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Crítica de Mamma Mia! Una y otra vez, inevitable placer culpable

¿Es Mamma Mia! Una y otra vez la película del verano? Habrá que hacer balance cuando el calor termine pero de momento si es una de las más taquilleras, con 1,8 millones de euros en tres días, por encima de Hotel Transilvania 3 y El mejor verano de mi vidalo que viene a demostrar que en nuestro país siempre hemos sido mucho de ABBA.

10 años después

Parece que no pero han pasado ya 10 años (¡10!) desde el estreno de Mamma Mia!; y no lo parece porque es una de esas películas que repiten una y otra vez en la televisión, en abierto o en canales de pago, dando la sensación de que siempre ha estado ahí y que fue el año pasado cuando la vimos por primera vez. Es una de esas películas que uno no se cansa de ver: es una comedía con algún toque de drama, destila buen rollo por todos lados (¿a quién no le gustaría vivir en esa isla griega, bailando y cantando todo el día?), todos los actores resultan simpáticos y encima tiene canciones de ABBA. ¿Qué más se puede pedir? ¿Más de los mismo? Pues si pero no.

Mamma Mia! Una y otra vez tiene “nuevas” canciones de ABBA que no vimos en la película anterior, demostrando que el repertorio del grupo sueco era enorme y encima muy bueno; tiene los mismos actores y un par más que se suman a la fiesta (ya he dicho en casa que me dejaré la barba como Andy Garcia, a ver si me ligo a Cher o aun mejor, a Christine Baranski); cantan y bailan en unos paisajes de postal que ya me gustaría ver todos los días (y no como en Mallorca, que más que una isla parece un parque temático infestado de hooligans que se han dejado la educación y la flema inglesa en Heathrow); y sigue destilando buen rollo, aunque menos porque aquí está la principal diferencia con su antecesora. Ahora tenemos más drama que comedia y un sentimiento agridulce recorre toda la pantalla hasta el punto de que a algunos se le saltaron las lagrimas.

Sin animo de hacer ningún spoiler ya que lo tenemos casi todo en el trailer, ha pasado un año desde la muerte de Donna (Meryl Streep) y su hija Sophie (Amanda Seyfried) se ha propuesto reformar el hotel con la ayuda de uno de sus padres, Sam, interpretado por un Pierce Brosnan que ha tenido el detalle de cantar poco y encima en una escena en la que llora la pérdida de su mujer, por aquello de disimular. Desde aquí damos las gracias al director Ol Parker por ahorrarnos otro momento de vergüenza ajena como el que tuvimos en la primera película y que, como soy malo, aprovecho para recordaros. Y es que James Bond no nació para cantar S.O.S.

Mientras Sophie pone a punto la fiesta de inauguración del nuevo hotel, asistiremos a la llegada de su madre (Lily James) a la isla años atrás, como conoció a sus padres y como se gestó su embarazo, en paralelo al de su hija en el presente. Esta, la del pasado, es la parte más alegre, más luminosa de la cinta, en contraposición al recuerdo de la pérdida de Donna, que todos deben asumir. Sin embargo, como no podía ser de otra manera, en el tramo final de la película el buen rollo del pasado impregna el presente, todos se sobreponen (no puede ser de otra manera), cantan, bailan y llega Cher para cantarle Fernando a Andy Garcia, que seguro trabajó gratis solo para poder besar a la diva.

Con esa barba de maduro interesante las vuelve locas

ABBA una y otra vez

ABBA es uno de los más grandes grupos de pop de la historia, alabado en una ocasión por el propio Bruce Springsteen. Yo de música no se tanto como el de New Jersey. De hecho se más bien poco o nada pero es innegable que las canciones de ABBA tienen algo que les ha permitido superar el paso del tiempo y que hace que todos las acabemos tarareando. Esas canciones son el punto fuerte de la película, sumado a su intrascendencia y a su objetivo de hacernos pasar un buen rato, objetivo que cumple sobradamente. Entre canciones, risas y lágrimas, Mamma Mia! Una y otra vez  se pasa en un suspiro. También es verdad que esto no es La, La, Land (La ciudad de las estrellas)  ni lo pretende. Además, por fortuna no tenemos en esta cinta al soso de Ryan Gosling y si a Christine Baranski y Julie Walters, cuyos personajes son de lo mejor de esta película y de la anterior.

Mamma Mia! Una y otra vez no revoluciona nada, ni a nivel formal ni a nivel conceptual pero no defraudará a quien busque en ella lo mismo que encontró en la primera parte. ¿Era necesaria?, se preguntarán algunos. Objetivamente debo decir que no pero subjetivamente ya he reservado el DVD para poder montarme una maratón de cuatro horas tarareando el Mamma Mia y Waterloo, aunque los taconazos y los vestidos ajustados me quedan fatal. ¿Qué queréis? Cada uno tiene sus placeres culpables y ABBA es uno de los míos. Un saludo y sed felices.

Me congratula estar en esta película

Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

1 COMENTARIO

  1. Es la primera, y posiblemente, la última vez que diga esto, pero estoy de acuerdo contigo al 100%, sin peros.
    Me alegra que al bueno de Pierce le hayan dejado sin karaoke porque, seamos sinceros, ninguno quiere oírle cantar. También me alegra que el Predicador haya encontrado una vida feliz lejos de Ángelville, parece más relajado en Grecia.
    ¿Volveré a ver las dos mil veces y cantaré a grito pelado mientras se me cae la lagrimilla? Seguro. ¿Dejaré constancia documental de ello? Puedes apostar tu nueva y seductora barba a lo Andy García a que no

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