Crítica de Polar, otro quiero y no puedo de Netflix

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Netflix ha estrenado una de las películas más esperadas de la temporada. Se trata de Polar, adaptación de un cómic del español Victor Santos, dirigida por el afamado realizador de videoclips Jonas Akerlund y protagonizada por el danés Mads Mikkelsen y la ex-chica Disney Vanessa Hudgens. Polar narra la historia de Duncan Vizla, alias Black Kaiser, un asesino a sueldo a punto de jubilarse y al que su empresa intentará quitar de en medio para así no tener que pagarle una cuantiosa jubilación. Para eso, manda en su busca a una cuadrilla de jóvenes asesinos que son totalmente opuestos a Vizla. Entre ellos se interpone una chica que huye de su pasado y que se verá afectada por toda la violencia que rodea la vida de Black Kaiser.

Buenas intenciones, resultados irregulares

No era fácil adaptar Polar, un web-comic que es un proyecto muy personal de su autor, Victor Santos. Publicado primero en un blog y posteriormente en papel (Norma Editorial en España, Dark Horse en USA), el propio dibujante confiesa que surgió como una forma de no perder la pasión por el dibujo, un proyecto que nace por el simple placer de hacerlo. Su principal característica es la prácticamente total ausencia de texto y el uso de solo tres colores (blanco, negro y rojo), lo que desembocó en una estética muy similar a la del Sim City de Frank Miller y al estilo de Eduardo Rizzo en 100 balas. Eso facilita su lectura y la hace asequible a lectores de todo el mundo, gracias sobre todo al dominio de la narración de Santos. Polar, el cómic, es un trabajo puramente visual, donde la historia es lo de menos y donde la estética y la narrativa son fundamentales. Para que os hagáis una idea, las primeras veinticuatro páginas no son más que un enfrentamiento a tiros entre Black Kaiser y sus oponentes. Nada más. Sin diálogo y sin explicaciones. Podéis comprobarlo directamente pulsando en este enlace. Eso hacía casi imposible trasladar a la pantalla el cómic tal cual. Hacía falta desarrollar una historia y dotar a los personajes de un mayor desarrollo, manteniendo la estética y el espíritu de la obra. Lamentablemente, como viendo siendo casi habitual en Netflix, se han quedado a medias.

Polar es una película a la que le sobran todas las escenas en las que no aparece Mads Mikkelsen. La historia de Duncan Vizla y su relación con Camille (Vanessa Hudgens) es lo más interesante de la cinta, que dedica su primera mitad a presentar a estos personajes, estableciendo su relación definitiva en el último cuarto. Por desgracia, durante esa primera hora también se dedican a presentarnos a los antagonistas de Duncan, una panda de niñatos asesinos que resultan ser demasiado grotescos y gilipollas como para tomarselos en serio. No creo que haga ningún spoiler si digo que, a los cinco segundos de su aparición, uno ya sabe que no le van a durar a Black Kaiser ni los créditos de un informativo. Para rematarlo, la corporación para la que trabajan y que quiere eliminar a Vizla es aun más grotesca que ellos, con un jefe, un tal Mr. Blut encarnado por un Matt Lucas totalmente pasado de vueltas, que hace que uno se pregunte como semejante panda de tarados ha conseguido alguna vez matar a alguien. En un intento de emular la estética del cómic original, los detalles coloridos lo aportan los villanos, que acaparan el rojo, el azul, el amarillo y todo el espectro del arcoiris. Eso, que alguien como Tarantino lo hace con gracia, con humor y con sentido artístico, en manos de Jonas Akerlund hace que parezca que todos los malos se hayan escapado del casting descartado de Batman Forever. Solo en las escenas de Mikkelsen y Hudgens, donde predomina el negro, el blanco y los tonos azules, parece que se han esmerado. Es en esas escenas donde el director consigue captar la atención y el interés del espectador hacia los personajes y la historia pero, como se dedica a intercalar escenas de los villanos payasos pegando tiros, acaba por provocarnos un coitus interruptus y dando la sensación de estar ante dos películas diferentes que se mezclaron por error en la sala de montaje.

Mads Mikkelsen y Vanessa Hudgens, lo mejor de la película

La cosa empeora en la segunda mitad de la cinta, que deviene en una ensalada de tiros y tortura que hemos visto ya demasiadas veces. Si a alguien se la pone dura viendo sangre y sesos en la pantalla y aprendiendo como se puede pegar un tiro de frente, de perfil, de lado y haciendo el pino puente, se va a correr de gusto pero ya os puedo decir que no es mi caso. No hay nada en la violencia de Polar que no haya visto anteriormente y siempre con mejores resultados. Tan solo el giro final, que también hemos visto varias veces, y que apunta a una posible franquicia, redime parte de la segunda hora, donde poco hay que rascar. Por si no fuera suficiente, los escasos y fallidos intentos de humor que con los que el director intenta salpicar algunas escenas, acaban por rematar esa sensación de “quiero y no puedo” de la hablaba en el título. Lo único remarcable por lo que al humor se refiere es la escena con el perro, un zas en toda la boca a John Wick que pocos habrán pillado.

En definitiva, Polar es otro intento de Netflix por hacer una película interesante, que promete mucho más de lo que da y que confirma que Roma no hay más que una y al resto se lo encontraron en la calle pero ya les va bien para engordar su catálogo. Es una pena porque la intención era buena y en algunos puntos aciertan pero el cómic y Victor Santos se merecían mucho más. Un saludo y sed felices.



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

4 comentarios

  1. Hola Sergio. Menudo mojon que se han marcado. He aguantado viendola cuarenta minutos, vaya cosa mas rara, parece que hayan querido hacer una mescla entre Torrente y John Wick. Una lastima puesto que el trailer molaba. Un abrazo.

      • Pedro Pérez S. el

        Saludos Solidus. Lo de la comparación con Torrente no se me había ocurrido pero la verdad es que es muy acertada, sobre todo cuando sales los malos, con ese Mr. Blut al frente. De verdad que no se en que estaban pensando al crearlos.
        Por cierto que puestos a cambiarme el nombre preferiría algo más cool, que se yo, Samuel L. Jackson Pérez o algo así, con más gancho, que lo de Sergio como que no me va. Un abrazo.

        • Je,je.. Okay. ¿ y que tal Max Powell?.. O ya puestos Victor Santos. je,je. Algun nombre en particular que te mole. El mio es Ramon,asi que echale imaginacion je,je, lo entiendo perfectamente.

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