Crítica de Point Blank: Cuenta atrás, una de acción en Netflix con caras conocidas

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El pasado viernes 12 de julio se estrenaba en Netflix la película de acción Point Blank cuyo principal interés radica obviamente en el reparto de los dos papeles protagónicos: Frank Grillo y Anthony Mackie. El primero ha dejado constancia en el género en varias ocasiones aunque no con demasiada suerte. Lo hemo visto de secundario desde la época de Prison Break hasta que comenzó a destacar en películas como Infierno Blanco, protagonizada por Liam Neeson o en The Warrior, drama de las artes marciales mixtas con Tom Hardy y un colosal Joel Edgerton. Fue protagonista en la segunda de las películas de la saga La Purga: Anarchy, La noche de las bestias donde interpretaba a una suerte de Punisher. Y por último tuvo el dudoso honor de enfrentarse al Capitán América en la célebre escena del ascensor en la magistral  El soldado de invierno. Más conocido es quizás Anthony Mackie ya que pertenece al Universo Cinematográfico Marvel donde interpreta a Halcón, amigo del Capitán América. Por último decir que ambos actores ya han trabajado con anterioridad para Netflix. Grillo lo hacía en Wheelman en 2017, en otra película de acción donde interpretaba a un conductor profesional contratado para un robo y que tras fugarse deberá hacer uso de su ingenio y destreza cuando recibe órdenes desde un número desconocido. Disfrutable película del catálogo de Netflix. Mackie por su parte ya lo hemos visto este año dos veces más con anterioridad en Netflix, plataforma donde ha encontrado acomodo fuera del UCM. En la fallida IO (Sola en la Tierra) y en un capítulo de Black Mirror, Striking Vipers. Además será el protagonista de la segunda temporada de Altered Carbon, recogiendo el testigo de Joel Kinnaman. Por estos dos actores he decidido acercarme a esta película y traeros mis impresiones.

La película.

Point Blank: Cuenta atrás es una película de acción de 2019 protagonizada por dos caras conocidas que tiempo atrás no sería rara encontrártela en la cartelera. Remake de película francesa del 2010 del mismo título donde encontrábamos a nuestra querida Elena Anaya. En la que nos concierne encontramos a Paul (Mackie), un enfermero que aspira a ser médico y que espera su primer hijo junto a su esposa (Teyonah Parris). Una noche es atacado a oscuras en el trabajo mientras se encarga de su nuevo paciente, un hombre que ha llegado al hospital tras ser atropellado por un coche de forma violenta. Lo llamativo es que tiene además una herida de bala. A partir de aquí la vida del enfermero Paul entra en una espiral de violencia y policias corruptos en una carrera contrarreloj en la que la vida de su mujer dependerá de sus acciones. Típica película de acción en la que un hombre normal se ve obligado contra su voluntad a realizar acciones contra la ley y su moral. Y es que su mujer embarazada a tres semanas de salir de cuentas es secuestrada y él obligado a seguir las órdenes del malvado personaje interpretado por Frank Grillo.

La sorpresa (no tanta sorpresa la verdad) es que los malos no son tan malos y es que a medida que avanza la pelicula se nos presenta una trama de policías asesinos corruptos. El personaje de Grillo es primordial ya que tiene en su poder un pendrive con nombres y pruebas de todos estos policías. Se inicia pues una cuenta atrás por la supervivencia y por descubrir la verdad en un filme en el que no dejan de suceder cosas (muchas de ellas inverosímiles) y que por lo tanto su visionado, si no le exiges demasiado y sabiendo a lo que has venido, pasa volando. Eso y que tiene una duración ajustada de 85 minutos. En el lado de las actuaciones he de reconocer que me ha gustado mucho más Mackie. Interpreta a un hombre en situaciones extraordinarias, un enfermero felizmente enamorado y que de pronto su vida se va al traste tras dar con elementos mafiosos. Más discreto me ha parecido Frank Grillo, una interpretación tosca de un asesino y villano sin escrúpulos que cuando nos trata de enseñar su lado más humano no acaba de convencerme.

Como punto muy negativo he de destacar el descarado sindrome de estocolmo que sufre la pareja de Paul, que se ve en situaciones con su raptor (que la ha agredido anteriormente a ella y a Paul) que cuesta trabajo creer, como la escena en que le coge la mano para que sienta las pataditas del niño. Pataditas le daba yo a ese personaje. Igualmente queda fuera de lugar los sms que va recibiendo el hermano de Abe (Frank Grillo). Amenazas que no se entienden muy bien al no encuadrarlas correctamente en la historia.

Valoración Final.

La película acaba siendo lo que uno esperaba al darle al play. Un usar y tirar. El director Joe Lynch, más inspirado en su anterior largometraje, Mayhem (2017), no se corta un pelo en llevarnos a los lugares comunes del género y mostrarnos los clásicos clichés. Por ello la película es menor y mediocre porque estamos a déjá vu continuos. Un hombre obligado a realizar acciones contra su voluntad, la típica carrera contrarreloj, los policías corruptos, con una desubicada Marcia Gay Harden, etc. Situaciones mil veces vistas pero que si accedes a apagar el cerebro una hora y veinte minutos aceptarás sin más y en dos días no te acordarás de la película. Algo que viene siendo habitual por desgracia en el inabarcable catálogo de Netflix.

Un saludo y sed felices.



el autor

Community manager, Historiador y documentalista, apasionado del cine, las series, la lectura y el fútbol... en definitiva de las cosas que nos hacen felices.

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