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Critica de Padre no hay más que uno: una de cuñados

Quién ha visto y quién ve a Santiago Segura. El hombre que perpetró los mayores taquillazos del cine español a finales del siglo pasado, quizás con mala conciencia por haber creado un personaje como Torrente, se ha pasado a la comedia familiar tirando a blandorra. El resultado es un entretenimiento veraniego para toda la familia tan refrescante como olvidable, con algunos gags que cumplen con su cometido y con algunos (demasiados) puntos desaprovechados.

Bienvenidos al cuñadismo.

Javier (Santiago Segura) es un padre de familia numerosa (que no del Opus) que siempre tiene una frase para todo, que siempre sabe que hacer pero que no hace nada, delegando toda la acción en Marisa (Toni Acosta) su sufrida mujer. Cuando esta decide irse de viaje con su cuñada (una sobreactuada e insoportable Silvia Abril), dejando a Javier solo con sus cinco churumbeles, para ver si se entera de una vez de lo que vale un peine, es cuando surgen los problemas. La soledad de un padre que jamás se ha preocupado por el día a día de su hogar, dará lugar a una sucesión de gags con los que (me duele reconocerlo) te acabas riendo. A destacar el de los grupos de wassap del colegio (hay que vivirlos para saber que son) y el del trapero Bad Bunny, gags con los que, por edad y situación familiar, me siento más que identificado.

Santiago Segura y sus amiguetes.

Es inevitable. Santiago Segura solo tiene un par de registros: el de Torrente y el suyo propio. Adivinad cuál predomina aquí. Su personaje es tal cual lo define su mujer en la ficción: mitad marido, mitad cuñado. Y la verdad es que si no fuese porque él es quien es, sería un personaje inaguantable (estoy pensando en un Jordi Sanchez pasado de vueltas) pero Segura, que ya es amiguete de media España, consigue que nos caiga simpático. Otro acierto es Toni Acosta, que tras El mejor verano de mi vida va camino de consolidarse como prototipo de madre española emponderada. En la parte negativa, Segura ha descargado parte del peso cómico en Silvia Abril, que aquí va de cuñada inaguantable y repelente con demasiado tiempo en pantalla; por contra Leo Harlem esta desaprovechado, reduciendo su presencia a un papel anecdótico.
Sorprendentemente, los niños resultan de lo mejor de la película. Segura se revela como un buen director de actores infantiles, eso o que el nivel de dichos actores en España ha subido enteros con tanta cadena privada, plataformas de streaming y vídeos en youtube. Cuando los niños están en pantalla es cuando la película gana enteros. Ni resultan ñoños, ni insoportables, ni ridículos, ni repelentes. Es más, del primero al último resultan entrañables y ocurrentes en sus gracias, desde la pre-adolescente youtuber a la benjamina del grupo, fan incondicional del Muñeco Diabólico y de Freddie Krueger.

Como ya he señalado en el primer párrafo, Padre no hay más que uno resulta demasiado familiar, demasiado blanda para lo que podría haber sido y su mensaje, que pretende ser moderno y abogar por el empoderamiento de la mujer, reivindicando su figura y su labor como mujer trabajadora y como madre, acaba cayendo en tópicos algo trasnochados. Al final, tras tantos lios, dimes y diretes, Toni Acosta, sintiéndose culpable, acaba regresando a ese hogar que ha abandonado para irse de parranda a Cancun y Segura no solo sobrevive al desastre sin merecerlo sino que es recompensado sacando provecho laboral de todo el maremágnum que ha montado. Le ha faltado arriesgarse y meter más mala leche y critica social pero como al final tendrá que emitirse en prime time en Antena 3 (coproductora de la cinta) tampoco era cuestión de ponerse en plan Torrente, que luego se malinterpreta todo. Y aún así, hay una escena de la película que redime a Segura y a toda la película y es cuando el hijo del protagonista le revela la razón por la que siempre está pegando a su compañero de colegio. Es un momento, un chispazo de lo que podría haber dado de si la historia y que, al menos para mi, hace que la cinta merezca la pena. Un saludo y sed felices.

Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

4 COMENTARIOS

  1. Con todo mi respeto, en cuanto he empezado a leer la crítica, he sabido que la había escrito un hombre de los de la mayoría (los hay diferentes en el ámbito familiar). Desde mi punto de vista, es una buenísima película que refleja absolutamente la realidad de la mayoría de familias con hijos, donde el padre no se entera ni de la mirad de las gestiones que tienen que ver con sus hijos. Para mí, es una película totalmente INOLVIDABLE. Estuve más de 10 días acordándome de ella cada día y sacándome una sonrisa enorme. La vería una y otra vez. Es de las pocas cosas que en los últimos años me ha hecho reír a carcajadas. Conclusión: TOTALMENTE RECOMENDABLE!

    • Hola Menchu. Aquí en Las cosas que nos hacen felices llevamos un rato preguntándonos que es exactamente “un hombre de los de la mayoría”. Y es que tu y yo no nos conocemos de nada (por lo menos eso creo) por lo que no se que es exactamente lo que he escrito que te ha llevado a clasificarme como “un hombre de los de la mayoría”. Aclaramelo, porfa.
      Por otro lado, me temo que tendré que ser más directo y hablar más claro. La película esta bien, yo me reí pero no pasa de comedia veraniega. Vamos, que Segura no es Billy Wilder ni la peli es Primera Plana. Como esta película hay unas cuantas cada año, hechas con molde al estilo de Telecinco o Antena 3 pero me alegra que te gustase. No hay nada malo en ello pero es lo que es y así tengo que decirlo.
      Luego está el mensaje implícito de la película. Que tú creas que la mayoría de padres de familia en la realidad son tal cual Santiago Segura en la película es preocupante y me lleva a pensar que no nos movemos en los mismos círculos sociales. Todos los que yo conozco no solo se implican en la educación de sus hijos sino que participan activamente en las labores familiares. Que los hay que no? Por supuesto. Que son más de los que deberían? También. Precisamente eso es lo que critico de la película y lamento profundamente que no lo hayas pillado. El personaje de Segura cae simpático porque es él, Santiago Segura, quien lo interpreta pero no deja de ser un “cuñado” de los de toda la vida, machista y racista que al final no recibe su justo castigo; el personaje de la madre, que debería ser mejor, aparece retratado como una mujer que se va de parranda con su cuñada y que cuando no está como una cuba se pasa el tiempo preocupada por su familia de forma obsesiva compulsiva, y al final vuelve a casa antes de tiempo para arreglar los desmadres de su marido. No el mejor ejemplo de mujer empoderada, precisamente. Y del personaje de Silvia Abril mejor no decir mucho: se va de viaje, se folla a todos los que puede y no pasa ni un minuto sobria, aparte de aparecer como una histérica inaguantable. Con estos mimbres la película pinta un retrato familiar que no es para tirar cohetes, por lo que no entiendo el comentario inicial ese de “un hombre como la mayoría” porque si de algo hace apología Padre no hay más que uno es de esa mayoría que no te hace gracia. Quedamos a la espera de que nos lo aclares. Un saludo.

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