afirma tener ya la información necesaria (?).

Todo presagia escenario de combate y, en efecto, varios cazas breen son lanzados tras la Discovery. A Tilly se le ocurre la idea de atraerles como moscas hacia una nube de plasma para alejarse rápidamente de ellos y dispararles torpedos fotónicos a los fines de encender el plasma y destruirlos.  Lo consiguen, pero ahora deben lidiar con el acorazado principal.

Book y Culber no logran atrapar el portal con el rayo tractor, pero al segundo de ambos se le ocurre utilizar la frecuencia subespacial del portal, que ni Book ni nosotros tenemos idea de cómo demonios conoce: la idea es que algo de Jinaal ha quedado en él tras la experiencia del zhian´tara.  Como sea, logran capturar el objeto…

Los Progenitores

Saru vuelve a establecer contacto con Tahal, quien amenaza con destruirlos si no se van en treinta segundos. El kelpiano juega una nueva carta: afirma conocer la ubicación de su base secreta y que, teniendo relaciones diplomáticas con varios mundos cercanos a la misma, puede hacer que la ataquen y destruyan. Tahal dice no creerle, pero termina girando sus naves y alejándose de escena, al menos por ahora…

En realidad, va por la Discovery, lo cual significa que esta última está perdida. Pero Rayner tiene una idea: utilizar el propulsor de esporas para sacar a los breen de allí. Stamets no lo ve posible, pero entre Adira y él logran hallar un modo, consistente en ampliar el entrelazamiento cuántico de las esporas y desprender el platillo de la Discovery justo a tiempo para enviar al casco y a los breen lejos de allí. Efectivamente, así lo hacen y los envían a la Barrera Galáctica, desde donde les llevará décadas regresar.

Michael logra liberar a Moll de la interfaz, pero se la ve mal. Corrigiendo lo hecho por ella, deduce que el “uno entre los muchos” se forma con el espacio negativo entre los triángulos y se ve transportada a otro lugar en que, para su sorpresa, una enigmática figura calva y de túnica se le presenta como uno de los Progenitores. Michael, obviamente, consideraba que después de cuatro mil millones de años ya no podía haber ninguno vivo y, en efecto, la Progenitora (Somkele Iyamah) le confirma que su especie está extinta, pero sus mentes vivas.

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Un par de revelaciones impactantes: en primer lugar, la tecnología no fue creada por ellos, sino que la encontraron y podría ser parte de un ciclo que se repite una y otra vez, al cual simplemente contribuyeron diversificando y diseminando vida por la galaxia. Por otra parte, la tecnología no sirve para volver a alguien a la vida, sino solo para traer una copia idéntica, pero sin sus recuerdos: malas noticias para Moll…

Diciéndole que confían en su sabiduría para hacer con la tecnología lo que corresponda, la Progenitora toca la cabeza de Michael y esta se ve inmersa en una vertiginosa visión que recorre los últimos cuatro mil millones de años e incluso su propia vida. Al volver en sí, se halla de vuelta junto a la interfaz y a la inconsciente Moll, a quien despierta para dar la triste noticia con relación a L’ak.

Una Sabia Decisión

Fuera del portal, todo parece volver a la calma y ahora Book y Culber detectan en el mismo dos formas de vida que, obviamente, son Michael y Moll.

Ya en la Discovery, Michael sabe que todo depende de su decisión y, por mucho que Stamets insista en que están ante el descubrimiento científico más importante de la historia, considera que la Tecnología de los Progenitores es algo demasiado poderoso para quedar en manos de una única civilización y ya hay de todos modos suficiente diversidad de vida desparramada por la galaxia. Dispone, por lo tanto, utilizar el rayo tractor para lanzar el portal hacia uno de los agujeros negros, más allá del horizonte de eventos…

De regreso en el cuartel, Book se acerca a hablarle a Moll, que se halla en una biocama.  Dice esperar que finalmente encuentre el camino como él lo hizo, pero ella no está de humor. Antes de marcharse, él le dice que estará cuando lo necesite y quizás algún día deje de odiar el nombre Cleveland Booker. Moll le responde que no cuente con eso…

Su destino será obviamente la cárcel pero Kovich, hablando después con Michael, pone a esta al tanto de que consideran a Moll alguien muy capaz y tienen para ella planes que dependen de su decisión (¿Sección 31, tal vez?). También le informa que todos los archivos sobre lo ocurrido han sido clasificados y será como si la Tecnología de los Progenitores nunca hubiera existido.

Michael le pregunta por su verdadero nombre, pues está claro que Kovich es uno en clave. Él responde que ese dato es casi una Directiva Roja en sí misma, pero al momento de estrechar manos para despedirse, nos da la sorpresa de que es… el agente Daniels (!!!). ¿Lo recuerdan? Aquel agente temporal que en varias oportunidades interactuó con Archer y su tripulación en Star Trek: Enterprise.  Sí que no lo vimos venir…

Futuro para Tres

Tal como estaba previsto, Saru y T´Rina se casan y hay ceremonia. Michael se les acerca para felicitarlos y Saru le dice que, pensando en los Progenitores y viendo el origen diverso de los invitados a la fiesta, tiene más que nunca la sensación de que “estamos todos conectados”.

