Crítica de El reinado de los superhombres (2019): Metrópolis tras la muerte de Superman

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La filial de animación de Warner, en lo concerniente a proyectos del Universo DC, sigue dando sorpresas agradables que le diferencian con mucho de su principal competidora en materia de superhéroes. No solo ha vuelto la prestigiosa serie Young Justice, sino que se están estrenando largometrajes de animación que adaptan sus historias más icónicas, como Batman: Gotham a luz de gas. En agosto del año pasado salió a la venta La muerte de Superman, una nueva versión del fallecimiento del Hombre de Acero tras su batalla contra la sanguinaria bestia Juicio Final. En la web, hicimos crítica de este aceptable producto de entretenimiento, que recientemente ha tenido una secuela: El reinado de los superhombres. Esta nueva cinta explora la situación de Metrópolis tras la defunción de su principal protector, dando como resultando una segunda parte llena de acción y golpes de efecto que le da a su antecesora una adecuada conclusión.

Un vacío de poder

La película comienza poniéndonos en situación bajo la perspectiva de Lois Lane: han pasado ya meses desde la muerte del kryptoniano, pero su ausencia se sigue notando en una gran ciudad cada vez más insegura. A pesar de ello, se siguen escuchando rumores sobre cuatro misteriosas figuras que han aparecido de la nada, portando la célebre «S» de este superhéroe para combatir el crimen. Estos pintorescos extraños son un adolescente con poderes sobrehumanos, un hombre equipado con una armadura tecnológica de acero, un frío y distante justiciero con las habilidades del fallecido y un Superman convertido en un cíborg, que asegura ser el verdadero.

La auténtica protagonista de esta cinta es Lois, que deberá investigar de dónde han salido estos cuatro metahumanos, y si son realmente quienes dicen ser. Pero estas investigaciones, que la llevan a infiltrarse en la compañía de Lex Luthor, serán el menor de sus problemas: tras un ataque del tirano intergaláctico Darkseid, la Liga de la Justicia es desterrada a otra dimensión. Esto significa que solo los nuevos superhombres pueden proteger la ciudad de Metrópolis frente a la amenaza que se aproxima… y quizás esto implique que están acumulando demasiado poder.

Una mejora más que notable

Parece mentira que una película de menos de una hora y media de duración logre conjugar tantas líneas argumentales, pero el ya veterano director Sam Liu y los guionistas Tim Sheridan y James Krieg logran salir del paso gracias a las tramas que introdujeron en el filme anterior. Este ya mostraba los comienzos de la mayoría de estos cuatro Supermanes, por lo que la nueva película puede desarrollarlos de forma adecuada. Los cuatro tienen el tiempo de pantalla necesario para entender sus motivaciones y hacernos una idea de su personalidad, para encariñarnos con ellos u horrorizarnos ante sus actos. A través de los ojos de Lois Lane, vamos desentrañando el enigma que ocultan estos personajes.

En cuanto a los secundarios, algunos son más prescindibles que otros, pero todos tienen su papel en la historia. Cabe destacar la introducción de Darkseid y sus tropas de Apokolips en esta trama, que funciona muy bien. El papel de este dictador alienígena ayuda a aportar más profundidad a algunos de los personajes, y a aclarar el origen de otros. Sin embargo, al hablar de esta imponente creación de Jack Kirby, no se puede negar que ni sus trillados diálogos ni su actor de voz le hacen justicia. A pesar de lo elaborado de su plan, estos defectos provocan que acabe pareciendo un supervillano del montón, sin las características distintivas que su creador le aportó.

Dejando aparte estos problemas, la trama del largometraje fluye de manera satisfactoria, y los hechos avanzan con una naturalidad que le hacía mucha falta a la anterior película. No sobra un minuto de metraje, sino que la mayoría de las escenas del comienzo sirven como aperitivo al clímax. Este no contiene tanta acción como el de su predecesora ni ese nivel de brutalidad, pero su carga emotiva es mucho mayor. Aunque debería haberse extendido durante algunos minutos más, todos los personajes tienen su momento de lucimiento: desde Superboy hasta Lois, pasando por la Liga de la Justicia y por un Lex Luthor más cómico de lo habitual. Y, tras esta batalla, el final nos deja claro que algunos mitos nunca mueren.

Conclusión

Es una pena que proyectos como este no reciban una mayor financiación por parte de Warner: esto podría haber supuesto una duración más adecuada que le habría venido muy bien para pulir sus fallos más evidentes, o el uso de un estilo de animación más único. Sin embargo, El reinado de los superhombres destaca por ser una hora y media de diversión sin pretensiones con un guión inteligente que sabe lo que un producto como este demanda. Esperemos que, ante la pésima calidad media de las recientes adaptaciones cinematográficas de DC, su sector de animación nos siga proporcionando delicias ligeras como esta. La escena post-créditos parece confirmarlo.



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el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

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