«¿Alguién quiere hacer la crítica de Golpe de suerte? Se ha estrenado en Netflix y el guión es de Andrew Kevin Walker, guionista de Seven y Asesinato en 8 mm.» Normalmente habría dicho que no pero nadie levantó la mano y estaba algo aburrido, así que aquí estamos, comentando una de las películas más esperadas de Netflix según algunas críticas y de la que yo no tenía ni idea de qué iba.
Home invasion con infulas hitchcockianas
Gracias a Golpe de suerte he descubierto que existe un nuevo género, el home invasion, es decir «extraño se mete en casa ajena y los dueños las pasan canutas». En esta ocasión el extraño es Jason Segel, muy alejado de los papeles de comedia que suele frecuentar, y los dueños son Jesse Plemons y Lily Collins. Los tres personajes serán, respectivamente, Nadie, CEO y Esposa. ¿Sus nombres? Ni están, ni interesan.
Aquí lo que importa de verdad no es el pasado de los tres personajes obligados a pasar un par de dias en una casa extraña. Lo que importa es la relación que se establece entre ellos y la tensión que se va creando, todo a base de diálogos y situaciones más o menos inesperadas. Al verla no puede uno evitar pensar que sería una estupenda obra de teatro minimalista, con tres personajes y un escenario (en este caso una villa espectacular) donde los actores pueden desplegar todo su potencial.

Y en este caso lo hacen, en especial Jesse Plemons, cuyo personaje está mucho más desarrollado que los de sus compañeros. También Jason Segel, demostrando que es mucho más que un actor de comedia. Lily Collins cumple. Su personaje no da mucho más de si.
Golpe de suerte, cuyo título original es Windfall y que se traduce en google translator como «ganancia inesperada» (más cercano a la trama que la traducción) tiene poco más que aportar, aparte del trabajo de sus actores y de cierta tensión e intriga por saber como acabará todo. Es verdad que intenta darse un aire a Hitchcock, sobre todo en el uso de la música, en los tres actores en un único escenario, en esa calma tensa que amenaza con desembocar en tragedia, etc. A la memoria vienen películas como La Soga, La ventana indiscreta o Crimen Perfecto pero Charlie McDowell no es Alfred Hitchcock ni de lejos.
Por momentos la película se hace algo lenta, algunas situaciones parecen forzadas y otras directamente absurdas, como los diálogos que se establecen entre los protagonistas a costa del dinero del rescate que puede pedir Nadie. Pretende ser gracioso y ocurrente pero cuando lo insertas en una trama con aires de homenaje al maestro del suspense, acaba por resultar una parodia.

Se deja ver y ya
A pesar de sus defectos, el trabajo de sus actores y los momentos de tensión se imponen a los momentos forzados y absurdos y no queda otra que concluir que Golpe de suerte se deja ver. No es mala, ni tampoco tiene uno la sensación de desastre o una tomadura de pelo. Netflix tiene películas mucho peores. Quizás el problema sea que retrotrae a un estilo de cine algo desfasado actualmente. Para ver películas hitchcockianas nos vamos directamente al original ya que Golpe de suerte no aporta nada nuevo. Por lo menos dura poco, una hora y media, en consonancia con las películas en las que se fija.
El desfase entre la propuesta de Golpe de suerte, su estilo y modelo y el cine actual queda ejemplificado en su final. Hace décadas, cuando Don Alfredo ejercia de maestro de ceremonias, ese final habría colado pero hoy en día, después de tragarnos la franquicia del C.S.I. a paladas, sabemos que eso es imposible, absurdo y una tonteria que da al traste con las buenas intenciones de director, guionista y actores, un gesto vano por parte de uno de los protagonistas, propio de tiempos más simples. De Andrew Kevin Walker esperábamos mucho más. Un saludo, sed felices.



