Análisis de The Expanse. Temporada 03. Capítulo 12

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Bienvenidos amigos y amigas una vez más a nuestra acostumbrada cita con The Expanse. En esta ocasión toca, rozando ya el final de la temporada, el duodécimo episodio de esta misma titulado Congregación, un capítulo muy dialógico en el que tenemos reencuentros y desencuentros y que mueve ficha subiendo todas las apuestas al límite, en preparación para el clímax final de este arco argumental.

¿Preparados? recordad que podéis encontrar los análisis del resto de capítulos de la serie pinchando aquí. ¿Listos?

EL LEVIATÁN DESPIERTA

Nos acercamos a un punto de inflexión. Muchos de los que estéis viendo esta serie sabréis ya que está basada en una saga literaria del escritor (escritores, pero esa es otra historia) James S.A. Corey. Pues bien, dicha colección de libros está concebida con un formato de tres trilogías ‘libres’ o poco definidas pero que, aun siguiendo una trama central, cambian la temática general de la historia. Pues bien, el fin del tercer libro de dicha saga -La Puerta de Abadón- que se corresponde con la segunda parte de esta temporada, da punto final a este primer gran arco argumental dedicado a la Protomolécula y, en consecuencia, nuestros personajes están a punto de enfrentarse al mayor reto que han afrontado hasta ahora.

Terminábamos el episodio anterior con Ashford tomando las riendas de la Behemoth y ofreciendo ayuda médica al resto de la flota que al haberse quedado sin aceleración, y por ende sin gravedad, tenía un verdadero problema con sus heridos ya que, si hacemos memoria, resulta que la sangre no coagula en gravedad cero así que cualquier herida de gravedad supone un riesgo mortal. La Behemoth se convierte por lo tanto en el centro de operaciones de toda la flota y el escenario perfecto para que, como siempre ocurre en estas series corales, nuestros protagonistas y sus tramas vayan convergiendo poco a poco de cara al final de la temporada.

Tras el peligroso encontronazo de Naomi y Clarissa, nuestros protagonistas se enteran de que el esquife marciano que apresaba a Holden se dirigía a la Behemoth y todos, Alex incluido, deciden llevar allí a su prisionera e intentar averiguar que ha ocurrido con su capitán, mientras que este es interrogado primero por una oficial marciana y luego por el mismo Ashford, que no sabe que pensar de la fantástica historia que Holden le cuenta sobre los creadores de la protomolécula. Cuando Naomi y Cía llegan por fin a su destino, Ashford decide desarmarles y poner a Naomi manos a la obra para reparar la nave, prometiendo que podrá encontrarse con su amado interiano después.

Mientras tanto, los cinturonianos llevan a Clarissa a los calabozos donde la ironía se hace palpable cunado se da cuenta de que en la celda contigua tiene al hombre por el que ha arriesgado todo, tan cerca y tan lejos, James Holden y su venganza a un tiro de piedra pero en el momento preciso en el que se encuentra impotente para llevarla a cabo. Decidme si eso no es justicia poética. Alex, Amos y Anna por su parte deciden ayudar a los heridos a bordo de la nave y, como suele ocurrir con los personajes con un fuerte sentido de la moralidad, Amos se siente atraído por la pastora desde el primer momento, contemplando en ella con admiración absoluta unas cualidades humanas de la que el carece.

A bordo de la Príncipe Tómas, Kolvoord, uno de los científicos de la misión interpretado por el gran Chris Owens, al que mucho recordaréis por Expediente X, decide intentar un arriesgado plan para obtener información sobre como sacar a la flota de la zona lenta. El plan consiste en detonar una cabeza nuclear y ver si el trauma causa que la estación suelte a la flota de su abrazo magnético, un plan desesperado que Ashford y el resto de los mandatarios reconocen como arriesgado, pero necesario. Pues bien, como podíamos imaginar, la estación no solo no suelta a las naves sino que se prepara para destruir el sistema solar, y por ende a la humanidad entera, cauterizando todo como si se tratase de una herida abierta, exactamente como Holden había visto en su visión. Planazo.

Finalmente Naomi, harta de esperar, decide recurrir a una Drummer aún herida e insensibilizada de cintura para abajo pero luchadora como ella sola, que ha decidido utilizar un exoesqueleto de carga para poder moverse por la nave. Tras ayudarla a ponerlo en marcha, y hacer las paces, ambas se dirigen al calabozo donde Naomi y Holden se reencuentran por fin en una tierna escena (cuando los personajes tienen química hay que reconocerlo, leche) en la que este le cuenta a nuestra cinturoniana de cabecera todo lo acontecido en la estación. Tras enterarse de que la estación protomolécular está preparando un pulso electromagnético que destruirá a la humanidad en menos de siete horas, Holden reconoce que no tiene ni idea de lo que hacer y que Miller no se le ha vuelto a aparecer desde su visión. Ashford y los demás mandatarios, por su parte, empiezan a pergeñar un plan para utilizar el potentísimo láser de la Behemoth para destruir el anillo y salvar al resto de la especie humana del monstruo al que han despertado, aunque sea a costa de sus vidas.

Como bien verbaliza Ahsford “Hay maneras peores de morir”.

VALORACIÓN

Congregación es un capítulo muy enfocado al dialogo y a reunir a todos los personajes en un mismo espacio como preámbulo al gran final de la temporada. Eso no significa, sin embargo, que estemos ante un capítulo lento u aburrido. Nada más lejos de la realidad. Las interacciones de personajes que no se habían encontrado anteriormente, como Ashford y Holden, aunque breves tienen su encanto y el episodio al completo está permeado por una sensación de tensión in crescendo que se puede cortar con un cuchillo.

Tenemos también algún momento actoral interesante como el dialogo de Anna con Clarissa en la cárcel, que aporta algo de dimensionalidad a ambos personajes, ni Anna es una Santa ni Clarissa y monstruo y creo que eso es algo que se recalca muy bien en ese intercambio particular, más allá de eso tenemos una esperada reunión entre Holden y Naomi que creo que no decepciona a nivel sentimental, y que nos deja todo listo y preparado para el final que se nos acerca de manera inminente.

Poco más que decir, nos leemos en el próximo análisis y hasta entonces, y como siempre, sed muy felices.



el autor

Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

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