Análisis de The Walking Dead. Temporada 10. Episodio 11

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Bienvenidos al análisis del undécimo capítulo de la temporada diez de The Walking Dead, un episodio clásico de la serie en la que la tensión va de menos a más, empezando tranquilo para desatar la tormenta al final, ofreciéndonos un gran enfrentamiento en el que por fin vemos el alcance del poder de los Susurradores y su Horda.

Aquí puedes ver los análisis de los episodios anteriores

Los guionistas dedican la primera mitad del metraje a mover a los personajes para dejarlos muy bien dispuestos en Hilltop de cara a la gran batalla. Hay varios puntos de interés mientras los protagonistas llegan poco a poco al asentamiento. Y también vemos cómo se preparan los Susurradores para la batalla, con especial mención al papel más y más relevante que va teniendo Negan en el grupo, con máscara de zombie incluida. El “traidor” sugiere a Alpha que en vez de destruir a sus enemigos haría bien en hacer que se les unieran, algo que parece agradar a la líder.

Alpha y Negan cada vez parecen más cercanos

Luego comprobamos cómo evoluciona la relación a distancia que mantiene Eugene a través de la radio con la mujer de otro grupo llamada Stephanie. Descubren que no están muy lejos ya que ambos vieron caer el satélite del cielo. Entonces Eugene sugiere que ya es hora de conocerse en persona, algo de lo que Stephanie no está muy convencida. Por otro lado, Eugene tiene una conversación con Rosita en la que la chica le dice que puede besarla, algo que él declina hacer ya que ahora está totalmente enamorado de otra persona. Al final Stephanie accede a encontrase con Eugene lo que le da una razón para enfrentarse con nuevas energías a la Horda, después de todo… ¡tiene una cita!

Eugene sigue con su romance por radio

Los primeros en llegar a Hilltop son el grupo de Aaron y Mary, la cual está deseando poder ver a su sobrino. Pero Earl, el padre adoptivo del niño, no se fía ni un pelo y no le deja verle. Aunque justo antes de la gran batalla, Mary logra ver al niño. Otra que como Eugene tiene una razón de peso para salir viva de la batalla.

Hay tiempo además para que Carol pueda poner en orden sus asuntos. Primero con Ezequiel, los antiguos esposos se dan una tarde de alivio haciendo el amor como en los viejos tiempos, la situación desesperada que viven bien vale una reconciliación aunque sea por unas horas. Y luego con Daryl, con quien hace las paces después de lo sucedido en las cuevas en el capítulo anterior. Ella le pide que no la odie y él responde que nunca podría odiarla, un diálogo perfecto que define muy bien a ambos personajes. También vemos como Ezequiel confiesa a Daryl que tiene cáncer y aunque nunca han sido muy cercanos, el maestro de la ballesta no puede sino lamentar la noticia. Los dos hombres llegan al acuerdo de que si las cosas se ponen difíciles, el que quede en pie huirá con los niños. Estas relaciones son las que hacen que esta temporada esté siendo la mejor en mucho tiempo y por otro lado hacen que Daryl sea el mejor personaje de la serie, a la altura del difunto Rick (si no lo ha superado ya).

Carol y Ezequiel tienen un tierno reencuentro

Otra superviviente que poco a poco (tal vez demasiado despacio) va creciendo es Judith. La hija de Rick quiere pelear pero Daryl la convence para quedarse con los más pequeños aunque es consciente de que la chica es toda una guerrera.

Después de todos estos preparativos que van haciendo crecer la tensión poco a poco, llega la gran batalla. La Horda llega a Hilltop y sus habitantes se preparan sabiendo que son demasiado pocos para poder defenderse en condiciones. El primer asalto tiene lugar fuera de los muros del asentamiento, para poder retirarse dentro cuando las cosas se pongan feas, como irremediablemente acaba pasando.

Escena de la gran batalla de la parte final del capítulo

El problema es que los Susurradores se habían anticipado a este movimiento y bombardean todo con un líquido inflamable para luego lanzar flechas ardiendo a los muros. No hay manera de volver a entrar y al final del capítulo los supervivientes quedan atrapados entre unos muros en llamas y el avance implacable de la Horda.

Alpha demuestra que es uno de los mejores villanos de la serie. Sobre todo cuando Negan le pregunta si no iba a hacer que los habitantes de Hilltop se les unieran y ella responde que claro que se les van a unir… pero como parte de su Horda. Sencillamente genial.

Los muros de Hilltop en llamas, no hay escape posible

Todo parece perdido y nos quedamos con la miel en los labios. ¿Cómo podrán sobrevivir a esta situación? La única solución posible es que lleguen refuerzos. Podrían venir de la mano de Michonne y las nuevas armas que se fue a buscar con Virgil

De nuevo estamos ante un gran capítulo, como viene siendo habitual últimamente. La serie gana en ritmo y prescinde del relleno que tanto daño le había hecho en temporadas anteriores. Siempre hay momentos para la acción, un elemento que está muy bien rodado y que hace que el final de este episodio sea realmente emocionante. Sobre todo después de haber visto cómo las relaciones entre los personajes vuelven a brillar, haciendo que les tengamos mucho más cariño. Así da gusto ver TWD, ojalá los responsables sepan seguir por este camino en los capítulos venideros.



el autor

Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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