Bienvenidos una semana más a los análisis de The Terror. Este sexto episodio, titulado Misericordia, sigue dejando el listón muy alto, uno al que no muchas series de estos primeros meses del año no han podido ni alcanzarán en lo que queda. Una de las mejores propuestas de terror y suspense. Una delicia para el espectador. El terror del ártico en The Terror.
Análisis del resto de episodios
Un monstruo fuera y sin comida dentro
1848, tres años después de que la expedición saliera de Inglaterra y las provisiones escasean. Era de esperar, tarde o temprano la comida escasearía y en una zona tan yerma como el frío ártico, la esperanza de vida se reduce a 0 sin ella. Es por ello que los capitanes del Erebus y el Terror, aunados ahora en la figura de Fitzjames, deciden reducir las raciones que sus hombres recibirán al día.
Sin embargo, con el escorbuto amenazando las vidas de los tripulantes de las embarcaciones, se decide que todos beban 200 galones, unos 750 litros, de jugo de limón para todos ellos. Por su parte, quien ha caído en las garras de la enfermedad ha sido Crozier como venía anunciando en el episodio pasado. A pesar de ello, se me escapa la enfermedad del anterior capitán de la expedición. A simple vista parece que es por el alcohol que al reducir su consumo haya contraído alguna dolencia.
Pero, ¿dónde está el monstruo? Gracias a la bala de cañón que consiguieron acertar los hombres después de que Blanky se «sacrificara» en el episodio anterior, ha huido dejando un rastro de sangre tras de sí. No es que no vaya a volver, de hecho, viendo cómo es y que sus motivaciones aún no están muy claras, parece que lo hará y mucho más cabreado.
La huida de los barcos
Con un monstruo cazándolos, su mejor amigo y maestro muerto, las provisiones escaseando y un futuro incierto, lo más lógico no es huir, pero sí la única opción. Con tres años a sus espaldas en esta expedición, Fitzjames comienza a pensar que si sería lo mejor abandonar el barco y recorrer las 800 millas, unos 1300 kilómetros, andando hasta un lugar seguro. Pero, ¿cuánto podrán aguantar los hombres? Ciertamente no es una misión de escape sino una suicida para muchos de ellos. Blanky, por ejemplo, ha perdido la pierna y cuenta con una prostética de madera para que, aunque sea, pueda moverse con un poco de soltura cuando se recupere. Eso sin contar con el resto de heridos o los que pierdan fuerzas debido a la escasez de alimentos.
Es por ello que Fitzjames usa el conocidísimo «pan y circo», aunque en este caso con poco pan. Si opta por abandonar el barco y recorrer una distancia demencial andando por el frío hielo con el Tuunbaq dándoles caza se lo comerán, y creo que literalmente. Por ello, decide celebrar un carnaval para mantener a sus hombres ocupados y contentos. Esta práctica era muy habitual en las expediciones inglesas y fue introducido por William Edward Parry durante el año que pasó en la isla de Melville atrapado con sus hombres. A pesar de ello, de unas pocas diversiones, es obvio que llevar 3 años en ese barco está mellando la confianza de los hombres y, sobre todo, su cordura.
Por su parte, Crozier, postrado en la cama, intenta recuperarse de su adicción al alcohol con su amigo y su subalterno Thomas Jopson. Ambos se conocen de hace años y los dos necesitan desesperadamente un poco de afecto, con lo que ante la posible muerte de su capitán, Thomas decide otorgarle un poco de compañía. Este es un momento algo típico, pero dispersa los pensamientos extremistas en torno a Crozier. Sí, es un poco imbécil y, sobre todo, egoísta, pero se lamenta de no haber conseguido nunca una relación afectuosa con quien hasta hace unos meses era su superior, John Franklin.
El carnaval
La idea de «pan y circo» funciona para Fitzjames. Los hombres están contentos, danzando, riendo y vestidos con trajes y máscaras que llevaban en la bodega. Mientras tanto, Goodsir se encuentra con el peor miedo de todo marinero, el escorbuto. El mono de Franklin y que a la muerte de este pasó a iniciar una relación con Goodsir, ha muerto por el escorbuto. Al igual que el pobre marinero en el primer episodio, el mono ha padecido la enfermedad muchísimo más rápido, seguramente por su metabolismo y su tamaño. Esto no es nada bueno pues si el mono ha fallecido, el resto de hombres puede correr la misma suerte.
El Tuunbaq, ¿dónde está? Pues en el hielo con Lady Silence y os aseguro que no parece contento por el cañonazo en su costado, pero tampoco muy preocupado por él. ¿Qué es? De primeras, y según Blanky, un ser demoníaco, un espectro vengativo que se transforma en animal, así que suponemos que ha tenido tiempo para sanar. Este, aparece detrás de Lady Silence con cierta cara de cabreo y observa como esta, como ya hizo su padre, se corta la lengua haciendo honor al mote Lady Silence que no muy cariñosamente le pusieron los tripulantes del barco.
Mientras tanto, Crozier decide unirse a sus hombres en las festividades. Qué mejor que la persona al mando para infundir a sus hombres coraje y esperanza. Sin embargo, el jolgorio entre los hombres se va a disipar por el fuego, el fuego que va a propagar el Dr. Stanley entre las carpas de carnaval y que le consumirá hasta la muerte. ¿Qué ha ocurrido para que Stanley haya actuado así? Creo que el escorbuto. Al igual que el joven que murió por la enfermedad al comienzo de la serie, el doctor habrá entrado en estado de shock y las alucinaciones habrán provocado que decida quemarse vivo y con él las tiendas, algunas provisiones y a algunos pobres hombres ante la mirada atónita de Crozier en una de las escenas más brutales y espectaculares de la serie. Sin duda, por cosas como esta vale la pena The Terror.
El episodio acaba con el primer amanecer. Un momento poético y precioso solapado por la tragedia de la noche anterior. Las celebraciones eran por el inminente amanecer, el primer sol en semanas. Un jolgorio que no ha hecho sino minar aún más la moral entre los hombres. El supuesto motín está cerca y el comienzo, el por qué de dicho enfrentamiento y que yo lo atribuía a una simple lucha de poder, parece que será por la locura y la supervivencia.
Un saludo y sed felices.









No es de escorbuto de lo que se mueren ni por lo que se comportan de esa manera. Es por el envenenamiento del plomo que hay en latas de comida que consumen. Tampoco el doctor presenta síntomas, su muerte no es por tanto resultado de su enfermedad. Este es el único capítulo en el que se muestra el lado más humano del doctor y sus relaciones familiares pasadas (si mal no recuerdo…). Justo conoce la noticia de Goodsir: consumir la comida de las latas produce daños psicofisiológicos. El doctor asume que no van a salir con vida de allí y no volverá a ver a su familia. Prefiere acabar con todo que prolongar la agonía.
Saludos.
Así es, Jesús. Y la enfermedad de Crozier es un claro síndrome de abstinencia