Castlevania: Nocturno es la secuela de la exitosa serie de animación de Netflix basada en una saga de videojuegos que, aunque en coma desde hace muchos años, ha tenido una gran influencia en distintas generaciones de consolas. Esta franquicia inspirada por los monstruos de la Universal y la literatura clásica de terror sentó las bases de una gran serie que, bajo la batuta de Warren Ellis, cautivó tanto a conocedores como a recién llegados, y en la opinión de un servidor es la mejor adaptación de un videojuego jamás hecha.
Ahora, lejos del trío de protagonistas inicial, este spin-off se centra en Richter Belmont, protagonista de Castlevania: Rondo of Blood y personaje muy importante en la mítica Castlevania: Symphony of the Night. Las expectativas son mayúsculas, no solo por su predecesora en Netflix sino por el recuerdo de un videojuego que revolucionó el género metroidvania. ¿Está esta nueva entrega a la altura?
Castlevania: Nocturno
Richter Belmont es el último de la célebre saga de cazadores de vampiros, cuya madre fue asesinada por el no-muerto Olrox. Por ello, huyó a Francia siendo niño, jurando venganza. Allí fue acogido por la familia Renard, cuya hija María se convirtió en su mejor amiga. Durante años vivieron una existencia plácida, pero las injusticias de la Francia del siglo XVIII acabaron desembocando en la conocida revolución.

Nuestros protagonistas, que se dedican a matar a los monstruos que amenazan a la humanidad, empiezan a darse cuenta de que cada vez hay más vampiros. Pronto descubrirán que hay una conspiración para acabar con la luz del día por parte de una mesías vampírica llamada Erzsébet Báthory.
Un rondó sangriento
Esta serie de Castlevania, digámoslo ya, no está todavía a la altura de la original, pero le queda mucho margen para mejorar. Durante la propia temporada, los capítulos van de menos a más, presentando a unos protagonistas con los que nos cuesta empatizar al principio pero a los que acabamos cogiendo cariño. Quizás la más perjudicada es María Renard, muy carismática y divertida en Rondo of Blood pero que aquí se convierte en una sosa Doña Perfecta que se salva al final por ciertos elementos de su pasado.
Se nota la falta de Warren Ellis en los diálogos, mucho menos ácidos que antes y más parecidos a los de cualquier anime shonen. Pese a ello, la serie mantiene la estética y las decisiones creativas de su predecesora, jugando con sus reglas e introduciendo a nuevos forjadores y nuevas bestias. Al igual que la Castlevania original, altera a los personajes originales del videojuego a su antojo e incluye nuevos protagonistas y villanos, pero todos ellos funcionan solventemente. Por ejemplo, tenemos como antagonista a Báthory, una asesina en serie real y muy socorrida en la ficción vampírica pero que en la franquicia había tenido una presencia testimonial.

Castlevania: Nocturno cuenta con una excelente banda sonora y algunos guiños a los videojuegos que el equipo de marketing ha hecho bien en no desvelar dentro de los avances. A lo largo de estos ocho episodios veremos crecer a Richter, que afronta sus miedos y acepta la carga que supone formar parte del clan Belmont. La escena en la que vuelve a usar la magia es probablemente la más lograda de la serie, con una espectacular violencia estilizada que habrá entusiasmado a quienes se enamoraron de esta saga durante la era de los ocho o dieciséis bits.
El final no cierra completamente la serie: al igual que sucedía en Castlevania, esta primera temporada ha sido una presentación de todos los personajes, de sus debilidades, de sus conflictos e intereses… que seguramente eclosionarán con mayor acierto en la secuela, ya anunciada. La última batalla de los protagonistas es épica y agridulce, pero lo mejor está por llegar: en los ultimísimos minutos, veremos un bello cliffhanger que nos ofrece un rayo de esperanza.
Conclusión
Castlevania: Nocturno tiene varias cosas en su contra, como la ausencia de un Drácula al que sería poco aconsejable volver a utilizar como antagonista principal, la marcha de Warren Ellis o el buen recuerdo que el trío de aventureros original ha dejado en los aficionados a esta franquicia. Sin embargo, Clive Bradley ha logrado hilar una trama atractiva y oscura que, teniendo en cuenta el final, seguramente desembocará en una adaptación directa de Symphony of the Night.
Sigo sintiéndome mal por el pobre Simon Belmont, que lo empezó todo, pero espero que puedan incluirlo de alguna forma en entregas posteriores. Independientemente de la fidelidad a la saga original, Castlevania: Nocturno es una buena serie de vampiros a la que merece la pena hincarle el diente.



