Año nuevo, ilusiones nuevas. Del futuro sabemos lo justo, pero sí que, cada semana, la cartelera se renueva con estrenos cinematográficos y las plataformas de streaming desenfundan sus armas para captar al máximo número de espectadores. Netflix no es una excepción y el 16 de enero ha estrenado El botín, la nueva película de la dupla Matt Damon y Ben Affleck.
Ambientada en Miami, El botín sitúa a un equipo de la policía centrada en la incautación de dinero ilegal que deberá hacer frente a misteriosas amenazas externas y a la propia desconfianza entre los distintos miembros del equipo cuando descubren un alijo de dinero que desborda todas sus expectativas.
Dirige Joe Carnahan, infravalorado director de acción venido a menos en los últimos años pero que nos regaló grandes películas como Narc (la obra que le dio a conocer y la que más emparenta con El botín), El equipo A o esa joya a redescubrir llamada Infierno blanco, también conocida como “Liam Neeson contra los lobos”. Últimamente había dirigido las muy serie B Boss level y Juego de asesinos.
Y lo cierto es que es una alegría tenerle de vuelta en una película de “primera línea”. Y lo pongo entre comillas porque es bien sabido que, con el reparto que maneja El botín, esta podría haber sido un estreno principal de cualquier semana en los cines. Pero así están las cosas.

Carnahan rueda una película de claros tintes noventeros basada en tres conceptos: la tensión progresiva basada en la creciente paranoia entre los propios miembros del equipo en una trama de policías corruptos (como nos gusta ese subgénero), la acción con buenas dosis de testosterona (las mujeres del reparto tienen poca presencia, y eso que esta mi adorada Tenaya Taylor, lo mejor de Una batalla tras otra) y la localización de la mayor parte de la trama en un solo lugar, emparentado a El botín con películas como Reservoir Dogs.
Y funciona, porque Carnahan es un experto en esto de manejar la tensión. De hecho, la película gana en los momentos en los que no se dispara, y eso que las escenas de acción están rodadas con gran realismo.
El botín no busca ni inquietar ni concienciar, es una película de evasión repleta de personajes duros y expeditivos, con giros en la trama que nos distraerán durante las casi dos horas de película.
A esto se añade el carisma de su reparto. Es bien sabido que Matt Damon y Ben Affleck son grandes amigos y que juntos tienen un Oscar por el guión de El indomable Will Hunting. Aunque ambos tienen carreras dispares (la de Damon es, de lejos, mucho más consistente), recientemente han vuelto a colaborar en películas como El último duelo o Air.

Su buena relación se nota en la gran química que desprenden. Sobre todo destaca la inversión de papeles, con Affleck haciendo el papel del policía aparentemente más honesto y Damon el de alguien más en el filo del abismo.
De hecho, sus interpretaciones son tan acertadas que, por poner algún pero, eclipsan al resto del reparto, más deslucido. Y eso que El botín cuenta con actores como la mencionada Teyana Taylor, la Supergirl del Snyderverse Sasha Caile, Steven Yeun o Kyle Chandler.
En definitiva, tenía mis dudas con El botín, al ser una película con reparto de primer nivel que se estrenaba directamente en plataformas. Pero nada más lejos de la realidad, la película cumple con lo que promete. Es un sobrio y efectivo thriller policiaco con realistas escenas de acción y una conseguida tensión in crescendo que os hará pasar un buen rato.
¡Un saludo y sed felices!
¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!



