Crítica de Madre!, la brutal sorpresa de Darren Aronofsky

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Aronofsky es uno de los directores más interesantes de los últimos años. Su filmografía tiene unos rasgos autorales muy claros que no sólo marcan una estética y narrativa sino que también están ligados de forma interesante por su temática, si bien a primera vista resultan conexiones más obvias de lo que en realidad son. Madre! (Mother!, 2017) se estrena este 29 de septiembre y, para quienesduden entre verla o esperar, aquí va una crítica sin spoilers.

Terror, no sustos

Cuando La matanza de Texas se estrenó allá por mediados de los setenta, la recepción crítica fue tibia —por no decir abiertamente negativa. Una salvajada sin propósito, una película guiada por la brutalidad aleatoria. Marcó patrones del género demostrando, como veríamos más tarde, que el terror puede ser la variante más auténtica de cine: pura forma, pura emoción. Sin exposición fuera de su marco, coherente sólo con si misma. No había necesidad de ajustarse a un canon de realismo o a una actitud concreta porque la película tenía sentido dentro de sus propias normas, y eso es todo lo que necesitaba para hacer pasar un (buen) mal rato. No es la forma de cine de terror más convencional hoy en día: la tendencia es el jumpscare, la subida de volumen repentina, el salto en la silla y las risas  nerviosas hasta el siguiente susto encajado justo a tiempo para que no empecemos a mirar el móvil.

Sin embargo, Aronofsky no se pliega a eso. Es tremendamente fácil hacernos saltar un segundo, pero es excepcionalmente complicado mantener al espectador con la respiración entrecortada durante una secuencia entera de más de veinte minutos. Y Darren sabe hacer eso. Su filmografía es angustiosa, y ya lo era desde PI. Réquiem por un sueño te deja retorciéndote después de hacer un recorrido por la drogodependencia en varias de sus formas, sin el romanticismo inicial de otros directores que creen que para llegar a un punto de inflexión efectivo antes tiene que haber un contrapunto marcadamente más ligero. En el cine de Aronofsky todo es dolor y es angustia. Cisne negro, por ejemplo. El primer tramo es un drama más ligero (en el buen sentido), y es una antesala conceptual y argumental del caos del tramo final; la subida lenta pero necesaria de la montaña rusa, sólo que la subida ya te pone de los nervios. No hay comical reliefs  y tampoco hay salidas. La exposición es gris, el clímax es duro.

Bueno, miento. En Madre! si que hay atisbo de alivio cómico. Muy esporádico, pero está ahí. Es porque en este caso se lleva al paroxismo la angustia desesperada que sufre su protagonista, y realmente es necesario para el espectador recordar que existe algo más allá. Por momentos, olvidé que la película pudiera tener salida: hay escenas grotescamente estresantes, cargadas con maestría, con un dominio excepcional del tiempo y del espacio. La acción se desarrolla en una casa: una casa con dimensiones, no la casa-escenario de Fences que servía a propósitos puramente teatrales. Podemos, al acabar la película, recorrer mentalmente las estancias de la casa: Aronofsky nos ha metido en ella. Nos ha atrapado en ella.

Sin embargo, y volviendo por última vez a las menciones al clásico de Hopper, en Madre! no hay aleatoriedad ni plena libertad en la trama. Porque Madre! tiene un propósito muy claro y muy certero, nos guste o no: todo el horror de la película sigue un propósito distinto al terror como entretenimiento de la famosa masacre con motosierra. Madre! es una película alegórica, si bien es disfrutable como terror puro; todo su metraje, incluso cada minuto de sufrimiento, es una efectiva forma de Aronofsky para narrarnos su punto de vista sobre un tema tan conocido como complejo y que nos quedemos con su mensaje (de una forma que para algunos podría resultar manipuladora). Está en la línea de lo que comentaba en esta web hace unos días sobre otra cinta. Para ahondar en el tratamiento de estos temas, aviso de que en los próximos dos párrafos hay spoilers sobre los temas de Madre!

Donde ves amor veo salvajismo

Madre! es de principio a fin una película sobre el Cristianismo. El crisitianismo a los ojos de Aronofsky. Lo intentó con Noé, y fue una chapuza. Aquí brilla. Nos guste o no su mensaje (sólo diré que, efectivamente, es una visión tan sesgada y manipuladora como interesante y bien construida) tiene una gran fuerza. Desde la pelea de los hermanos a modo de Caín y Abel al sacrificio del hijo (momento más obvio de toda la película), pasando por las legiones de fans autodestructivos y violentos y el deprimente final. Aronofsky lee la biblia y ve dolor, ve a un Dios salvaje y masoquista: ve a un Creador perturbado, jugando con su creación hasta sacar de ella la última gota de su amor, de todo lo que puede darle, y empezando entonces de nuevo. Es un Dios que asusta, pero al que todos su personajes vuelven (desde la secuencia de las escaleras, con ese repentino plano contrariado extremo que muestra a Bardem (Él en los créditos) tan poderoso como aterrador.

Sin embargo, el personaje de la Madre tiene fe ciega en él. Cuando la deja de lado, a pesar de haberle dado todo, ella vuelve junto a él e intenta darle más amor. Tiene la presencia de la vida que quiere en las paredes de la casa, en su mundo, su naturaleza. La segunda lectura de la cinta, compatible y complementaria, es la del hombre de la relación (pareja/servidumbre) destructiva y abusiva, que no para hasta haber conseguido todo lo que ella puede darle. El calvario que pasa el personaje de Lawrence es un sufrimiento tan salvaje que, al acabar la película, se hace imposible no trasladar esta lectura al material original. Aronofsky nos dice que si hemos sentido asco y miedo en este viaje, quizás vamos a volver a leer esos pasajes y no encontremos ese mensaje de amor sino a ese Dios cruel que sabe perfectamente lo que está haciendo con su Mundo. Da igual que no cambie nuestra opinión sobre el tema o cuán infantil podamos encontrar la reducción que hace: sigue siendo un mensaje hábilmente construido desde la sutileza y la emoción, no discursos banales y obvios que habrían hecho de la cinta un bodrio considerable.

¿La veo?

Respuesta corta: sí. Respuesta larga: considera lo que te ofrece en base a lo que el cine de Darren te ha aportado hasta ahora. Es una versión ampliada de todos los temas y estilos de su filmografía: no vas a encontrarla agradable, pero de tí depende si ver cómo logra eso es algo que quieres ver o prefieres que te cuenten. Madre! es, en cualquier caso, una película excepcional: desde la portentosa, angustiosa y brutal dirección y su oscura dirección de fotografía hasta las imponentes interpretaciones de todos y cada uno de sus intérpretes. Desde su banda sonora chirriante, dolorosa y adecuada hasta un montaje hábil, con admirable dominio del ritmo y de la exposición. Y siendo completamente subjetivo, diré que vale cada céntimo de su entrada.



el autor

En twitter me llamo @pga_es y hay gente que piensa que hablo de golf. No les culpo.

1 comentario

  1. Fallido largometraje. Tirando un poco de estilo pero fallando en lo básico. Los giros y sucesos no son los apropiados. No es apropiado tampoco la elección de Jennifer Lawrence, aunque aquí no está mal del todo.
    Y Barden, pues tiene la cara apropiada para dar miedo, así que… en su linea. EN fin, película arriesgada, que intenta destacar y sin embargo ya es un, “ni fu ni fa”, en toda regla. Prefiero volver a ver, La semilla del Diablo.
    Mi nota: Menos mal que fui el día de 3.90 €

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