Análisis de The Walking Dead. Temporada 8. Episodio 5

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¿Podríamos por fin encontrarnos con el mejor episodio de toda la temporada? A decir verdad, el nivel no estaba muy alto y si bien es cierto que algunos de los anteriores tenían momentos buenos y malos (sobre todo de estos últimos), que este llegue a ser el mejor de los 5 que llevamos no es muy meritoso, pero a estas alturas The Walking Dead es mejor cuando desarrolla a sus personajes que enfocándose en la acción.

Aquí os dejo los análisis anteriores

Un traidor entre nosotros

El episodio empieza con un flashback de lo que ocurre en el primer episodio dentro de la base de Los Salvadores. Si hace semanas veíamos los preparativos y el ataque desde el lado de Rick y compañía, ahora sabemos qué ocurrió dentro y es nada más y nada menos que el poder de la casualidad.

El bueno/tonto de Gregory había acudido a la base de Negan para conseguir llegar a un acuerdo por el cual Hilltop estaría de su bando con tal de no ser masacrados en esta guerra. Ya sabemos que le personaje de Gregory es el más absurdo que hemos visto en tiempo, seguido muy de cerca por el chaval que casi mata al rey en el episodio anterior y la faceta graciosa de Negan, que de gracia tiene poco. Digo lo de “el poder de la casualidad” porque en el justo momento en que Negan y sus seguidores más cercanos deciden entablar conversación con él es cuando Rick y compañía deciden atacar la base.

En este episodio cerramos los arcos argumentales del comienzo de la temporada y nos hace replantearnos, ¿cuánto ha pasado desde que atacaron la base hasta que Negan vuelve a ella? Pues si atendemos a la travesía de los chicos de El Reino, el Mad Max de Daryl y Rick, y la caminata de Jesús con los rehénes, lo que parece que han sido decenas de horas parece que se ha resuelto en 2, quizá 3. ¡El poder de la elipsis amigos!

Siguiendo con la base de Los Salvadores, tras el ataque se encuentran rodeados de hordas de zombis y ellos encerrados y debatiendo sobre su futuro. Steven Ogg vuelve a hacer de Trevor trasladado a The Walking Dead (no es que no me guste el hombre, pero su incorporación en la serie fue exclusivamente para ver al personaje de GTA matando zombis) decide imponerse como la voz cantante del consejo, asumiendo las veces de líder.

La cosa está complicada porque los trabajadores de Negan, el escalafón más bajo del lugar, se está comenzando a inquietar debido a la falta de comida y agua. Espera, ¿qué? ¿Cuánto tiempo ha pasado entonces?

Dejando a un lado esto, el “poder supremo” de Los Salvadores se enfrenta a los trabajadores y se sucede el comienzo de una reyerta que acaba con uno de estos últimos muerto por sacar un arma. En ese momento se produce la entrada triunfal de Negan y Gabriel, y la encarcelación de este último.

Pero, ¿y el traidor que menciono? Nadie excepto Eugene sabe que se trata de Dwight. El alto mando comienza a ver un patrón y esto va a dar comienzo a una caza de brujas dentro de la base.

Deus Vult, Negan

Como vimos en el primer episodio, Negan y Gabriel se quedaron atrapados en una caravana a las afueras de la base. De nuevo, me vienen las dudas de cuánto tiempo fue eso, pero lo que sí que sabemos es que Gabri no ha probado el amargo sabor de Lucille.

Negan no lo mata, al contrario, ¿para qué iba a hacerlo pudiendo tenerlo como compañero de reclusión? Sin embargo, parece que Gabriel se confía de que Negan no le haya esparcido los sesos por el suelo y se auto adjudica la tarea de expiar los pecados de su enemigo. No es broma y así se lo dice, le propone confesarse para expiarse de todas las muertes brutales que ha cometido. No entiendo como Negan no se rió hasta llorar cuando se enteró.

Lo cierto es que él se mantiene reacio a hablar con el cura de su pasado, de qué opina de las muertes y demás, pero eso solo dura unos pocos minutos hasta que empieza a soltar prenda de todo. Negan siempre tiene la conciencia tranquila, de hecho siempre ha pensado que la gente que ha matado se lo merecía y, en esencia, no era culpa suya. A raíz de esto pone sobre la mesa las muertes de Glenn y Abraham, quienes han muerto no por él, sino por la debilidad de Rick, él solo cumplió con su cometido.

Asumámoslo todos, el personaje de Negan es mejor cuando no hace de bromista frustrado y absurdo como vimos en la temporada pasada. Aquí nos muestran a un Negan más humano, confesando que no tiene remordimientos por lo ocurrido, pero que es así por ser débil en su vida pasada. Aquel Negan tuvo una esposa que padeció cáncer y murió durante el apocalipsis, pero no pudo matarla. Ahí se nos confirma que Lucille, su querido bate, era el nombre de ella y, de una manera más implícita, que ésto lo hace por ella y por redimirse por no ser fuerte cuando debió.

¿Amigos para siempre?

Cambiamos de ubicación para ver qué ha ocurrido con Daryl y Rick tras la persecución anterior. Y, ¿qué es lo que ha pasado? Pues que ha comenzado una posible futura separación entre ellos a raíz de la forma con la que tratar a Los Salvadores. Por un lado, Rick defiende que a pesar de ser una guerra, habría que minimizar bajas y si se puede, dialogar con ellos. Daryl sin embargo, asume que la guerra es la guerra y que hay que acabar con ellos.

Y comienza la pelea. Aquí el combate y cómo se desenvuelve no es lo importante, por lo que no meteré mucha caña con él, pero sí lo es lo que le ocurre al cargamento. Durante la pelea, Rick tira una bolsa de explosivos al camión. ¿Para qué? Pues no sabría decir, pero acaba explotando y todas las armas, todo por lo que han muerto decenas de personas, se han esfumado. Bravo Rick y Daryl, bravo.

Ambos, acaban separándose. No por mucho tiempo porque parece que este plan suyo les va a obligar a moverse más que las 7 temporadas anteriores juntas y se reencontrarán en un punto X. ¿Para qué? No lo sabemos.

El detalle importante del final del episodio lo protagoniza un helicóptero. Sí, habéis leído bien, un helicóptero sobre vuela el bosque sobre el que estaba pasando Rick de camino a un puesto de supervivientes. ¿Los Basureros? ¿Los Salvadores? ¿Otro? Muchas preguntas genera este episodio y al paso que van, me da que pasará tiempo hasta que las respondan. Y sí, me refiero al dichoso helicóptero.



el autor

Estudiante en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Frikazo de proporciones bíblicas, crecí amando los videojuegos y el cine como medio de escape, sacrificando la vida social. Aunque no me arrepiento. Fan hasta las venas de Batman y El Señor de los Anillos. El mundo se me queda corto, mejor dejadme en la Tierra Media.

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