Crítica de La monja: un spin-off insustancial

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La monja es el nuevo spin-off de la saga de películas Expediente Warren. Por ahora las desviaciones de la historia de Lorraine y Ed no han sido del todo exitosas a nivel de crítica, es decir, no le llegan ni a la suela de los zapatos a los dos filmes originales. Con La monja, James Wan, director de la saga principal, se ocupa de la producción del filme y deja a cargo como director a Corin Hardy (The Hallow) y como guionista a Gary Dauberman (Anabelle: Creation, It).

Burke (Demián Bichir), un cura con un pasado turbio, e Irene (Taissa Farmiga), una monja novicia con dudas sobre la toma de votos, deben investigar un misterioso suicidio en Rumanía relacionado con la Monja, figura terrorífica que ya apareció en Expediente Warren: El caso Enfield.

La principal razón por la que me gustan tanto las películas de Expediente Warren es por el tratamiento que en ellas se les da a los personajes, donde se convierten en personas capaces de crear simpatía en el espectador. La monja falla en este apartado de forma evidente. El dúo principal de investigadores compuesto por el cura Burke y la hermana Irene apenas están desarrollados, se aporta pocos datos acerca de ellos y toda la información viene dada por una torpe exposición.

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En una de las primeras escenas vemos al personaje interpretado por Taissa Farmiga hablando con varios niños, el filme trata de forma evidente y desesperada de crear simpatía inmediata hacia ella y dejar claro desde el principio que Irene es una monja moderna. Por otro lado, los traumas pasados de Burke se introducen con una falta de sutileza llamativa.

El último personaje es un joven al que llaman Franchute, no aparece demasiado en escena, pero sí que ayuda a nuestros dos protagonistas. Lo peor es que intentan crear tensión sexual entre Irene y Franchute (Jonas Bloquet), aquí fallan, pero quizás no tanto como en el intento de convertir al franco-parlante en el elemento cómico del filme, aquí el fracaso es demoledor. Reciclan siempre el mismo chiste. Todo el mundo piensa que es francés pero es franco canadiense, lo más grave es que dejan un breve instante de silencio para que el público ría ante estas palabras claramente desternillantes para ellos, evidentemente en la sala no se escucha ninguna carcajada.

Es una pena que el apartado narrativo sea tan mediocre porque la Monja en apariencia es terrorífica, pero le faltan motivaciones, su labor en el filme es intentar hacer el mal porque sí. Su estética es tenebrosa pero su tratamiento es tan malo y repetitivo que finalmente se convierte en previsible. En incontables ocasiones su trabajo es aparecer por detrás de alguien para asustarlo.

El jumpscare se utiliza aquí hasta la saciedad, personalmente no estoy en contra del uso de este elemento, en toda la saga de películas se utiliza, pero en este caso no es eficaz. Personalmente, sé que una película de terror funciona cuando mi cuerpo se encoge de forma casi inconsciente en el asiento, este año, ya me ha pasado varias veces con Hereditary o Un lugar tranquilo, sin ir más lejos. En La monja mi cuerpo estaba totalmente relajado, a pesar de que en mi alrededor más próximo no había absolutamente nadie.

Lo peor es que este abuso del jumpscare afecta directamente a la historia, que es completamente insustancial y no tiene relevancia ninguna, en lugar de enfocarse en desarrollar unos buenos personajes, se dedican a crear situaciones propicias para asustar de forma barata al público. No hay nada en juego y la ausencia de toda emoción hacia cualquiera de los personajes hace difícil crear tensión en los momentos finales del filme.

Sí que hay buenos elementos en la película. Las actuaciones no son malas; en particular destaca la de Taissa Farmiga pero, en general, no le dan mucho que hacer. Por otro lado, el ambiente que se crea podría haber contribuido de manera significativa al terror de la película y también hay algunos movimientos de cámara muy interesantes, es destacable especialmente un plano cenital de Irene con varias monjas.

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En resumen, La monja no merece la pena, es un filme con una intención meramente lucrativa y eso, al menos, les ha salido bien. Aunque el filme no tenga una duración elevada, La monja es, ante todo, una película aburrida que no arriesga en ningún apartado, el resultado es un filme olvidable.



el autor

Actualmente estudio traducción e interpretación, pero mi verdadera pasión es el cine, una pasión que, en mi caso, no comprende de géneros, solo de calidad.

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