Tilly anda también por allí y les dice a Michael y Rayner que la relación que han tenido a bordo de la Discovery le ha inspirado y está convencida de que es lo que hace falta en la Academia, para lo cual va a iniciar un programa de tutoría.

Book ha llegado algo tarde y en lo que quizás sea la mejor excusa en la historia de la franquicia, dice haberse demorado por unos piratas talaxianos. Tras anoticiar a Michael de que ha plantado la raíz de Kwejian en un mundo llamado Santuario Cuatro, pide hablar luego en privado con ella para agradecer el haberle ayudado a encontrar su camino, además de comunicarle que han conmutado su sentencia.

Cuando pregunta por lo que se vien, él responde que debe consultarlo con su gato Grudge y que “futuro” sigue siendo una palabra que lo asusta. Ella admite lo mismo, pero celebra tenerlo allí y confiesa nunca haber dejado de amarlo. Hay beso con mar de fondo hasta que Kovich, jamás oportuno, les llama para una nueva misión…

La Última Misión

Un epílogo nos lleva varias décadas adelante para mostrarnos a Michael y Book viviendo rodeados de naturaleza en el paradisíaco Santuario Cuatro. Sus cabellos lucen encanecidos y tienen ya un hijo crecido, tal como nos enteramos al arribar una lanzadera y transportarse este desde la misma…

Su nombre es Leto (Sawandi Wilson) y acaba de ser ascendido a capitán de la flota. La razón de su presencia es que ha venido a buscar a su madre, en calidad de almirante, para una última misión…

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Durante el viaje, nos enteramos que Tilly se ha convertido en la instructora más veterana de la flota y Michael se sorprende del paso del tiempo. Leto está nervioso por el primer discurso para su tripulación y ella le destaca que lo esencial es ayudar a que cada miembro descubra su propio sentido.

Al llegar a destino, la Discovery se halla en dique seco pronta a partir y, una vez a bordo, Michael se reencuentra después de mucho tiempo con Zora. La nave será llevada a unas coordenadas en el espacio profundo y dejada allí mientras Michael y su tripulación regresan. Cuando Zora pregunta qué será de ella, le responde que simplemente tendrá que esperar…

Al ubicarse nuevamente en su silla, el tiempo parece volver atrás y la vemos rejuvenecida. Saru está allí para estrecharle un abrazo, pero también toda la tripulación en sus versiones juveniles. Hay emotivo abrazo con todos, entre ellos Rayner, Culber, Stamets, Adira, Rhys y, por supuesto, Tilly…

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Pero regresan las canas y las arrugas, volviendo Michael a estar sola en el puente de la Discovery con Zora aguardando instrucciones. “Por última vez – dice emocionada -, volemos…”

Balance Final de la Serie

Y se ha terminado Star Trek: Discovery. Cuesta creerlo, pero hemos llegado al final de este viaje irregular que a veces nos ha dejado satisfechos y otras no tanto, pero que abrió la puerta para revivir y revitalizar la franquicia.

El episodio final deja sensaciones encontradas. El epílogo ha sido muy fuerte desde lo emocional, pero nos quedamos con unas cuantas preguntas y tramas no resueltas. En el análisis anterior había expresado mi temor de que fuéramos hacia un cierre demasiado apresurado o apretujado y así fue, aun a pesar de lo extenso del capítulo.

Ha tenido, eso sí, la excelente factura visual de los anteriores, como también algún buen momento épico o de suspenso, pero Tahal, por ejemplo, acabó en decepción: una villana lineal a la que ni siquiera conocimos detrás de su casco y que, después de tanto anuncio con bombos y platillos, desapareció tan rápido como apareció.  Y tampoco fue desarrollado el resentimiento de Rayner para con ella, que parecía presagiar un duelo memorable y ni siquiera llegaron a verse cara a cara: oportunidad desperdiciada.

El de Moll fue siempre el arco más débil y así se cerró. No sabemos qué le deparará el futuro: si llegará a sentir como familia Book en algún momento y dejará, como él dijo, de odiar el nombre Cleveland Booker. Tampoco se sabe qué demonios pasó con los breen bajo su mando o cómo queda la guerra entre los primarcas tras la desaparición de Tahal…

La realidad es que el de Moll fue un personaje que ha aportado muy poco y solo se me ocurre que puedan reivindicarlo en parte con la película de la Sección 31 si, como supongo, es ese el interés que desde la Federación tienen en ella.

