Si hay algo que queda claro al ver la nueva serie de Devil May Cry, es que Netflix ha logrado encontrar un filón en las adaptaciones de animes sobre videojuegos. Y no de cualquier forma, sino con un estilo visual identificativo, escenas de calidad y una norma inexcusable para todos ellos, que resulte tremendamente entretenida.
Casos como los de, la casi perfecta, Arcane, Cyberpunk: Edgerunners o Castlevania y su continuación Nocturno, demuestran que sí es posible adaptar el universo de un videojuego a una serie de ficción. Todos estos casos, ofrecen una emoción latente en el público que logra dar forma a un sentimiento de inmersión vibrante en su trama, proyectando hacia el sillón del espectador las mismas sensaciones que si estuvieras jugando. Algo que no ocurre con las series en acción real; el estrepitoso fracaso de la cancelada Resident Evil todavía resuena en las oficinas de la plataforma de la gran N roja.

Argumento de Devil May Cry
Devil May Cry es una serie basada en el popular juego de Capcom, un Hack and slash, que es un género que se centra en el combate cuerpo a cuerpo con armas (generalmente con espadas). La serie nos presenta al poderoso Dante, un gamberro y sarcástico cazador de demonios que vive de las recompensas por acabar con estos seres del inframundo. Cuando un misterioso ser, conocido como el Conejo Blanco, hace acto de presencia, Dante deberá redoblar sus esfuerzos por frustrar la inminente invasión demoníaca, una incursión que pretende arrasar la Tierra que conocemos.
Dante nació de la unión de una humana llamada Eva y del Legendario guerrero Sparda. Por lo tanto, Dante es un híbrido, un semi-demonio, con poderes excepcionales: como una fuerza sobrehumana capaz de golpear muros de piedra, una velocidad que le permite esquivar las balas y una agilidad extraordinaria con la que poder saltar grandes alturas. Todas estas habilidades le permiten poder aniquilar a demonios mucho más grandes que él. Otra cualidad interesante, es que posee la capacidad de auto regenerarse para sanar las heridas.
Como curiosidad, el nombre de Devil May Cry proviene del nombre que tiene la agencia que crea Dante como cazarrecompensas, una agencia de cazadores de fenómenos paranormales llamada Devil Never Cry.

¿Merece la pena Devil May Cry?
Devil May Cry es una serie consciente de que tiene que traspasar el umbral de lo gamberro para contar su historia, una historia de demonios, cazadores y religiosidad, que necesita un personaje macarra para que el público se adentre en su propuesta de desbordante fantasía desmedida. Contrapone el exceso a la diversión, logrando que la trama resulte entretenida, creíble y locamente festiva. Y no me quiero olvidar de la presentación de un villano extraordinario, el Conejo Blanco, que es capaz de arrancar el carisma de las brasas del infierno para añadirlo a su maléfica y poderosa presencia.
Devil May Cry es una juguetona propuesta que no se queda en un producto superficial, sino que aprovecha esos contrastes para hurgar en las profundidades de una trama ingeniosa, que se desarrolla mientras saboreamos unos exquisitos tiroteos y unos sanguinolentos espadazos de la mano de un personaje tan icónico como Dante.
La serie parte de una trama simple, o conocida, pero se las ingenia para construir un arco narrativo atractivo alrededor del protagonista. El suficiente para dar tregua hasta que llegamos a lo que de verdad importa, las batallas. Porque, seamos sinceros, lo que mola de verdad es ver a Dante pelear contra todos los monstruos posibles, y Devil May Cry logra elevar la adrenalina del espectador cuando pone la directa hacia los combates.
Su animación expresiva logra ofrecernos una acción contundente, física y explícita, una lucha que se expande por todo el salón de tu casa gracias a las reverberaciones que produce su cañera banda sonora, complementada a la perfección por sus vistosas imágenes que irradian del televisor con la intensidad de unos fuegos artificiales. Devil May Cry es un paquete perfectamente envuelto en planos palpitantes, peleas excitantes y música enérgica, que está hilvanado entre las ligeras líneas de una atractiva trama de fantasía. Un paquete que, al abrirlo, nos ofrece un lujoso espectáculo de auténtica, pura y cristalina diversión.
Conclusiones
Acción y aventura se funden en una batalla sin cuartel contra las fuerzas demoníacas; Devil May Cry consigue darle una nueva dimensión a la batalla entre el bien y el mal gracias a su manera macarra, divertida y sangrienta de eliminar demonios. Pura diversión mágica con la que disfrutar mientras exterminamos, junto a Dante, a todas las criaturas infernales que pretenden hacer su aparición en nuestro mundo. Un Dante que logra hacer temblar la pantalla con el filo de su espada y el sonido de las balas de sus míticas pistolas, Ebony e Ivory.
Su éxito en la plataforma de Netflix ya le ha asegurado una segunda temporada, que promete expandir el rico universo de Devil May Cry. Una serie que ha conquistado a la audiencia con sus escenas de acción frenéticas, su humor salvaje y ese punto gamberro carismático (nuestro añorado héroe John McClane) que tanto se echa de menos en los protagonistas de las producciones de acción real.