También el proceso por el cual Culber se fue asimilando a Jinaal estuvo débilmente desarrollado. Por alguna razón sintió que debía estar en la lanzadera y después tuvo esa visión del código de frecuencia: es coherente si se considera que Jinaal fue uno de los científicos que ocultaron la Tecnología de los Progenitores y que además había estado unido a un simbionte, pero todo ocurrió de manera repentina y sin ahondar en cómo se llegó a esa simbiosis o conexión espiritual.

Interesante lo de Saru ejerciendo la diplomacia y mostrando, como antes lo hiciera T´Rina, algún costado incorrecto, tanto que echó mano de la amenaza y la mentira como elementos de disuasión. Lo que no se acabó de entender es cómo logró extraer de Tahal la información que necesitaba ni cuál era. Podemos suponer que se refería a la existencia y ubicación de la base secreta de los breen, pero solo suponerlo…

En cuanto a la Tecnología de los Progenitores, no cabe dudas de que el destino final que se le ha dado es muy Star Trek y se condice con otros secretos celosamente guardados a lo largo de la franquicia: sin ir más lejos la propulsión de esporas en la propia STD, allá por el final de la segunda temporada.

Pero a la vez ello puede generar algo de decepción cuando nos han tenido detrás de esa tecnología durante toda la temporada. No es el maletín de Pulp Fiction, cuyo contenido no importaba a la trama, sino el enigma principal que daba sentido a la misma y es lógico que su no resolución genere algo de desencanto. Es decir: no está mal que Michael haya decidido quitarla de en medio (aunque sorprende la poca resistencia a su decisión), pero tampoco lo hubiera estado que nos enteráramos en qué consistía la tan mentada como temida tecnología. .

Lo que sí fue una sorpresa es que los Progenitores no fueran finalmente los creadores de la misma, lo cual nos lleva a pensar que hay alguien más detrás de ellos: una raza o ente superior y misterioso por encima de todo. “¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?” diría Jorge Luis Borges

La otra gran sorpresa fue la identidad de Kovich. Ignoro si formaría parte del plan original que terminara siendo el agente Daniels o les habrá surgido la idea en esta temporada final, pero tiene bastante sentido y el rostro alargado de David Cronenberg parece versión mayor del de Matt Winston, quien interpretara al personaje en Star Trek: Enterprise.

Y ya que hablamos de la misma, hay una gran coincidencia entre este episodio final y el de Star Trek: Picard, que también le rindió homenaje: un tardío pero bienvenido acto de justicia para dar su merecido lugar a una serie considerada bastante tiempo como cenicienta de la franquicia.

Las despedidas fueron realmente emotivas, muy especialmente al momento en que una rejuvenecida Michael se encuentra con sus antiguos compañeros en versiones también más jóvenes, escena que guarda curiosa coincidencia con la que, cambiando a Michael por Betty Cooper y a la Discovery por el bar Pop´s, cerró Riverdale unos meses atrás.  Difícil contener las lágrimas…

Eso sí: no termino de entender por qué tienen que llevar la Discovery al espacio profundo ni qué se supone que tiene que esperar Zora, pero está claro que la Discovery ya no volverá a las andadas y los trekkies (me incluyo) sabemos cuánto nos cuesta cada vez que tenemos que despedir una nave. Por cierto, ¿ya no tienen en el siglo XXXII museos de naves como el que vimos administrar a Geordi LaForge en el final de STP? Una pena…

En cuanto a parejas, prácticamente todo terminó bien: Michael con Book, Saru con T’Rina y Culber con Stamets. La excepción fue Moll, pero era una recién llegada y tampoco es que hayamos conocido tanto a L’ak para que su trunca relación nos genere demasiada empatía.

En fin, insisto: un episodio tan emotivo como apresurado. Quizás la noticia de que la quinta temporada sería la última haya llegado con el rodaje ya en curso o la historia escrita, lo cual habrá obligado a cambios de último momento.

Pero siempre se dice que no hay que quedarse solo con el final de la película y no veo por qué tenga que ser distinto con una serie.  Quizás Star Trek: Discovery sea en el futuro recordada más por lo que generó que por lo que fue. No solo trajo de vuelta una franquicia con largos años sin noticias en pantalla chica, sino que además dio lugar a un excelente spin-off como Strange New Worlds, que de otro modo no hubiera existido.

Y en el balance general, además, la serie se lleva un largo aprobado. Habrá recibido críticas por el aspecto monstruoso de los klingon o por adoptar en su primera temporada un estilo más cercano a Star Wars, pero poco a poco fue haciéndose lugar y solucionando discontinuidades con la franquicia, tanto que terminó prácticamente vinculándose con todo el resto del universo trekkie y retomando tramas en su momento abandonadas.

Solo podemos agradecer que Star Trek: Discovery haya existido y, mientras quedamos a la espera de lo próximo que nos traiga la franquicia (con seguridad seguiremos viendo a Tilly en Starfleet Academy), decir como Michael que “ha sido un tremendo viaje”.

Hasta la próxima y sean felices. Nos volvemos a encontrar donde nadie haya llegado jamás. Larga vida y prosperidad…

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Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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